jueves, 9 de julio de 2020

Kit de inglés 201: Across the aisle.

Y esta semana vamos a pedir el no va más con across the asile. Literalmente "a través del pasillo" y que deberá traducirse por conseguir el consenso entre los grupos políticos.

La pronunciación de andar por casa: acrós de áil. Y la buena aquí. 

Esta expresión no se sabe de dónde sale. Algunos sugieren que tiene su origen en las iglesias, ya que es en las iglesias donde se sabe quién es quién y el lugar, en este caso el banco, que ocupa cada uno. Desde finales del siglo XVIII en Estados Unidos era práctica común pagar una cuantía mensual por el alquiler del banco, práctica que, en las iglesias católicas al menos, siguió hasta finales de los años 40, cuando se reemplazó con otra. Pasar un sobre cada domingo.

Otros dicen que la forma probablemente salga del Congreso de los Estados Unidos. El Senado, un hemiciclo, está separado por un pasillo central. Visto desde el estrado de la presidencia, los demócratas se sientan a la derecha y los republicanos a la izquierda. En la Cámara de Representantes se sigue el mismo orden.

Al Jennings, reformed outlaw, now evangelist, who told the Senate Committee investigating the oil leases, that the late Jake Hamon told him he paid $1,000,000 for promise of cabinet seat in return for support at 1920 convention

Tampoco sabemos cuándo fue creada esta expresión. Según Google, ya se recoge en 1800.

Frase: The Republican senator reached across the aisle to the Democratic senator. 
El senador republicano se comprometió a trabajar codo con codo con el senador democrático. 

martes, 7 de julio de 2020

La guerra de las Pe.

Walmart, que no quiere perder fuelle y dejar que el bueno de Bezos se quede con todo, total, solo les separan unos milloncejos, (Amazon está valorada en un millón y medio de billones de dólares y Walmart solo llega a los 337 millardos de dólares), a finales de mes lanzará su Walmart+ (En inglés Walmart Plus) para competir con la otra Pe, Amazon Prime. La subscripción costará 98 dólares al año. (Amazon Prime cuesta 119 dólares). A cambio, Walmart ofrecerá reparto de productos de alimentación de sus supercentros en el día, descuentos de gasolina en sus estaciones de servicio, pago preferente con su sistema Scan & Go que permitrá al cliente no tener que esperar colas y acceso prioritario a ofertas. También incluirá su propio programa de entretenimiento. CAMP, se llama.
Con el tiempo, habrá tarjeta de crédito asociada al programa.

Cortesía de USDA ARS.

Ya veremos si Walmart llega tarde y la Pe de Amazon se queda con todos nosotros.

lunes, 6 de julio de 2020

Gutzon no gusta mucho.

Sitting Bull by W. Winans
Y ya que ayer hablábamos del Monte Rushmore, hoy más información sobre el monumento y su creador. Gutzon Borglum comenzó su construcción en 1927. Siete meses después de su fallecimiento, en marzo de 1941, fue concluido por su hijo Lincoln. Las cuatro caras famosas: Washington, Jefferson, Theodore Roosevelt, íntimo amigo del escultor, y Abraham Lincoln.

En 1927: Un verano que cambió el mundo, la amena obra de Bill Bryson, nos enteramos de que Borglum padre, era un hombre al que le gustaba la oscuridad. Y no lo digo por su amor a las cuevas u otras formaciones geológicas, sino por su afán por esconder, tergiversar e incluso cambiar detalles de su vida para acomodarlos a sus necesidades.

La primera alteración se produjo en su árbol genealógico. Borglum decía tener dos madres, aunque esta falta de claridad se debía a un motivo: su padre era mormón y estaba casado con dos hermanas. La que fuera su madre biológica abandonó la familia y fue criado por la tía.

Otra de sus manías era la de cambiar constantemente su fecha de nacimiento, o decir que había nacido en California cuando en realidad había nacido en Idaho. En lo profesional decía ser ingeniero aeronáutico cuando no era el caso.

Borglum creció en Nebraska. Allí trabajó de maquinista y como aprendiz en un taller de litografía. De este taller saldrá su gusto por el arte. Con Lisa Putnam, una mujer dieciocho años mayor que él con la que luego se casaría para después partir peras, tomó clases de arte en Los Ángeles. Y de Los Ángeles a París, donde Borglum estudió escultura. (Rodin fue uno de sus profesores). Once años en Europa antes de volverse a las Américas.

A raíz de la Primera Guerra Mundial, Borglum desarrolla una obsesión por las deficiencias de la industria aeronáutica que le empujan, sin encomendarse a nadie y sin ningún tipo de autorización previa, a inspeccionar unas cuantas fábricas de aviones. Y no debió hacerlo mal porque dio con unos cuantos fallos. El presidente Woodrow Wilson se enteró de sus pesquisas y le pidió que redactara un informe. Pero el presidente pronto lo despacha, incapaz de soportar la agresividad del genio.

Incluso las pacientes Hijas Unidas de la Confederación, (United Daughters of the Confederacy), que le contrataron para hacer un busto del general Lee en 1915, aprovechando la presentación del Nacimiento de una nación, película de D.W. Griffith que exaltaba los valores del KKK, tenían problemas para lidiar con su carácter. Tanto era así, que Borglum tuvo que salir por piernas, acusado de robo, al poco de presentarse la obra en Stone Mountain, parque cerca de Atlanta. Sus amigos del clan, (Borglum negaba pertenecer a dicho grupo, aunque existen pruebas escritas de su afiliación emocional a este), patrocinadores del proyecto, seguramente se llevaron un buen chasco cuando este se marchó con sus dineros.

Tras este incidente, llega a Dakota del Sur, donde da con Doane Robinson, el historiador del estado. Robinson, que como suele suceder en estos casos, había concebido la idea para atraer el turismo, tenía un espíritu conciliatorio, ya que era su intención incluir en el magnífico conjunto, a levantarse en las montañas sagradas de los nativos americanos, Black Hills, Colinas negras, la figura de Caballo Loco. Sin embargo Borglum desestimó lugar y personalidad. Ya sin la figura de Caballo Loco fue mucho más fácil encontrar apoyo económico por parte del gobierno.

Curiosidades: las caras tienen una altura de más de 60 pies. Las bocas tienen más de dieciocho pies de anchura. Las narices, unos veinte pies. En la cuenca de un ojo cabe un coche. El presidente de entonces, Coolidge, no se perdió la ceremonia de inauguración y, aunque fue embuchado en un traje, lo acompañó de botas y sombrero al mejor estilo cowboy. Borglum, también amigo del espectáculo, se descolgó por una cuerda ante 1500 espectadores.   

En cuanto al nombre del Monte, se trata del apellido de Charles Rushmore, un hombre de negocios que, tras entregar 5000 dólares para la construcción del monumento, consiguió que su nombre quedara para la posteridad.

En 1939 el jefe sioux Henry Standing Bear le pidió al escultor Korczak Ziolkowski que levantara un monumento de Caballo Loco en Black Hills. Ziolkowski, que consiguía dinero para la financiación del proyecto cobrando entrada a la zona de trabajo, nunca aceptó ayuda estatal ni federal. Ziolkowski falleció en 1982 dejando el monumento sin terminar. En 1998 se completó el rostro, aunque la construcción del descomunal monumento aún continúa.


domingo, 5 de julio de 2020

¿Dónde va a subir la curva?

No sé si el homenaje que el presidente hizo el viernes a los presidentes del Monte Rushmore logrará convencer a los votantes indecisos de los desmanes y desatinos de la izquierda, discurso que, dicho sea de paso, me pareció daba de lleno en la fibra sensible de muchos americanos, y no necesariamente republicanos. Pero lo que sí me parece es que la curva covídica en unos días subirá en Dakota del Sur. A 4 de julio a las 7 de la mañana teníamos 6,978 afectados en el estado. Cifra contabilizada a partir de enero.

Y el 11 de julio a las 8 que se preparen los de Nuevo Hampshire, (aunque la semana pasada solo tuvieran veintidós casos de la enfermedad), ya que en el Portsmouth International Airport se reunirá el presidente con sus seguidores. Eso sí. Ha prometido abundante desinfectante de manos y mascarillas para todos. 

Cortesía de  USDA ARS.

viernes, 3 de julio de 2020

Kit de inglés 200: To have a chip on your shoulder.

Y hoy, ya que hacemos puente aquí, mañana, 4 de Julio, es fiesta nacional, una de tacos. To have a chip on your shoulder. Estos tacos, a menos que seamos una termita, no son de los que se comen. Literalmente la expresión equivaldría a "tener un taco de madera en el hombro" y deberíamos traducirla por ser un resentido o estar buscando gresca.

La pronunciación de andar por casa: tu jav a chip on yor shóulder. El grupo sh sigue la pronunciación andaluza de chocolate. Shocolate. Y la buena aquí con magnífica explicación.

Esta expresión parece que surge de una práctica del siglo XIX. Por lo visto, algunos valientes con un toque camorrista, supongo que en su mayoría hombres, se colocaban un tarugo de madera precisamente en el hombro para retar a otros a que lo derribaran. De este modo, se aseguraban haber dado con uno a la altura de su machitud y de sus neuronas.  

Frank G. Carpenter on woodpile

James Kirke Paulding, que ya apareció en el kit con una expresión de su propia factura, recoge en sus Letters from the SouthCartas desde el Sur, de 1817, la práctica de ponerse el taco en el hombro. Sin embargo, no es hasta noviembre de 1952, cuando se registra su uso figurado. Es el periódico The North Star, La Estrella del Norte, del estado de Vermont, el que lo recoge.

Frase:

He has a chip on his shoulder.

Es un resentido.

martes, 30 de junio de 2020

El viento, ¿se lo llevó?

Pues otra de efemérides. Esta vez nos vamos a la publicación de un libro que, últimamente, ha estado dando de que hablar por sus prejuicios raciales. Se trata del best-seller, un millón de copias en seis meses, Lo que el viento se llevó, de la reportera y escritora Margaret Mitchell, que, tal día como hoy, un 30 de junio de 1936, vio la luz. La obra le dejaría un Pulitzer en 1937 y una película que saldría dos años después del galardón.

Mitchell, que en 1926 tuvo que dejar su trabajo en el Atlanta Journal para recuperarse de una rotura de tobillo que derivaría en artritis, se pasó la convalecencia rodeada de libros que le traía su esposo de la biblioteca, leyendo los artículos que su padre y su hermano publicaron en la revista de la Sociedad Histórica de Atlanta, revisitando la correspondencia de sus abuelos y recordando conversaciones de los veteranos confederados que oyó de niña. Terminó la novela en 1929, aunque hasta 1935 estuvo haciendo cambios.

Mitchell era de los escritores que componían la obra por el final. De hecho, siempre supo que a Rhett (nombre que en inglés evoca la palabra red, en español rojo), le importaba un comino lo que Scarlett hiciera. Los capítulos entre medias los retenía en su cabeza y luego los escupía en su máquina de escribir Remington, un regalo de su segundo marido, John Robert Marsh. Cuando terminaba de mecanografiar, archivaba lo que había escrito ese día en una carpetilla de cartulina, de esas color crema. Una carpeta para cada capítulo. Mitchell no seguía un orden, sino que atacaba la escritura del libro por la sección que se le antojara.

Mitchell, que llevaba el libro muy en secreto, se lo entregó, aún sin terminar, a Harold Latham, un editor de MacMillan para que le diera su veredicto. Evidentemente a Latham le gustó, aunque puso la condición de que el nombre de la heroína, que por entonces se llamaba Pansy, se cambiara. Probablemente porque Pansy le pareciera infantil y dotado de poca fuerza. Mitchell atinó con Scarlet, el color escarlata, palabra que, sin duda denota más garra. Su sonido casi que evoca la palabra harlot, en español ramera. Y ni que decir tiene que en el Apocalipsis, ya contamos con información sobre la gran ramera que, como no podía ser de otro modo, iba vestida de púrpura y escarlata.

Influencias más recientes en la elección del nombre de la heroína quizás fueran la novela histórica la Pimpinela Escarlata, de la baronesa Orczy, o, tal vez, la Letra escarlata, de Hawthorne. En un principio el nombre de la joven protagonista solo llevaba una t y Mitchell tuvo que pagar 50 céntimos a la hora a una mecanógrafa para que le corrrigiera los errores. Por lo visto Mitchell descubrió que Scarlet era un apellido de origen irlandés y quería convertirlo en nombre de pila, de ahí que añadiera otra t

En cuanto al título del libro, Mitchell lo tomó de un verso del poema Non sum qualis eram bonae sub regno Cynarae (No soy el que solía bajo el imperio de la hermosa Cínara) del infortunado escritor victoriano Ernest Dowson, título que este sacó a su vez de las Odas de Horacio, (Libro 4). Dowson es autor también de otro verso igualmente famoso, the days of wine and roses, Días de vino y rosas, perteneciente al poema Vitae summa brevis spem nos vetat incohare longam, Nuestra breve vida nos impide tener grandes esperanzas, título también sacado de las Odas de Horacio, en esta ocasión del Libro 1. Dowson, además de apreciar a Horacio, también reverenciaba a Poe, en especial este verso tan sonoro y perfumado: "The viol, the violet and the vine". ("La viola, la violeta y el vino") del poema La ciudad en el mar.

Rebel fortifications, Atlanta, Ga.


De momento, el viento no se ha podido llevar ni de las estanterías ni de las pantallas la obra de Mitchell. Quizás el pobre reconocimiento que se hiciera en su día a la extraordinaria Hattie McDaniel, primera mujer de color que se llevó un Óscar y que, por cierto, también participó en Song of the South, Canción del surla adaptación cinematográfica que hiciera Walt Disney en 1946 de las historias de Uncle Remushaya tenido algo que ver con que el viento, de momento, no se lo lleve.

lunes, 29 de junio de 2020

Se libró del Club de los 27.

[Spanish booth group at Army Relief Bazaar, Albany, N.Y.]
Aunque el mundo no está para muchas celebraciones, hoy traemos música. La del brillantísimo y malhadado Lowell George, que, me he dado cuenta leyendo su biografía, tal día como hoy, un 29 de junio, pero de 1979, aquí aún es 29, perdería la vida a manos de las drogas y atracones de comida. Siete años le libraron a George de entrar a formar parte en el Club de los 27.

George era uno de esos genios imposibles de encasillar lo que, probablemente, le dificultara alcanzar el reconocimiento que merecía. Niño prodigio, comenzó tocando la armónica, aunque sabía tocar cualquier instrumento que se le pusiera por delante. George era maestro de la guitarra con slide, pequeño círculo, normalmente metálico, que se desliza por las cuerdas del instrumento para darle un determinado sabor. Y George captaba, con especial pericia, el blues, la música country, el rock, la música folk y el jazz en una sola canción. Solo hay que escucharlo en Willin', una canción de 1971 con su grupo Little Feat, probablemente su canción estrella, para darnos cuenta de su talento. Una fantástica voz y unas letras, casi siempre suyas, igualmente sensacionales, muy visuales y a veces con cierto toque zappatiano, una especie de lúdico absurdo, acompañan su extraordinaria habilidad con la guitarra. Por cierto que, la inimitable Linda Ronstadt, sacará años después su versión de Willin',  y la verdad es que no sé por cuál decidirme.

George era admirador de la música minoritaria, de esa música de calidad que apenas tendrá difusión en el mercado. De Latinoamérica, por ejemplo, le intrigaba el arpa paraguaya. De vuelta a casa, el jazz fusión del guitarrista Larry Coryell, por ejemplo, también reclamaba su atención.

Aquí más información sobre las maravillas de este casi olvidado artista.