domingo, 18 de agosto de 2019

Un gran corazón

Hoy domingo, 18 de agosto, hubiera sido el cumpleaños de un gran corazón, pero un acidente de aviación se lo impidió. Quería entregar personalmente los víveres para aliviar a los damnificados del terremoto que asoló Managua en 1972. Roberto Clemente era de Puerto Rico pero trabajaba en Pittsburgh y, afortunadamente, también tiene su estatua. Aunque han pasado años desde el accidente, seguro que cualquier aficionado al béisbol es capaz, al menos, de identificar el equipo para el que jugaba, los Pittsburgh Pirates, además de las circunstancias de su trágico final. Para el que no guste de este deporte, raro, puede que lo haya conocido en la escuela durante el Mes de la Herencia Hispana, del 15 de septiembre al 15 de octubre. Y si aún así se resiste, no faltan los documentales y material educativo sobre su persona.

Roberto Clemente, El Grande
Considerado uno de los mejores jardineros (posición más alejada del bateador) de la historia del béisbol, fue el primer jugador latinoamericano al que se le concediera la entrada (a título póstumo) en el Salón de la Fama Nacional de Béisbol, en el estado de Nueva York.

Aquí, una foto de la familia, esposa y tres hijos, del 2013, con motivo de la presentación del libro que presenta la humildad, generosidad y sabiduría de nuestro hombre: "Cuando tenemos la ocasión de impactar de manera positiva en la vida de los demás y no lo hacemos, estamos perdiendo el tiempo en la Tierra".

Feliz cumpleaños, señor Clemente.

sábado, 17 de agosto de 2019

Kit de inglés 157: easy as pie

Esta semana, una de gastronomía: as easy as pie. Literalmente fácil como un pastel y que podría traducirse por nuestro estar chupado o ser pan comido. La pronunciación casera: isi as pái. Y la buena en boca del cantante de música country Billy Wayne"Crash" Craddock (segundos 26-29).

Taking out food for dinner at the day community sing, Pie Town, New Mexico

Esta forma se registra por primera vez en 1887 en The Newport Mercury, un periódico de Rhode Island.

Frase: The test was easy as pie.
El examen fue pan comido.

miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Quién lo hizo?

A sus estudiantes de literatura creativa en Princeton, Toni Morrison les daba muchos consejos que iban de lo obvio, pero no por ello menos relevante, "Busca un lugar propicio que suelte tu creatividad" hasta un "Cuando escribas no te quejes". Ellen Raskin no contaba con estos mandamientos, aunque con Morrison compartía su extremada atención al detalle y su capacidad para purgar sus escritos. Como Morrison, además de tener en el mes de agosto la fecha de fallecimiento pero de un 1984, Raskin también cuenta con premios literarios, (en 1979 ganó la Newbery Medal, el premio más prestigioso de Estados Unidos en literatura infantil y juvenil con su obra The Westing Game, El Juego de Westing, que tiene película de 1997 pero es horrorosa). El uso irreverente que hacen las dos de la lengua también las une. Morrison la rechaza para volver a reclamarla bajo su prisma de realismo increíble, mientras que Raskin la retuerce con fines humorísticos.

Raskin, autora de libros infantiles y juveniles, no era una sola Raskin. También existía la Raskin ilustradora, hizo más de 1000 dibujos, algunos ganadores de prestigiosos galardones, para las cubiertas de otros libros. Probablemente el más importante fuera el que hiciera para Dylan Thomas de su A Child's Christmas in Wales en 1959 (Las Navidades de un niño en Gales). La Raskin música y compositora dibujó las imágenes y dio las notas musicales a las Canciones de Inocencia de William Blake, uno de sus artistas favoritos, aunque en su lista también entraba Velázquez. Y la Raskin inversora, que, por lo visto, tenía un instinto muy bien desarrollado para las finanzas. Cuando Raskin no estaba ocupada en crear, se la podía ver animando al equipo de hockey en Nueva York, (aunque nació en Milwaukee, Wisconsin, vivía en Greenwich Village), en el zoo o de viaje (los zoos de Tokyo y de Barcelona no le pasaron de largo. Raskin también menciona a España como una de sus pasiones). 

Mystery of Babylon
La meticulosidad de Raskin era bien conocida. A una imprenta le hizo desechar y volver a imprimir unas cuantas copias porque no respetaban las medidas que ella requería. Los dedos infantiles tenían que contar con suficiente espacio para manipular el libro sin tapar las ilustraciones ni los caracteres. Ninguno podia tener más de doscientas páginas, ciento noventa y dos era el número mágico, el uso del gris limitado y los márgenes debían cumplirse con religiosidad. Todo para asegurarse de que al niño se le estaba garantizando una observación limpia y amplia para encontrar las pistas ocultas que le ayudarían a reconstruir la escena y resolver el misterio. Las obras de Raskin son eso: precisión relojera. Una perfecta obsesión por la investigación que, inevitablemente, nos llevará a demostrar quién lo hizo.

Por si interesa, parece que uno de sus libros, The Tattooed Potato and Other Clues, El disfraz disfrazado y otros casos, fue traducido al español.

martes, 13 de agosto de 2019

En la semana de Woodstock, gracias Polident

Hace unos días celebrábamos los 50 años del Abbey Road de los Beatles y mañana (del 15 al 18) celebraremos otros cincuenta para Woodstock. La idea salió de Joel Rosenman, un niño con pudientes que, junto a su amigo aún más pudiente, (se conocieron jugando al golf), el desaparecido John P. Roberts, heredero del imperio Polident, especialista en dentaduras postizas, buscaba, además de un proyecto con el que entretenerse, sacarse unos dineros.

A Nueva York que se van en 1967 dispuestos a saciar su espíritu emprendedor. En cuanto tienen piso, colocan un anuncio en el Wall Street Journal para sacar ideas para una comedia televisiva: "Dos jóvenes forrados buscan propuestas de negocio lícitas e interesantes". Ese mismo año también invierten capital en la construcción de un estudio: el Media Sound. Aunque casi todas las propuestas que les llegan efectivamente son material de comedia, otras les parecen perfectamente viables.

Que entre el abogado, Miles Lourie. Conocedor de los planes de sus clientes Rosenman y Roberts, les presenta a Michael Lang, también cliente suyo. Lang, que en 1968 ya había traído al Miami Pop Festival a Frank Zappa, Lee Hooker y Jimi Hendrix, también quiere levantar un estudio, pero en Woodstock, Nueva York. La idea es construir el estudio y trabajar en los planes para el concierto al mismo tiempo. Artie Kornfeld, amigo de Lang y el que más sabía de la industria musical, también participa en el proyecto. En la calle 57 de la Gran Manzana montaron la oficina. En su libro Young Men With Unlimited Capital, Jóvenes con dinero a patadas, Rosenman y Roberts nos cuentan su aventura.

Encontraron un huequito (previo pago de 10000 dólares) en Wallkill, también en Nueva York. Pero cuando los nativos se enteraron de que cabía la posibilidad de que más de 50000 greñudos en pelotas se desplazaran a sus tierras para fumar maría mientras se ponían a la luz de los focos les entró un ataque de pavor que despidió a los organizadores y a la plantilla, que ya tenía medio escenario levantado, con aguas destempladas. Max Yasgur, un granjero republicano de Woodstock, les sacó del apuro. Por otros 10000 que luego le sabrían a poco ya que los desmelenados le dejaron el campo hecho un asco y tuvo que reclamar daños y perjuicios, se opuso a la resistencia de sus conciudadanos haciendo valer el arma más poderosa que esgrime este país: el derecho a la libertad. Y con eso logró acallarlos. Los habitantes de Wallkill se quedaron cortos en los cálculos: más de trescientos mil asistentes.

Colocarlos no resultó nada fácil: de hecho, la logística de los imberbes organizadores fue un desastre: Atascos nunca vistos, (los músicos solo podían llegar en helicóptero), ausencia de taquillas para asegurarse el pago de las entradas (unas chicas monas en bata fueron luego pasando un cesto pero solo lograron recaudar una ínfima parte), escasez de cabinas sanitarias para aliviarse, falta de médicos para atender a los vomitadores mariáticos, (el gobierno envió médicos en helicóptero para atenderlos), falta de apósitos o vendas, (a uno hasta lo mordió un mapache). Lo peor sin duda fue la falta de comida y agua al tercer día. Pero de nuevo el buen republicano salió al rescate. Fustigó a aquellos conciudadanos que querían cobrar el agua a los sedientos. Los convenció para que donaran sus huevos, pan, leche... De su granja salieron botellas de agua y abundante comida. Solo la seguridad con Wavy Gravy y su Hog Farm parecía funcionar.

Pero el joven ardor no se extinguió: posiblemente pensaron que el miedo a una cancelación hubiera podido arrebatar los espíritus de aquella nación improvisada. Además, también cabía la posibilidad de que los representantes de los artistas les pidieran indemnizaciones. De hecho, ya tenían problemas con algunos, que no se fiaban de que fueran a cobrar. Me parece que el agente de The Who era uno de ellos. Price, el encargado de los depósitos bancarios, después de una llamada telefónica nocturna de Rosenman, fue abducido en bata y zapatillas desde un helicóptero para sacar del banco el efectivo que el representante les pedía de inmediato. Mejor dejarlo como estaba.

El escenario lo inauguró Richie Havens. Fue el primero que llegara a Woodstock. Y tuvo la ocasión de chupar más focos porque los que lo seguían estaban en medio del atasco. Entre medias Joan Baez, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Crosby, Stills & Nash, Joe Cocker, The Band... Y para el final, cuando ya muchos de los veinteañeros se habían marchado porque al día siguiente tenían que trabajar, el que más dinero cobró, Jimi Hendrix con su himno nacional. De su guitarra seca salían ráfagas que, al oído, parecían imitar la violencia de la metralla en un ataque aéreo. Un Vietnam musical...

View of Fort Clifton showing the Water Battery and obstructions in the Appomattox River

Doce años estuvieron pagando deudas del festival. Pero no les importó. Al fin y al cabo eran jóvenes forrados que lo habían pasado fenomenal. Gracias Polident.

lunes, 12 de agosto de 2019

¿Qué les pasa también a los doctores?

b&w film copy neg.
En Estados Unidos es imposible seguirle el rastro a las pesadillas que salen de la industria sanitaria. Hoy volamos de Wichita Falls a Fort Worth, dos localidades de Tejas. El año pasado, el doctor Khan tuvo un accidente de tráfico y fue evacuado en helicóptero para salvarle el brazo que, desgraciadamente, perdió. La compañía le dio tres días de cortesía para sacarle del atontamiento presentándole la factura: 56603 dólares. Su aseguradora, que en un principio le denegó la cobertura, sorpresa, accedió a cubrir unos doce mil y el resto a pagarlo en módicos plazos.

Esta industria de altos vuelos es prácticamante un monopolio que está en manos de empresas que se dedican a la financiación de capital-riesgo. Los helicópteros proliferaron en el 2002, cuando el gobierno, con su Medicare, (el plan federal para los mayores de 65 y algunas personas con discapacidades), se hizo mejor pagador. Ahora los cielos están plagados de ambulancias aéreas. El año pasado más de novecientas, que, cuando reciben una llamada del 911, el servicio de emergencia aquí, caen como buitres sobre el desventurado para llevarse el cacho. Si el accidentado se encuentra consciente y tiene fuerzas para articular un esto ¿lo cubre el seguro? y le da tiempo a responder antes de desangrarse, quizás prefiera optar por el desplazamiento terrestre que también lleva víctimas en estado crítico por un precio más asequible. Si la víctima tiene seguro con póliza anual de unos cien dólares contratada con una empresa de ambulancia aérea, también puede esperar a que lo recoja un helicóptero de esa compañía, nunca de otra. Aunque la víctima, si es que puede, lo tendrá bastante difícil para convencer a los que se han presenciado de que no se lo rifen.

Las ambulancias aéreas, aunque se dediquen a la sanidad, están gestionadas por compañías privadas que se rigen por la industria aerocomercial y que, por tanto, pueden imponer los precios que consideren sobre el consumidor. La Asociación de Servicios Médicos Aéreos (Association of Air Medical Services) echó los cálculos y llegó a la conclusión de que se necesitaban casi tres millones de dólares anuales para mantener una base con trescientos traslados al año. Cada trayecto les sale a a unos diez mil dólares de media, según la Asociación. Y aunque estas cifras sean altas, supongo que a estas compañías no les debe ir nada mal cuando proliferan y se mantienen en el aire.

El doctor ha tenido suerte. Sondeando la red, he dado con facturas que superan el medio millón de dólares.

domingo, 11 de agosto de 2019

Los hombres de Ackerman

Como seguramente el Lolita Express se lleve documental y libro, contaremos otra historia. La de los hombres de Ackerman. Durante muchos años, treinta y ocho, Ackerman McQueen fue la fiel espalda de la NRA (La Asociación Nacional del Rifle, ANR en español). Pero en mayo partieron peras.

A la agencia publicitaria radicada en la Ciudad de Oklahoma y que se encargara de enardecer y moldear la conciencia de los devotos de la libertad a llevar armas (la culpa de los asesinatos en masa la tienen los videojuegos, la locura de los asesinos y la ausencia de armas en los colegios son sus ocurrencias más memorables) su ex le ha plantado una querella que, Ackerman, le ha devuelto con otra. La ANR acusó a su exquerida agencia de no enseñarle las facturas y de conspirar para cargarse la imagen de su máximo ejecutivo, Wayne LaPierre. Por su parte, la Agencia le pide a la Asociación cien millones de dólares por el dinero que ha perdido y por el que le va a hacer perder.

Ya se sabe que en cuanto nos toquetean los bolsillos, nos ponemos muy nerviosos, especialmente cuando no tenemos que darle cuentas al Fisco porque somos una asociación sin ánimo de lucro 501(c)(4) que tiene por objetivo velar por el bien común. Pero si los lazos de sangre están de por medio, entonces la batalla puede adquirir otros tintes.

La Asociación no ha podido resistirse y le ha sido infiel con Brewer Attorneys&Counselors, un despacho de abogados que lleva William A. Brewer III (Tercero), y que da en ser el yerno de Angus McQueen, el que fuera director general de la agencia publicitaria Ackerman McQueen, y que falleciera el pasado 16 de julio. 

Rebobinemos: un año antes, el señor LaPierre le pide a su amada Asociación seis milloncetes de dólares para escapar a posibles ataques de desalmados, perturbados incapaces de sobreponerse a los horrores de Parkland. Los casi dos que ganó en el 2017 aparentemente no le llegaban. Aunque la Asociación le ofreció pisito en torre de apartamentos en Dallas, su esposa Susan, (cofundadora del NRA Women's Leadership Forum, un brazo filántropo femenino de la Asociación que apoya la Segunda Enmienda con fervor), y él ya le habían echado el ojo a una mansión estilo francés en una urbanización privada con su laguito y club de campo (Vaquero se llama el club) para patear al golf. El señor LaPierre finalmente pasó por el aro y accedió a bajar sus tarifas. Con 70000 dólares depositados en una entidad corporativa creada (a petición del señor LaPierre) por un despacho de abogados que trabajaba para Ackerman McQueen, según el Washington Post, el ejecutivo y su esposa se las apañaron para encontrar casa.

Con la noticia del intento de compra en los medios, LaPierre quiso quitarse el muerto de encima acusando a Ackerman McQueen de haberle sugerido dicha compra. Ackerman, como era de esperar, lo niega, aunque, a 21 de mayo de 2018, queda constancia escrita de que uno de los empleados de la agencia le envió a la señora LaPierre una lista por correo electrónico con las reparaciones y obras que quería en la casa y que ella previamente le había comunicado por otro canal al escriba. Lo que menos le gustaba, por lo visto, era el vestidor en el dormitorio de su esposo. Había que agrandarlo.

En julio, con el miedo a verse salpicados, los hombre de Ackerman volvieron al ataque, aduciendo que era la Agencia, y no la Asociación, la que corría con los viciogastos de setenta y seis altos ejecutivos, entre ellos los del señor LaPierre. 542000 dólares en jets privados y ropita de marca con viaje a las Bahamas para los LaPierre tras el horror de Sandy Hook, todos justificados como gastos en concepto de representación. 

George Washington Univ. Girls Rifle Team
Ackerman McQueen en un principio se hizo cargo de ellos, pero luego presentó factura. De ahí el enfado de LaPierre y la ruptura de la pareja. El asunto ya está en manos de la Fiscalía de Nueva York. Y, aunque el señor LaPierre últimamente deba tener la cabeza como un tambor y tanta  preocupación lo deba estar matando, el martes hizo un hueco en su agenda para reunirse con el presidente y, de paso recordarle que, si se decide imponer un psicofísico al posible comprador de armas, va a perder votos. Con esta advertencia LaPierre fulmina una de las creaciones Ackerman: "la locura de los asesinos es el problema, no las armas" pero, se me olvidaba que de los Ackerman, ni la pólvora.

jueves, 8 de agosto de 2019

Kit de inglés 156: stay woke

Hoy, Stay Woke. Su autoría se reconoce a William Melvin Kelley, miembro de la corriente del Renacimiento de Harlem, (el boom literario y cultural de la comunidad afroamericana), que, en 1962, sacara un ensayo en el New York Times titulado “If You’re Woke You Dig It,” (Si estás al tanto, lo pillas). En el 2008 la artista tejana Erykah Badude le da un nuevo impulso a esta expresión incluyéndola en Master Teacher, una canción de corte racial. Pronunciación casera: sssstéi gúouk. Y la buena aquí. (Segundos 50-51).

[Wall St., N.Y., 2 A.M. in broker's office: Clerks sleeping in office due to excessive work caused by heavy stock business]

Georgia Anne Muldrow, también música, nos da la definición de Stay Woke: "Estar en contacto con la lucha que nuestra gente ha librado y la que aún se está se librando aquí". Literalmente se puede traducir por permanecer despierto y que equivaldría a nuestro estar al tanto, andarse con ojo mirar por donde se pisa. 

En el 2014 esta expresión comenzó a utilizarse con el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras cuentan), aunque, como suele suceder, esta forma ya se ha sacado del contexto afroamericano y ya todos vayamos mirando por donde pisamos.

Frase:

To keep a healthy life, I stay woke

Para llevar una vida sana, miro por donde piso.