viernes, 20 de octubre de 2017

Kit de inglés 63: to call on the carpet

Con la expresión de hoy, por los suelos. Y digo por los suelos porque en su sentido literal podemos traducirla por llamar a la moqueta. Una aproximación a la pronunciación: Kol on de cáaarpet. Y aquí la buena (minuto 1:30).


La forma on the carpet comenzó a usarse en el siglo XVII para referirse al tapete que cubría las mesas de reuniones. Por aquel entonces la expresión se usaba para indicar que se estaba estudiando un asunto. Dos siglos más tarde, ya en América, el tapete se hace moqueta, y la palabra call, llamar, se incorpora al conjunto para formar este modismo que viene a traducirse por "echar una bronca" o "reprender a alguien", normalmente a gritos. La expresión aparece por primera vez en 1902. En aquellos años la moqueta era el último grito entre la gente adinerada, los cuales llamaban a sus subalternos o empleados a que se pasaran por su despacho o salón enmoquetado, de ahí la referencia a la moqueta.   

martes, 17 de octubre de 2017

El veneno de Wilbur

Si ayer hablábamos de H. A. Rey, un idealista excombatiente de la Primera Guerra Mundial, hoy quiero hacerlo de un realista que luchó en la Segunda y que se marchó hace un par de días a una edad en la que probablemente tuvo tiempo para ver mucho: los 96. Junto con Robert Frost, Richard Wilbur probablemente sea el poeta más venerado de este país.

Nacido en Nueva York, pronto se marchó a vivir con su familia a Nueva Jersey hasta afincarse definitivamente en Massachusetts. Poeta laureado a nivel nacional, en dos ocasiones se alzó con el Pulitzer, además de otros prestigiosos galardones, como la Medalla Frost o el Premio Wallace Stevens. A Wilbur se lo conoce especialmente por sus poemas, pero también ha hecho labores de traducción. Moliere es uno de los autores en los que más se ha centrado, aunque también ha traducido a escritores de otras nacionalidades, como Borges o Guillén (Wilbur y Guillén coincidieron unos años en Wellesley College, la universidad en la que impartían clases, hasta la jubilación de Guillén).

Considerado un maestro de la técnica tradicional, sus representaciones de la naturaleza son frescas, vívidas y certeras, gotas de veneno destinadas a encallecernos para que, cuando nos llegue el momento, la vida no nos tome por sorpresa.


Aquí dejo algunos de estos bellos antídotos contra lo inevitable en traducción de otro venerable, Ernesto Cardenal.

lunes, 16 de octubre de 2017

A la carrera con George


A Curious George se lo conoce por su afán viajero. ¿Y quién es el Curioso Jorge? Un Monito de 78 años que hace las delicias de los más pequeños. Y lo que son las cosas. Sus creadores, el matrimonio alemán compuesto por Hans Reyersbach y Margret Waldstein, también tuvo que echarse el petate a la espalda. Por su condición de judíos, en 1940 los dos decidieron abandonar París ante la inminente toma alemana de la ciudad. Y lo hacen subidos en lo que fuera un tándem, pero que ellos se encargan de desmantelar y transformar en bicicletas separadas. Tres días de pedaleo y España, Portugal y Brasil antes de la llegada a Nueva York. Entre las pocas cosas que pudieron llevarse consigo se encontraba el manuscrito con las aventuras del Curioso Monito que, por aquel entonces, en 1939, no se llamaba George, sino Fifi. Años más tarde se trasladarán precisamente a Cambridge, a la zona de Harvard, donde se instalarán de por vida. De Hans, un hombre soñador al que le gustaba la filosofía, son los dibujos. Los textos pertenecen a una mujer enérgica y rebelde. 

La tienda correspondiente con las aventuras de George también se encuentra en Harvard.

domingo, 15 de octubre de 2017

Nos quedamos sordos

Ya se sabe que para engatusar a la audiencia cuanto más se oiga al artista, mejor. Los músicos ya sabían esto con el vinilo y le pedían al ingeniero de sonido que hiciera los surcos más anchos para que se oyera con más fuerza. Parece que desde mediados de los 90, momento en el que despertó el ensordecimiento, los otorrinolaringólogos y los audiometristas no han tenido un momento para respirar porque la industria discográfica sigue empeñada en meternos por las orejas el volumen reventón. Han notado (o quieren hacernos notar) que cuanto más alto berree un cantante y sus acompañamientos haciéndole la masterización pertinente, más discos venden.


¿Y la autenticidad? Para el recuerdo. Seguro que hay distorsiones magníficas, pero con el truco del almendruco. Dentro de poco ya no sabremos reconocer la voz cantante o, lo que es peor, si le pertenece, por mucho que las discográficas nos metan por las orejas al autor. Comprimir y distorsionar hasta los topes es la consigna. Existen unos máximos permitidos, de volumen y amplitud del sonido, pero nos arrastran los oídos subiendo los bajos y cargándose lo que antes, de natural, le tocaba ser alto. Al fin y al cabo al que grita más siempre se le suele hacer más caso. Se ha perdido la dinámica, y el cromatismo sonoro, insípido. Pero claro, a esa maestría se la llama, aquí por los menos, think out of the box (Pensar fuera de la caja). Vamos, ser original aunque la originalidad sea procesamiento embuchado. Como era de esperar, el pop y el rock son los géneros a los que se les mete más la mano, mientras que con el jazz, se retraen. Al fin y al cabo todo el mundo sabe quién es Lady Gaga pero no todos conocen a Miles Davis.

En esto de la homogeneización, parece que está mal que uno suene bien y que se atreva a pensar fuera de la caja de resonancia masterizada. Ya se sabe que en todas las guerras, como en esta del volumen, siempre se deja algo atrás. Y en este caso nos están tocado las orejas a base de bien.

jueves, 12 de octubre de 2017

Kit de inglés 62: hand over fist

Hoy nos echamos a las aguas con el término hand over fist. Literalmente mano sobre puño. Y digo que nos echamos a las aguas porque parece que el término deriva de la expresión inglesa hand over hand, mano sobre mano. A los marineros ingleses les daba por hacer competiciones subiendo y bajando de las maromas, una mano sobre la otra, las dos lentas y perseverantes. Se cree que los marineros americanos cambiaron esta expresión por mano sobre el puño años más tarde, probablemente en el siglo XVIII. A ellos les parecía que una imagen más acertada para la ascensión era describir un puño agarrado a la cuerda, mientras que la otra, aún en el aire, permanece abierta en busca de la maroma.

Una de pronunciación temeraria. jand óuber fist. Y la auténtica. En manos de ilustres genios canadienses (1:04).

En la centuria siguiente alguien se apropió de la imagen para referirse a la forma a espuertas, o a raudales. No sé si los marineros seguirán usando esta expresión, pero su uso se reserva para hablar de dineros.

Un ejemplo: she is making money hand over fist (Le sale el dinero por las orejas).

miércoles, 11 de octubre de 2017

El primer Dunkin'

Y hoy marchando otra de donuts. Y es que resulta que en la misma ciudad en la que vivo, a parte de ser famosa por sus canteras, es famosa por los donuts. Aunque el que dio con la franquicia del Dunkin' Donuts no era de aquí, sino de Boston, decidió que tal vez los vecinos de Quincy tenían las pituitarias más desarrolladas o los bolsillos más abultados. O quizás pensara lo contrario. Ya se sabe cómo son estas cosas del mercado.

La semana pasada me pasé por el primer establecimiento que William Rosenberg abriera en 1950. Típica estampa americana, aunque rota de modernez y globalización. Moteros en Harleys con la música a toda pastilla convivían con los que se desplazaban en vespas. Dentro del establecimiento un fuerte olor a orín, tabaco y sudor que desploma. Nos movemos como siameses en lata de sardinas. No hay aseo. Ni siquiera internet. Maneras de echarnos con agua destemplada. Aún así el personal aguanta. La falta de internet y la ausencia de aseo no es suficiente para convencer a algunos parroquianos que se sientan en las sillas retro junto al ventanal a que se vayan. A pesar del calor infernal llevan parkas. Nos miran con curiosidad. Salgo sin compra y degustando otras esencias no reclamadas. Me pregunto si habrán pedido café.

lunes, 9 de octubre de 2017

Persiguiendo a Corita

Hoy, una de arte. Hace tiempo escribí una historia que salió publicada en el número 396 de la Revista de Occidente y que también está incluida en Perro Verde. La historia se titulaba "Cosas sin importancia", y en ella recogía un momento en la vida de unas monjas. La vida de la hermana Corita Kent fue la que la suscitó. ¿Cómo supe de la hermana?  Como suceden muchas cosas, por casualidad. Mi esposo notó que la biblioteca de la universidad en la que trabajábamos acababa de exponer unos cuadros suyos. Junto a ellos, un breve panel informativo sobre su vida y arte. Icono del pop art,  quedó relegada a un segundo plano, incapaz de competir con el ojo escandaloso y publicitario de Warhol.

Aún así, la hermana Corita también se hizo notar o hicieron que se notase. Supongo que agotada con las apariciones públicas y hastiada con las imposiciones de la Iglesia que la instaba a no ser tan revolucionaria en la visión artística que desperdigaba entre sus estudiantes, (con el cardenal McIntyre tuvo sus más y sus menos ya que este no terminaba de hacerse a la idea de las reformas del Concilio Vaticano II), recordemos que Corita era monja y que un Vietnam quedaba de por medio, colgó los hábitos a los 50, y se dedicó por entero a lo que le gustaba. Pintar. Lo suyo era impregnar espiritualidad y belleza en la serigrafía.

De camino al trabajo, mis ojos se topan todos los días con un gran tanque. Puedo ver que está decorado con gruesos trazos; amarillo, naranja, rojo, azul, verde y un marrón amoratado. El tanque ahora pertenece a National Grid, la compañía de gas y electricidad a la que le mando mis dineros. La obra es conocida como el Rainbow Swash (El Salpicado con el Arcoíris), pero no lleva título, solo su firma. Corita. Fue un encargo que se le hizo en 1971, aunque el original se tiró abajo y su pintura se traspasó a otro tanque. Algunos quieren ver en el azul el perfil de Ho Chi Minh que, por cierto, también vivió en Boston durante un tiempo. Corita lo pintó el año en el que nací. Aquí dejo una fotografía. Por supuesto, Corita tenía su decálogo de artista que dictó a sus alumnos en 1967 y que dejo aquí en versión original, y en traducción más abajo, dándole un poco su aire.

  • Busca un lugar que te dé confianza para trabajar y encomiéndate a él un tiempo.
  • Extrae todo lo que puedas de tu profesor y de tus compañeros de clase
  • Obligaciones del profesor: saca lo que puedas de tus alumnos
  • Considera que todo es un experimento  
  • Sé disciplinado. Encuentra a alguien con sabiduría o inteligencia y síguelo. Ser disciplinado es  seguir de manera acertada. Saber disciplinarse a sí mismo es saber seguir aún mejor.
  • Nada es un error. No hay ni vencedores ni derrotados. Solo hay intentos. (Esta es su regla más conocida). 
  • Solo hay una regla: trabajar. Si trabajas llegarás a algún sitio. Son los que trabajan los que, al final, llegan a algo.  
  • No intentes crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes.
  • Sé feliz siempre que puedas. Diviértete. Cuesta menos de lo que crees. 
  • No hagamos caso a las reglas. Ni siquiera a las nuestras. ¿Y cómo lo hacemos? Haciendo hueco a lo que venga.