miércoles, 28 de junio de 2017

Para que luego digan que Trump es malo...

Esta semana más noticias del mundo del espectáculo.

Si hace unos meses anunciaban que la mítica serie de televisión, Will&Grace, volvería momentáneamente a NBC con diez episodios, Roseanne volverá con ocho a ABC. Y todo gracias a Trump. Para que luego digan que de este presidente nada bueno podía esperarse.

martes, 27 de junio de 2017

California la tiene tomada con .... pero sobre todo con...

Kansas, Misisipi, Carolina del Norte, Tennessee, Alabama, Kentucky, Dakota del Sur y la última incorporación: Texas. 

Estos son los estados a los que California prohíbe viajar a sus empleados con dineros de sus arcas. 

¿El motivo? Solidaridad con las comunidades de lesbianas, gais, bisexuales y transexuales (LGBT). 
Texas acaba de aprobar una ley que permite a las agencias de adopción rechazar una solicitud basándose en la orientación sexual del solicitante. 

No sé quién se agotará antes, si California o la miniliga. Los dineros, como siempre, decidirán. Eso, y los deportes. No olvidemos los deportes. No sé cómo se lo tomarán los papás y las mamás, y los alumnos, claro, de las instituciones estatales. ¿Vencerá la solidaridad? De momento, a rascarse el bolsillo y a celebrar el Orgullo, si es que dejan. 

lunes, 26 de junio de 2017

En el aeropuerto: A ver, qué llevas ahí.

Parece que quitarnos los zapatos, sacarnos todo lo que llevamos en los bolsillos, incluido el kleenex usado, y que nos radien y cacheen al pasar el arco no es suficiente. La TSA (Transportation Security Administration), organización encargada de la seguridad aeroportuaria, se está pensando que pongamos los libros que llevamos en el equipaje de mano en la cinta transportadora. Lógicamante, el horror me asalta, porque digo yo que los rayos X para algo estarán. Pero parece que no es así. 

Si una fuera malpensada, le daría por creer que los libros escritos en lengua no inglesa van a ser mirados con lupa y que la misma suerte correrán los que lleven una carátula del presidente. 

Soluciones pocas: Llevar un tocho de fotocopias o descargarse el libro electrónicamente. Si se es muy rumboso, se puede ir bien pertrechado o pertrechada de la revista Play Girl o su equivalente masculino, para dar algo de que hablar y de ver. Si la seriedad es lo nuestro, recomiendo un buen tocho en ruso.

Patti Lupone tiene un mensaje para Trump

Patti Lupone, considerada una de la divas de Broadway, su Evita goza de muy buena salud, ya sabemos que no tiene muy buen carácter y que no se anda por las ramas, y si a un espectador petardo le tiene que mandar al cuerno, no tiene reparos en hacerlo.

Eso es lo que le pasó a uno mientras asistía a la representación de una comedia del dramaturgo Douglas Carter Beane. El dichoso móvil. Ni corta ni perezosa Lupone interrumpió la representación para quitarle el vicio a la espectadora. Cuando bajó el telón, esta lo recobró para poder seguir con su campaña de a ver a cuántos espectáculos puedo ir sin que me lo quiten. 

Pero me parece que Trump no va a correr la misma suerte que la asistente, a la que, al menos, se le permitió que se quedara hasta el final de la obra. A Trump ni eso. Lupone advierte. Si viene no actúo. ¿Y eso? Pregunta el reportero. Porque odio al.... 

Aquí dejo el video para que completemos los huecos que faltan. 


jueves, 22 de junio de 2017

Kit de inglés 47: Six of one and half a dozen of the other






















Esta semana seguimos con los numeritos. Esta vez la expresión es Six of one and half a dozen of the other. Literalmente seis de una cosa y media docena de la otra. Vamos, una expresión que viene a decir da lo mismo lo uno que lo otro. Aquí dejo un intento de su pronunciación y la de verdad. (Síks of gúan and a jaf a dásen of di áder). A veces, también la podemos encontrar cruzada: half a dozen of the other and six of one. 

La expresión apareció por primera vez en el volumen que cubre los meses de diciembre de 1883 a mayo de 1884 en la página 765. En la imagen podemos ver parte de esa página con la expresión de la semana en el título.

miércoles, 21 de junio de 2017

¿Cuál es la dieta alpina?

Aunque los estadounidenses no son muy dados a ajustarse mucho el cinturón (belt), sí que les gusta este accesorio. No faltan el Corn Belt, el Rust Belt o el Bible Belt, lazo que sirve para atrapar distintas regiones en las que cierto elemento, ya sea el maíz, la industria o la biblia, abunda.

Hoy le toca el turno al Borscht Belt, (Cinturón Borsch). Aunque tiene raíces culinarias, y una bastante grande porque se refiere a la remolacha, Borscht es otra manera de decir "judío". Y es que fueron los emigrantes de la Europa del Este los que trajeron esta sopa fría hecha a base de remolacha y con ella, sus tradiciones.

Este Cinturón Borsch, también conocido como los Alpes Judíos, se ceñía alrededor de las montañas de Catskill (el Rip Van Winkle de nuestro querido embajador en España, Washington Irving, era de la región), en el estado de Nueva York. 

Hasta aquí se desplazaban los veranos de los años 20 a los 70, los bolsillos de judíos pudientes y no tanto, y con ellos, su troupe. Comediantes. Sobre todo comediantes. Y no me extraña que fueran los que más abundaran, porque el antisemitismo campante de los 40 y los 50 solo podía dar excelentes filósofos, comediantes o una mezcla de los dos. ¿Quizás una especie de Woody Allen?  No es extraño que estudiara filosofía. 

Mel Blanc, voz del insidioso conejo Bugs Bunny o del desafortunado Pato Lucas entre las mil que tenía, sí, he dicho mil, Jerry Lewis, Danny Kaye, Mel Brooks, Billy Crystal o Jerry Stiller, el papá de Ben Stiller, por citar solo a unos cuantos, la lista es larga, se ganaron la vida actuando en los clubs de la zona. 

Desgraciadamente, de los hoteles, los restaurantes o los clubs solo queda su esqueleto. El fuego, el descubrimiento de nuevas rutas turísticas y la dejadez fueron sus mayores enemigos. El último superviviente fue el Kutsher's Hotel and Country Club, que aún mantuvo sus puertas abiertas hasta el 2013. Aquel entretenimiento colectivo ahora ha sido remplazado con las veleidades de potentados urbanitas que han decidido levantar su sueño sobre los de otros. Normalmente suele coincidir con un estudio de yoga al que irse de retiro.

Una cosa está clara. Tanta creatividad y talento junto no se podrá oler en el estudio de yoga, por mucho que se estire uno para marcarse una natarajasana. No. No es lo mismo. Qué va a serlo.  

Aquí la muestra.


El primer Pulitzer

La semana pasada mencionamos que Tracy K. Smith se había hecho este año con el título de Poeta Laureada, sucediendo a Juan Felipe Herrera, el primer poeta latino laureado. Desde 1937 y por iniciativa del filántropo Archer M. Huntington, a él también se debe la creación de la Hispanic Society (Sociedad Hispánica), la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos viene entregando dicho galardón. Por cierto que, casi todos los estados, con la excepción de Massachusetts y Nuevo México, también tienen su Poeta Laureado.

También hace unos días que acaba de salir A Surprised Queenhood  In The New Black Sun: The Life & Legacy Of Gwendolyn Brooks, una biografía escrita por Angela Jackson sobre la poeta, también laureada, y primera mujer de color elegida por la Biblioteca del Congreso como asesora, Gwendolyn Brooks. Y como nuestra querida Gloria Fuertes, cien años hubiera cumplido. Como Gloria venía de familia humilde, y como Gloria, Gwendolyn cantaba a la gente corriente. Y, aunque su poesía no iba especialmente dirigida a un público juvenil, sí que se ocupó, y mucho, de fomentarla en las escuelas con charlas y lecturas de su obra que iba dando por todo el país.

Nacida en Topeka, Kansas, aunque criada en un barrio de Chicago, en Gwendolyn la crítica social y los asuntos raciales supuran. Y no solo se queja de los prejuicios de los blancos, sino que también torpedea a los de la comunidad afroamericana, al constatar en carne propia su preferencia por los miembros de tonalidad más clara. Su poemario Annie Allen la convirtió 1950 en la primera persona afroamericana que recibió el Pulitzer.

Aquí la dejo con uno de sus poemas más celebrados. We real cool (Nosotros, tan chulos). Curiosidad: Como no podía ser menos, este poema fue prohibido en algunos centros por usar la palabra jazz. Por lo visto algunos decidieron que a la palabrita se le veía el plumero y era demasiado sexual.