martes, 23 de julio de 2019

Pittsburgh: entrega 2

Deprisa y corriendo a comprar un ordenador de segunda mano en Craigslist. Ha habido suerte. Hemos pasado la noche en Sarver, territorio en el condado de Butler, a unos tres cuartos de hora de Pittsburgh. En Butler se crió Barbara Feldon, el Agente 99.

Aquí el terreno descansa un poco y la cuesta nos da un ligero respiro. Lugar tranquilo y, cómo no, rodeado de vegetación. De vuelta a Pittsburgh, a eso de las 12, para que nos entreguen llaves de casa en alquiler. Pronto habrá que sacar los enseres que tenemos en un almacén que lleva la compañía U- Hal. Un mes gratuito con la mudanza. Dejar limpio el almacén puede llevar unas cinco horas. Con tanta mudanza a cuestas a uno le da por maldecir lo acumulado en estos años. No es de extrañar que estén proliferando los movimientos que abogan por simplificar. El tiny house (casas diminutas) probablemente sea el que cuente con mayor número de seguidores.

Miscellaneous houses. Small house surrounded by other buildings

lunes, 22 de julio de 2019

Pittsburgh: primeras impresiones

Escribo desde la biblioteca pública de Crafton, un barrio de Pittsburgh, porque el ordenador, tal vez el cable, ha dicho que ya no puede más, lo que resulta bastante incómodo cuando se pretende encontrar alojamiento. Llueve a mares. Hace unos diez minutos que ha sonado la alarma anunciando riesgo de inundaciones. Aquí van algunas impresiones de Pittsburgh:

El que quiera venir a vivir a la zona que prepare los cuartos para gastarlos en frenos. Pittsburgh es una especie de Cuenca española pero con sabor tropical. La vegetación es exuberante y algunos caminos inexpugnables, dignos solo de caminatas a lomos de burro o, como mucho, de caballo. Escaleras empinadas, por lo visto hay un concurso para subir una cuesta (una de las más empinadas del mundo, creo que las otras dos están en Australia y en Gales), en bicicleta. El ciclismo parece contar con cierta aficción en estas tierras. Si añadimos el calor bochornoso los competidores lo van a tener muy difícil para no sudar. En cuanto a los conductores están hechos al terreno y les va la velocidad.

Y puentes, puentes por todos sitios. Unos 446. No es broma. El que sufra de vértigo mejor que no se pase.

Amaina. Más, en otra entrega.

sábado, 20 de julio de 2019

kit de inglés 153: To upset the apple-cart

Y esta semana una de fastidiar el asunto o de desbaratar los planes. En inglés to upset the apple-cart. Literalmente molestar el carro con manzanas.

La pronunciación para salir del paso: tu apsét de ápol cart. Y la buena aquí.

Waiting for the human cargo to start for the Maryland berry fields. Taken on Fells Point, Baltimore, Md. Courtesy of Maryland Child Labor [Comm]ittee.  Location: Baltimore, Maryland.

Esta expresión viene de la mano de Jeremy Belknap, que, en 1788, la utilizó por primera vez en su Historia de Nuevo Hampshire (The History of New Hampshire).  

Frase: 

Yet Again, Donald Trump Has Upset The Anti-Abortion Apple Cart


Y una vez más, Donald Trump ha vuelto a inflamar los ánimos de los antiabortistas

miércoles, 17 de julio de 2019

Un poco de todo

No sé si alguna vez llegaré a las treinta y tres mudanzas de Berlin, pero he echado cálculos y, desde que vi la luz, ya llevo diecisiete. Desde que llegué a América una cada dos años. Y no, no es que le haya cogido el gusto a sudar, (suele ser en verano cuando acometo esta práctica). En las próximas semanas más detalles sobre cómo hacerse una mudanza sin empresa de mudanzas. Vamos. Que uno solo se las apaña, (necesita de otro), para levantar la lavadora y la secadora.

Hoy solo una de demócratas. Segunda ronda al caer. Martes, 30 y 31 de julio en Detroit. La tercera será en septiembre. Bill de Blasio, alcalde de la Ciudad de Nueva York, o  Tim Ryan, han quedado fuera de juego por no haber recaudado el mínimo requerido para mantener el tipo. Veinte candidatos nos quedan. Por cierto, que Warren hace unos días puso un anuncio en la sección de empleo solicitando una persona de habla hispana que le ayudara a traducir sus papeles.

lunes, 15 de julio de 2019

Adicción a Lucia

Reconozco tener una adicción a Lucia Berlin. Hace unos años que leí su Manual para mujeres de la limpieza y, desde entonces, voy tras ella. Esta vez la encuentro con Welcome Home (Bienvenido a casa). Se trata de postales autobiográficas que Lucia Berlin dejara inacabadas pero que uno de sus hijos, Jeff Berlin, ha rescatado para el lector.

La escritora concibió más de veinte capítulos atrapados en treinta y tres hogares en casi tres décadas (1936-65), pero Jeff Berlin, supongo que por cuestiones de espacio y de privacidad, ha hecho una purga considerable. Las instantáneas son retazos de vida aderezados con fotografías y misivas, casi todas destinadas a Helen y Ed Dorn, poeta y mentor de Lucia. A la memoria de ellos, Jeff Berlin ha dedicado el libro.

Los pensamientos de Lucia, vertiginosos, nos clavan sus esquirlas de humor e ingenuidad. Para lograr su diabólico plan, la escritora recurre a todo tipo de triquiñuelas: palabras malsonantes, interjecciones, frases ensalzadas a través de la mayúscula, párrafos tomados por el lirismo:


the datura bloomed in a profusion of white flowers that hung heavy clumsily until night, when the moonlight or starlight gave the petals an opalescent shimmer of silver and the plant's intoxicating scent wafted everywhere in the house (p.61).  

La datura reventaba en una exuberancia de flores blancas que colgaban, pesadas y torpes, hasta el anochecer, cuando la luz de la luna o la de las estrellas impregnaban sus pétalos con un resplandor de plata opalescente y el perfume embriagador de la planta barría la casa por doquier.     


 O la desesperación y que la hacen tan humana: 

She must have seen them racing canoes, heard their laughter echoing above the water. She must have seen us talking with friends in our beautiful garden, lying on the beach. She must have seen Buddy and me kiss, must have seen us happy. How could she send that box? (p. 65).

Debió verlos echando una carrera en sus canoas, oír sus risas, un eco sobre las aguas. Debió vernos mientras hablábamos con amigos en nuestro precioso jardín, tumbados en la playa. Debió vernos, a Buddy y a mí, besándonos, debió ver nuestra felicidad. ¿Cómo pudo ella mandar esa caja? (Berlin se refiere a una caja con drogas que, una tal Peggy, le enviara a Buddy, su último esposo, mientras vivían en Jalisco. Buddy estaba intentando dejarlas y Lucia la culpa de su recaída). 

En los apuntes de Berlin, también vemos la duda y los cambios de opinión propios de la naturaleza humana. A ratos, la oímos despotricar contra Méjico, y otras veces no dice que admira a sus gentes, aunque regresa a Estados Unidos porque no puede dar a luz a un niño en la jungla, en un país tan repulsivo e INTIMIDANTE para ellos (p.150). 

Veintinueve años de pantagruélico apetito por conocer, escribir, tal vez huir. Por vivir, en una palabra. 

viernes, 12 de julio de 2019

Kit de inglés 152: shoot the breeze

Hoy, una de disparos. Shoot the breeze. Literalmente disparar la brisa, la traducción de esta frase podría equivaler a nuestro darle a la lengua o estar de palique. La pronunciación casera: shut de bríz. Y la buena aquí. Según la wiki, esta expresión se registra por primera vez en 1919.

[Man and two women talking to minister inside church]
Frase: 

Watch Alec Baldwin's Donald Trump shoot the breeze with Alec Baldwin's Bill O'Reilly on SNL.

A ver: el Donald Trump de Alec Baldwin dándole a la lengua con el Bill O'Reilly de Alec Baldwin en Saturday Night Live. 

miércoles, 10 de julio de 2019

Y la strange fruit se hizo guitarra

Y otra de fotografía: esta vez gracias a los esfuerzos del fotógrafo y cofundador de la organización sin ánimo de lucro, Music Maker Relief Foundation, (Fundación para asistir a músicos), Timothy Duffy, que nos rescata a artistas sureños practicamente desconocidos del mundo del blues.

Sus fotografías ahora mismo se pueden ver en el Museo de Arte de Nueva Orleans donde estarán hasta finales de mes. Para retratar a los artistas, Duffy acude a los tinotipos o ferrotipos que Hamilton Smith introdujera en Estados Unidos gracias al francés Adolphe-Alexandre Martin, y que recuperan aquellos tonos grisáceos de las fotografías de la Guerra de Secesión.

Si las fotografías se quieren en formato libro las tenemos en Blue Muse: Timothy Duffy's Southern Photographs. El libro también incluye las piezas de los artistas seleccionados para que así los oídos y los ojos disfruten por igual.

[Untitled photo, possibly related to: Blind street musician, West Memphis, Arkansas]

Con su fundación y la ayuda de otros músicos, especialmente de Taj Mahal, Duffy ha podido sacar del anonimato a unos cuatrocientos artistas, casi todos superan los 70. Alabama Slim es uno de ellos. Como lo es Freeman Vines. Vines hace guitarras. Algunas, nos dice, son hijas de árboles de los que, una vez, colgó fruta extrañaAquí lo dejo con una muestra de su arte.