jueves, 18 de abril de 2019

Kit de inglés 143: Ghosting

Totem poles with one carved figure of spirit, Alaska

Esta semana, una de la era digital. Un término que se utiliza en la internet y que, para los que pasamos de la cuarentena, probablemente nos resulte desconocido. Ghosting. Literalmente fantasmear o hacer que alguien se sienta como un fantasma. La traducción podría ser un equivalente a ignorar los mensajes de texto que una antigua cita o pareja te envía. En una palabra. Pasar olímpicamente de alguien dando la callada por respuesta. La pronunciación casera: góstin. Y la buena aquí

Allá por el 2004 ya se registra esta forma aunque es en el 2018 cuando empieza a cobrar fuerza. Y según GoogleTrends, hay muchos amantes del ghosting en Massachusetts.

Frase: I got ghosted. 

Me ignoraron.

miércoles, 17 de abril de 2019

Y luego, ¿dónde?



El lunes hablábamos de camioneros y de Tuppers, y me ha recordado varias cosas: que estos plásticos salieron de aquí, precisamente de Massachusetts. De Leominster, una ciudad que, como Brockton, está en el top ten de las menos aconsejables para vivir dado su elevado índice de peligrosidad. Los tupper fueron un invento del señor Earl Silas Tupper, que patentó su marca en 1947. Mr. Tupper sabía mucho de plásticos porque trabajó para DuPont, el propietario de la patente del nylon. Y también de negocios, porque gracias a la señora Brownie Wise, genio de la venta directa, Tupper consiguió colocar su línea valiéndose de las famosas reunioncitas tipo Avon llama a su puerta. Como sabemos, el método para colocar el plástico era el siguiente. La dueña de la casa organizaba una fiesta con comilona, imagino, en la que, además de hablarse de la vida de los demás, también se aprovecharía para ensalzar las bondades del plástico. Con ella, los tupper se sacaron de las estanterías de los establecimientos, ya que además de venderse menos, también le quitaba al producto lo que lo hacía especial.

En 1958 Tupper, que nombró a Wise vicepresidenta de las fiestas en casa en 1951, la despidió. Un movimiento nada Wise (sabio). Se piensa que por presiones de Rexall, la compañía a la que vendiera los plásticos, que no veía con buenos ojos que una mujer llevara la voz cantante. De ahí, el señor Tupper en picado. Con el dinero que le quedó tras el divorcio de su esposa se compró una isla cerca de Costa Rica. Como el pobre andaba tan ajustado de dinero, cedió la ciudadanía estadounidense para no tener que pagar impuestos. 

El otro dato que me han recordado los camioneros es que China ha dicho que naranjas de allí mismo. Que de mandarle más plásticos para reciclar que no. Que ya no los quiere. Si acaso algún metal... Proteger la salud de sus habitantes y respetar el medio ambiente son sus prioridades. Y no se les puede culpar por intentar protegerse de toneladas de plástico. Entre 1988 y el 2016 Estados Unidos envió 26, 7 millones. Y ahora a hacerse hueco en otros países, como Vietnam, Méjico o Tailandia, hasta que se plantenY luego, ¿dónde?

martes, 16 de abril de 2019

El Vaticano responde

[St. Peter's Basilica, Vatican City]

Cuando ocurren desgracias en las que el Vaticano se ve involucrado siempre me acuerdo de Buddy Hackett. Hackett, judío y comediante, tenía una lengua afilada que a muchos les repugnaba por la vulgaridad y la irreverencia de sus actuaciones. Pero tras esa irreverencia y vulgaridad el talento centelleaba, igual que la verdad.

Hackett tenía un número en el que iba al Vaticano. Advierto que el final no es apropiado para el público menudo. Una vez allí lograba entrevistarse con un cardenal al que, con humildad, se atrevía a sugerirle la venta de unas cuantas piezas de arte de su colección. Con el dinero recaudado se podría ayudar a los más necesitados, le dijo al cardenal. He intentado pescar el número por internet, pero no ha habido suerte ya que solo se puede conseguir previo pago. Pero terminaba con algo parecido a esto.

Exete, obeseri illegitimo, dice que le soltó el cardenal.

Y a continuación, por si no entendíamos su latín, Hackett nos ofrecía la traducción. Vete de aquí, gordo cabrón. 

Afortunadamente Notre Dame no tiene por qué preocuparse. Se la quiere mucho y cuenta con muchos patrocinadores y amigos.

Por cierto, para los que sepan inglés, aquí dejo una de sus transparentes burlas. El destinatario es un tal Donald Trump.

lunes, 15 de abril de 2019

A piñón fijo en la maratón

Los corredores de la maratón estuvieron de suerte este 15 de abril, Día del Patriota. Una hora antes de que se diera el pistoletazo de salida, a eso de las 9, los participantes se libraron del agua, que no de la humedad bostoniana. Los ganadores en la categoría de silla de ruedas fueron Daniel Romanchuck, estadounidense, y Manuela Schar, suiza. En la categoría masculina de élite el keniata Lawrence Cherono se hizo con el primer puesto. La etíope Workhesh Defega se llevó la misma plaza en la competición femenina.

Otros, como es mi caso, aunque estemos de vacaciones escolares y hoy precisamente conmemoremos las hazañas de los patriotas americanos que lucharon en las batallas de Lexington y Concord allá por 1775, también nos sentimos como corredores de maratón, y es que, el miércoles, es el último día para presentar la declaración de la renta y, a estas alturas, seguimos haciendo números. Seguro que el teléfono de la Agencia Tributaria será una llamarada. Y eso que la Administración Trump parece haber dado un respiro a los contribuyentes, especialmente a los matrimonios. Los que de seguro no van a estar de suerte este año con las devoluciones, ya sean casados, solteros, divorciados o viudos, y tendrán que rascarse el bolsillo, son los camioneros de largas distancias. Me refiero a los que trabajan para las empresas y no tienen camión propio, porque a las grandes compañías, como sabemos, a esas, los impuestos apenas las tocan.

[Truck load of beef being delivered to Central Market, Washington, D.C.; black driver]

A los camioneros que venían haciéndose deducciones diarias por dietas, es de comprender ya que se pasan entre 250 y 300 días en la carretera, prácticamente les han quitado los 63 dólares diarios a los que les permitían acogerse. Haste el año pasado, podían descontarse un 80% de esa cantidad. Ahora a muchos no les ha quedado más remedio que empezar a tirar de congelados al tupperware. 

Y esos son muchos millones de tupperwares. Cerca de tres millones. Dos millones setecientos mil, para ser exactos. Esa es la cantidad de camioneros no propietarios, en su mayoría hombres y votantes republicanos, que este año, por primera vez, tendrán que sacar de debajo de las piedras unos cuantos miles de dólares para pagar al Tío Sam.

En veintinueve estados la ocupación que da más trabajo es la de camionero. En las elecciones del 2016, Donald Trump se llevó los votos de veintiséis. Pero este hecho seguramente dará igual, porque a estos camioneros, como a muchos otros que no lo son, con tal de que les prometan que se levantarán muros contra el socialismo, el tema gay, el aborto, los inmigrantes y otros males y no les toquen sus queridas armas ni su libertad, pues a piñón fijo en su maratón.

sábado, 13 de abril de 2019

Kit de inglés 142: Blow up someone's phone

[Government official seated at his desk wearing head phones and tuning small radio]

Esta semana una de telefonía. Blow up someone's phone. Literalmente reventarle el teléfono a alguienUna traducción cercana: freírle a uno a llamadas o a mensajes de texto. No dejar vivir, en una palabra. La pronunciación para salir del paso: blóu ap sámguans fóun. Y la buena aquí. Esta expresión salió en el 2014 y de momento solo se oye por estos lares. 

Frase: He was blowing up my phone with calls.

Me estaba friendo a llamadas.

miércoles, 10 de abril de 2019

Unas medias y adiós al cannabis



Y otra de la maría en este artículo. William Randolph Hearst no perdía comba. Por cierto, que los Padres Patrios también se dedicaban al cultivo de la planta. Y la Declaración de la Independencia escrita con papelito de marihuana.

Parece que al señor DuPont, dueño de las medias de nylon, a William Randolph Hearst y Harry Jacob Anslinger, casado con la sobrina del banquero Andrew William Mellon, y nombrado primer inspector de la Agencia federal de narcóticos por el tiito, las fibras del cáñamo se les atragantaban.

martes, 9 de abril de 2019

Viaje a pedir de boca

Aquí, en Massachusetts, la posesión de marihuana con fines recreativos no es punible siempre y cuando no supere cierto límite. Y el límite es una onza de la plantita. En otros nueve estados y en el Distrito de Columbia tampoco se castiga al consumidor que la utilice para su uso personal.

A 6 de abril, el gramo de calidad media andaba por los 10 dólares en la zona. Y ya que estaba con ánimo investigador, me ha dado por preguntarme qué cantidad sería necesaria para ponerse a divagar. De una onza salen aproximadamente 84 porros. El efecto de uno dura unas cuatro horas.

Y luego me ha dado por pensar qué sería más efectivo. Si la marihuana en masticables, (chicles, caramelos y repostería), o fumado. Pues dependerá del efecto que se busque: más rapidez y menos duración o que la oleada tarde más en llegar pero con un subidón más prolongado y potente. Cinco miligramos en un pastelito parece que nos sobran, sobre todo si somos principiantes, para colocarnos. Aquí esta tablilla, en inglés, con recomendaciones para que el viaje salga a pedir de boca.