martes, 18 de diciembre de 2018

El precio justo

[Farm. Harvesting vegetables]
Pocos lo saben, pero la Agencia del Consumidor de Massachusetts regula que si un producto se oferta a un precio, y al ir a pagar te piden otro, el objeto, siempre y cuando cueste menos de diez dólares, te lo llevas gratis. También cabe otra opción. Que te descuenten diez dólares si el precio supera esa cantidad.

Me he acordado de esta normativa porque varias veces he ido a comprar verduras, me suele pasar con la verdura, y estaba en oferta. En el mostrador aparecía un precio y al pasar por caja me cobraban otro. Hoy me ha vuelto a pasar. Como ya me conozco la técnica, una vez efectuado el pago he esperado pacientemente en la cola en la que, además de adquirirse rascas de lotería y tabaco, también se puede hacer reclamaciones. Le he enseñado el justificante de compra a la mujer tras la barra de atención al cliente del supermercado. Me quería abonar la diferencia. Le he dicho que en ocasiones previas siempre me habían dado el producto de manera gratuita. Ellos no hacen eso, me ha dicho. Le he apuntado la primera normativa, en letras doradas, sobre una placa negra que parecía de mármol, colgada de la pared. A la vista. Tiene que estar a la vista. Así obliga la ley. OK, me dicho la defensora de los intereses de la tienda.

Me da por pensar en la cantidad de personas, seguro que muchos mayores, que no habrán apuntado hacia la tablilla y se habrán quedado con menos dinero en el bolsillo, dinero que, tal vez, les urgiera para cubrir el mes, y me ha dejado con mal cuerpo.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Pinturas del Hudson


[George Inness, half-length portrait, facing right]
Y otra de Nueva York. Hoy pintura. La escuela del grupo de pintura paisajista del Río Hudson (The Hudson River School). Iniciada en esta zona allá por los años 20 del siglo diecinueve, sobreviviría unos sesenta años más, antes de ser arrumbada por anticuada y provinciana.

Washington Irving y Fenimore Cooper también se refugiarían allí. Los mayores exponentes de dicha escuela paisajista fueron Thomas Cole, que, aunque inglés, sintió la llamada del Hudson y Durand, de Nueva Jersey. Otro artista bastante conocido por sus retratos fue Samuel F. B. Morse, el mismo que inventó el telégrafo eléctrico.

En 1826 Morse fue el primer presidente de la Academia Nacional de Diseño (National Academy of Design), cargo que ocupó hasta 1862 con varias interrupciones.

Para estos artistas ni que decir tiene que la naturaleza era lo que se veía. Ni más ni menos. Nada de intermediarios ni de interpretaciones para concluir que un árbol era un árbol. La naturaleza no se andaba con tapujos y se presentaba tal cual era. Nada de la frívola afectación a la que los europeos, según Cole y Durand, eran tan dados.

El jovencito George Inness que se unió a la Escuela del Río Hudson a los catorce, tal vez fuera el mejor de ellos. Sus varias escapadas a Europa para estudiar a los italianos y holandeses, y más tarde, para recibir lo que se hacía en la Barbizon, le sirvieron para pulir su arte. Aunque también le valieran que, a su vuelta, la escuela americana le diera la espalda. La Escuela se sintió traicionada con su aceptación de los modos europeos, acusándolo de falsedad del color y de la composición. Y le costó que le volvieran a readmitir. Quince años tuvieron que pasar para que lo nombraran académico. Y luego decimos que estas cosas solo pasan en España. En América también pasan.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Betomanía o resignarse

Pres. Coolidge votes by mail
Los sondeos que se han hecho en las Asambleas Demócratas de Iowa dan como favoritos a Joe Biden y a Bernie Sanders para hacerle frente a Trump. Asumen que la experiencia política y la seriedad derrotarán al presidente en el cargo en las elecciones del 2020. Pues me parece a mí que, de ser ellos los candidatos, a Trump no hay quien lo quite, a menos que se le venga encima el tsunami ruso.

Y no hay quien lo despegue por la famosa salamandra: Trump, con la ayuda de jueces, se la sigue llevando de calle. Añadamos también que los presidentes en el cargo parten como favoritos, como si el electorado estuviera empeñado en dejarles finiquitar lo que comenzaran, por malo que fuere. Y si la economía va bien, apaga y vámonos.

Biden, que ya ha probado las mieles de un cargo y se sabe cómo se las gasta, no es carne fresca. A Sanders, por su parte, se le ve pelín rojete, lo que le haría perder el apoyo de los más moderados, aunque cuente con el de los jóvenes que, como se sabe, no suelen salir a las urnas. Tampoco debemos olvidar que, en el 2020, tanto Biden como Sanders se plantarán en los setenta y ocho. Trump es cinco años más joven.

En cambio, una voz más joven, masculina, faltaba más, dígase una como la de Beto O'Rourke, con su 1,93 de altura, hombre de familia y de negocios, con inmensa capacidad de recaudación y, lo más importante, de Tejas, el Ross Perot demócrata, no solo sería capaz de arrancar votos en este estado, sino también de los feudos tradicionalmente republicanos que lo verían con curiosidad y hasta cierta admiración. Este milagro bien pudiera darse en un Michigan, una Carolina del Norte, un Wisconsin, una Florida, un Ohio y una Pensilvania, estados en los que la redistribución de las fronteras se ha visto especialmente atacada por la presión republicana. Sin lugar a dudas las asambleas demócratas debería darle una oportunidad a la Betomanía. O resignarse.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Kit de inglés 124: off the cuff

[Houdini makes spirit hands]
Hoy casi que una de magia. Sacarse de la manga. En este caso, lo que sale, sale por los puños. Off the cuff. Con pronunciación para sacarnos de un apuro of de cáf y la buena aquí.
Off the cuff equivaldría a nuestro improvisado o sacarse algo de la manga para salir del paso.

Parece que la forma surge en 1938 del mundo del teatro. Los actores, para recordar frases rebeldes, a veces se las anotaban en los puños de las camisas.

Frase: Trump’s comments were off-the-cuff. Los comentarios de Trump fueron improvisados.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

En qué se han puesto de acuerdo el Congreso y el Senado


Members of Congress leaving the U.S. Capitol after the closing of Congress

El Congreso y el Senado se han puesto de acuerdo en algo: que ya está bien de pagar con el dinero de los contribuyentes las acusaciones de acoso sexual. Eso sí,  solo en caso de que se llegue a un acuerdo amistoso entre la víctima y el miembro de la Cámara correspondiente. Si no se llega a dicho acuerdo y si el jurado determina que se causaron daños, entonces pagamos todos, aunque la cuantía tenga un techo que todavía no se ha revelado. Cortesía del Senado, que no quiere que los pobrecitos representantes se queden con el culo al aire.  

martes, 11 de diciembre de 2018

Peor que con Reagan

[A polar bear seated on snow and another polar bear walking in background]
Por si no nos bastaba con las intenciones de la industria farmacéutica y de las farmacias que nos despachan la medicina a precio de riñón y medio, la Agencia de Protección del Medioambiente estadounidense (la EPA) les va a hacer un favor. A contaminar las aguas para que así estemos tirando de mostrador para cortar diarreas y otras afecciones. Y todo por los lobbies, como no podía ser de otra manera, de los agricultores, los señores ganaderos y las promotoras inmobiliarias. Menos agua protegida y más bacterias a diseminar. Hay que volver a los tiempos de Reagan para recordar medidas parecidas. Y no solo se mete mano a las aguas. La semana pasada la EPA, con Andrew Wheeler de imagen de la Agencia, propuso que se relajara la normativa para las centrales termoeléctricas de nueva construcción que van con carbón. Curiosamente Wheeler pertenecía al grupo de presión de la industria carbonera.

El Departamento de Interior tampoco pierde comba y en cuatro días, la entrada está prevista para enero o febrero, se presenta en Alaska con el taladro a sacar oro negro. Para los 900 osos que quedan, amenazados ya por el hambre de la población nativa de Alaska, eso he dicho, 900, habrán pensado que les den morcilla. Que dejen paso a los nuevos habitantes del Ártico. Treinta toneladas de esto, camiones con capacidad para abrir el hielo a golpes y provocar movimientos sísmicos. Y si los osos se caen en los socavones o resultan heridos pues que la próxima vez se fijen por dónde van. Impacto cero. No hay más que oírlo. 

lunes, 10 de diciembre de 2018

Tres Juan Palomo y unas cuantas farmacias

[U.S. Army medical officer vaccinating soldier with arm injection, San Antonio, Texas]
Los costos médicos en este país deberían alcanzar el nivel de vergüenza nacional, pero el saque es el saque. Esta vez parece que las aseguradoras y las farmacéuticas se están ensañando con los diabéticos tipo 1. Hale. El que quiera insulina que la pague. A doce dólares con noventa y dos estaba el mililitro en 2013, y desde entonces, se ha vuelto a duplicar. Algunos, para poder seguir viviendo, han tenido que mudarse a otros estados con opciones más generosas porque, entre la francesa Sanofi, la danesa Novo Nordisk y la estadounidense Eli Lilly y Compañía, Juan Palomo. Las farmacias que despachan la insulina y otros medicamentos tampoco es que pierdan comba en esto de llevarse tajada. Unas cuantas negociaciones con las farmacéuticas y el gerente de la farmacia sale con las alforjas a reventar.