domingo, 23 de febrero de 2020

¿Vuelta a Kennedy?

[William Jennings Bryan, Democratic party presidential candidate, three-quarter length view standing on stage next to American flag]
Según las encuestas parece que la victoria de Sanders, de producirse el 29 de febrero en Carolina del Sur, será más ajustada. Razones principales: los territorios sureños suelen ser más moderados electoralmente hablando. Además, en Carolina del Sur, Biden también cuenta con el efecto Obama.

A tener en cuenta: 63, 5% de votantes blancos, un 26, 5% de electores africanoamericanos y un 5, 79% de población hispana o latina. Sanders está movilizando el voto latino, pero Biden cuenta con mayor apoyo entre la población afroamericana, aunque según un estudio de NBC News y el Wall Street Journal, el margen se está reduciendo a nivel nacional.

Ya veremos si el Medicare para todos convence y si la propuesta de Sanders de hacer que los que ganen más de diez milloncejos de dólares al año paguen un 50% les da grima a los surcarolinos. Por cierto que, en 1963, los que ganaban más de 100000 dólares (unos 770000 dólares en 2015), le dejaban a Hacienda un 91% del salario y las empresas un 52%. Poco antes de su asesinato, Kennedy, asistido por el economista keynesiano Walter Heller, propuso reducir estas tasas. Johnson consiguió aprobar esta reducción. El 91% pasó a un 70% y el 52% se quedó en un 48%.

Desde el 2017, las grandes empresas teóricamente pagan en impuestos un 21%. Y digo teóricamente porque 379 lograron una rebajita en la tributación del 2018 y se quedaron en un 11,3% y otras, más piratillas, consiguieron quedarse con todo.

Kennedy, ¿aprobaría el plan Sanders?   

sábado, 22 de febrero de 2020

El show de hoy.

Y dentro de unas horas, a las 12, hora de Nevada, se lo toman con tranquilidad, comienza el espectáculo. Las chicas han decidido, deprisa y corriendo, aceptar donaciones de las super PAC (organizaciones destinadas al apoyo de un candidato político). Persist PAC ayudará a Warren mientras que Kitchen Table Conversations apoyará la campaña presidencial de Klobuchar.

Bloomberg parece que perdió un poco de credibilidad el otro día con la preguntita de Warren y Biden no perdió comba y se unió al nervio de esta, aunque, con el historial que a Biden se le ha achacado en cuestión de mujeres, quizás hubiera sido mejor que no hubiera participado en el careo. Sanders, acertadamente, prefirió no meterse en las imputaciones contra Bloomberg. Es obvio que a Sanders sus compañeros demócratas lo temen. Y mucho. A todos los candidatos se les preguntó si, en caso de que no hubiera un ganador claro, se debía entregar la carrera a la Casa Blanca al que tuviera mayor número de delegados, aunque no llegase al mínimo requerido (1990 delegados). Todos dijeron lo mismo: todos menos Sanders, claro, que dijo que, efectivamente, el candidato elegido debería ser el que tuviera el mayor número aunque no llegara a ese cupo. 

Vamos a ver si los PAC y la paliza a Bloomberg le sirvió a Warren de algo. 

viernes, 21 de febrero de 2020

Kit de inglés 182: Can't carry a tune.

Y esta semana una de música y de cantos: Can't carry a tune. Expresión que equivaldría a nuestro cantar fatalLa pronunciación de andar po casa cant cárri a tíun. Y la buena aquí, con Jerry Lewis, (minuto 1:02-1:07 y siguientes). 

La expresión parece que surge en Nueva York. La publicación semanal The Richmond County Mirror la recoge por primera vez en 1837. Algunas veces la podemos encontrar con el añadido in a bucket (en un cubo) para hacer la expresión más exagerada. Una especie de cantar peor que un grillo mojado. 

Eleven musicians posed with their musical instruments, in the Washington, D.C. area
Como era de esperar el calendario estadounidense tiene su semana dedicada al saber cantar, que siempre se celebra alrededor de la onomástica del bostoniano William Billings, nacido un 7 de octubre de 1746, y al que se considera el padre de la música coral americana. Decir que, desgraciadamente, Billings murió en la pobreza, sin un copyright que llevarse a la boca. No patentó sus composiciones, por aquel tiempo los derechos de autor no se estilaban, y otros las hicieron suyas. 

Frase:

I can't carry a tune, but my father sings very well. 
Canto fatal, pero mi padre canta muy bien.

miércoles, 19 de febrero de 2020

La Guía Verde me lleva de veraneo a...

[Men and woman playing croquet]
Y nos vamos con la guía verde hasta Idlewild, en Michigan, uno de los pocos lugares en los que estaba permitido el acceso a veraneantes de color. La idea de hacer de Idlewild un paraíso para la gente de color con pudientes no salió de la comunidad de color, sino de unos cuantos especuladores blancos a los que se les hicieron los ojos chiribitas con la posibilidad de hacerse de oro. En 1912 compraron el terrenito que luego vendieron en parcelitas a acaudaladas familias. Madam C.J. Walker, una mujer que labró su fortuna en el negocio de los cosméticos y los productos capilares y a la que se considera la primera mujer de color que se hizo millonaria en Estados Unidos, adquirió una de esas parcelas.

A este paraíso no le faltaba de nada, de hecho se le conocía con el nombre del Edén negro de Michigan. Lagos para pescar, remar y nadar, zonas para ir de acampada y hacer sus barbacoas, montar a caballo o patinar. Por la noche, clubs nocturnos, los más famosos quizás fueran el Flamingo y el Paradise Club, para entretener a la clientela. Por la escena nocturna de Idlewild pasaron personalidades como Jackie Wilson, Sarah Vaughan, Louis Armstrong, Dinah Washington o Aretha Franklin.

Como le sucediera al libro de Green, la escena de Idlewild perdió su luz con la Ley de Derechos Civiles de 1964. Más información sobre Idlewild en el Canal Smithsonian.

Curiosidad: Antes que Idlewild, estuvo Highland Beach, en Maryland. En 1893 Charles Douglass, veterano de la Guerra de Secesión e hijo de Frederick Douglass, el famoso abolicionista, harto de que Maryland le negara la entrada en las zonas playeras, decidió adquirir la suya.

Y otra curiosidad: Hacia 1900 parece que el juego que más se practicaba en las playas era el croquet. No confundirlo con el cricket.

martes, 18 de febrero de 2020

Si soy negro, ¿dónde puedo pasar la noche?

Y seguimos con más homenajes al Mes de la Herencia Negra. Esta vez con la guía de viajes de Victor Hugo Green, veterano de la Primera Guerra Mundial y empleado de correos en Harlem, Nueva York, que en 1936 logró que le publicaran The Negro Motorist Green Book, (El libro Green para el automovilista de color), un instrumento indispensable para vadear las carreteras bajo las imposiciones Jim Crow (leyes segregacionistas) hasta su desaparición en 1964 durante la administración de Johnson. (La última edición salió en 1966).   

El libro parece que surgió de una conversación con un amigo suyo que era judío. El amigo le dijo que los judíos contaban con un libro en el que se indicaban los lugares de la región de los Catskills, el Cinturón Borsch, en los que podían poner los pies y eso le encendió la bombilla a Green. Esta guía indicaba a los viajeros los lugares en los que serían bien recibidos en el territorio americano. La guía no solo daba un listado de hoteles y restaurantes, sino que también cubría otro tipo de servicios: peluquerías, gasolineras en las que repostar, librerías, bancos, farmacias... Y las ciudades que evitar cuando llegara el atardecer, ya que, en algunas, no se les permitía pernoctar.

En definitiva, el libro, que en poco simplemente pasó a llamarse el Libro Green, hacía un listado de los lugares en los que los conductores y sus familias pudieran dar esquinazo al racismo y evitarse humillaciones. Personalidades famosas como el escritor Langston Hughes, el boxeador Joe Lewis o el doctor Luther King Jr. utilizaron la guía.

Para los interesados hay bastante metraje cinematográfico sobre la guía de viajes. En el 2018 salió The Green Book, con Mahershala Ali y Viggo Mortensen, película basada en la relación de un pianista y su chófer-guardaespaldas. Si se pretende algo más elaborado The Green Book: Guide To Freedom (El Libro Green: Guía a la libertad). Disponible en el Smithsonian Channel.

Curiosidades: la guía comenzó con 10 páginas. En 1949 ya contaba con más de 80. Con más de 9500 lugares registrados, hoy solo quedan en pie un tercio.

lunes, 17 de febrero de 2020

Fuera de aquí.

The black laborer
Aún estamos en el Mes de la Herencia Negra, termina el 29, y hoy traigo dos infamias de Pensilvania. En septiembre de 1923, la ciudad de Johnstown, a unos 100 kilómetros de Pittsburgh, obligó a su población negra a abandonar la ciudad.

El asesinato de cuatro policías a manos de Robert Young, un hombre de color, fue el detonante para que el alcalde de Johnstown, Joseph Cauffiel, decidiera tomarse la justicia por su mano y obligar al éxodo a todas aquellas personas de color que llevaran menos de siete años viviendo en la ciudad. La mayoría llegó a Johnstown con la Primera Gran Migración para trabajar en las fábricas de acero. 

Unas 2000 personas se vieron afectadas por esta medida. Y, ya que estaba puesto, el alcalde también decidió añadir al bote a los mejicanos que residían en la ciudad. Como era de esperar la reacción del KKK (Ku Klux Klan) fue inmediata, participando en la quema nocturna de doce cruces y garantizando así unos cuantos votos para el alcalde que estaba en época de primarias. Los que fueron obligados a abandonar su ciudad parece que se refugiaron en Pittsburgh y en las inmediaciones.

Las gentes de Pittsburgh y las ciudades colindantes, que, sin duda, sabrían por los periódicos o por el boca a boca de las técnicas aplicadas en Johnstown, decidieron no perder el tiempo y ponerlas en práctica semanas después. La oportunidad saltó cuando un hombre de color asesinó a Thomas Rowland, un hombre de setenta y tres años y dejó malherida a su nieta de once. Fue Stowe Township la ciudad que esta vez obligara a la población de color, unas doscientas cincuenta personas, a dejar la ciudad.

Para abortar las directrices del comité de vigilancia que surgió a raíz de las fechorías cometidas un 9 de octubre y evitar que la expulsión no se llevara a cabo, las fuerzas del orden, encabezadas por el detective Robert H. Braun, patrullaban la ciudad. Sin embargo no parece que consiguieran hacer un buen trabajo ya que el éxodo fue en masa. De los doscientos cincuenta habitantes de color que tenía la ciudad, solo se quedaron unos cincuenta, a los que, como era previsible, se les hizo la vida imposible.

Mientras tanto, los estados del sur de la época, un condescendiente abuelete para sus descarriados nietos, se frotaba las manos y les animaba a que volvieran a casa, a que metieran sus trastos en la maleta y dejaran atrás el desprecio norteño para encontrar el solaz que merecían entre los bucólicos algodonales que se habían quedado sin mano de obra. 

Curiosidad: entre estos dos incidentes, también hubo otro éxodo en South Bend, Indiana, ciudad del excalde Buttigieg. En esta ocasión fueron unas dos mil personas las que tuvieron que dejarlo todo por una amenaza del KKK.

Y hoy, lunes, para algunos ya martes, Día del Presidente en Estados Unidos. O del No Presidente. Según quien lo mire. Y otra curiosidad. Iowa no tiene el Día del Presidente pero celebra el cumpleaños de George Washington.

Los interesados en estos episodios podrán encontrar más información en Banished from Johnstown, (Expulsado de Johnstown), un libro de Cody McDevitt. Solo en inglés.

domingo, 16 de febrero de 2020

Aló la pasta.

Y con las primarias a las puertas de Nevada unos datitos del estado: Poco más de tres millones de habitantes. Casi la mitad de la población, un 48,8%, blanca. Hispanos o latinos un 29% y un 8, 78% africanoamericana. Asiáticos, un 8, 06%. Casi un 31% de la población no habla inglés en casa. Un 90, 6% son ciudadanos. 

Parece que, esta vez, Buttigieg y Klobuchar pueden correr peor suerte que en Nuevo Hampshire. Buttigieg cuenta con el apoyo de los veteranos, pero entre los votantes de color solo consigue un apoyo del 4%. Aunque Klobuchar lo tiene peor, con un 0 pelao y mondaó. El problema de Klobuchar es claro: la población afroamericana apenas la conoce. Con Buttigieg la cosa cambia: los votantes de color le tienen reservada una pregunta: por qué bajo su alcaldía aumentó el número de arrestos de residentes de color acusados por posesión de marihuana. 

Biden no me parece que esté mal situado en Nevada: Aunque Kamala Harris le sacara los colores con el tema del autobús y lo llamara públicamente racista, esa sentencia ya permanece en el olvido. Además, Biden sí que se ha dejado muchos cuartos para ganar la confianza del votante de color. Otro factor que juega a su favor es que, al haber sido vicepresidente con Obama, puede que se le mire con mejor ojo. 

Election night crows at star

En cuanto a Sanders, me parece que es el que más tracción tendrá en Nevada. También entre la población LGBT (Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transgénero). Creo que muchos miembros de esta comunidad consideran a Buttigieg un niño pijo blanco y prefieren las propuestas económicas y sociales de Sanders.

En cuanto a Warren, me parece que tendrá que volver a conformarse con un tercer o cuarto puesto. Si eso sucede, corre el peligro de tener que bajarse de la competición por falta de recursos económicos, en la que, no lo olvidemos, queda Bloomberg. Y a este no le falta dinero para pagarse los anuncios. Sanders tampoco anda mal de dineros y a Buttigieg el apoyo económico le sale por las orejas.  Por cierto que, entre la población de color, de momento, Bloomberg cuenta en los estados del super martes con un apoyo del 22 por ciento. 

Aló la pasta.