lunes, 19 de noviembre de 2018

La Universidad Dunkin' Donuts

Class of 1924 University of Vermont, Oct. 1920

A eso de las siete menos cuarto de la mañana, en el penúltimo semáforo antes de llegar al trabajo, las frituras del Dunkin' Donuts son tan penetrantes que casi impregnan la ropa. En cuanto hago el giro a la izquierda y paso la oleada, la duda se aúna al tufo persistente. ¿Vendrá de la Universidad Dunkin'? Efectivamente. Dunkin' Donuts tiene universidad. Se llama la Universidad Dunkin' Donuts, y está en Braintree. Y lleva operando desde 1968. Los alumnos vienen de todas partes y por lo visto son más aplicados que los nativos. Y eso que la matrícula era, o solía ser, gratuita.

Solo Mr. Donut, en Minnesota, logró hacerle sombra una vez. El Señor Donut ya no imparte clases, supongo que la masa del Dunkin' se hizo una bola con él. Mientras tanto, en la Universidad Dunkin', los alumnos reparten su tiempo lectivo entre apuntes y pucheros. Al cumplir su segunda semana de clases, habrán hecho una media de 300 docenas de donuts. Para los finales, les tocará hacer 140 docenas en ocho horas. De ahí que me dé por pensar que las cocinas, a esa hora, ya están que arden.

Por si nos reconcome la curiosidad. He aquí las medidas del donut autorizado: ha de pesar entre los 340 y los 368, 544 gramos. Y lo mismo pasa con la circunferencia. No puede sobrepasar los 19,685 cm. cuando esté apilado.

domingo, 18 de noviembre de 2018

De Virginia, más que tabaco

[Artist painting man with banjo]

Hoy, una de música. La del recientemente desaparecido Roy Clark. Mago de la comedia y sobre todo del country, durante veinticuatro años este virginiano estuvo al frente del programa Hee Haw. Hee Haw es la onomatopeya en inglés para un rebuzno, una obvia referencia al tema rural aderezada de tintes cómicos.

Aunque fueran Konrfield Kounty, el lugar ficticio en el que tenía lugar la acción, el humor que se gastaba, y, seguramente, las hijas de los granjeros, ligeritas de ropa, los que le catapultaran a la fama, Clark desde luego se la tenía bien merecida gracias a su virtuosismo con los instrumentos, especialmente con los de cuerda.

Por su espacio pasaron todos. La maravillosa Tammy Wynette, Kenny Rogers y sí, también Dolly Parton. Aquí lo dejo con su vertiginosa versión de la pieza Malagueña de Ernesto Lecuona con la que se arrancó en la serie televisiva La extraña pareja. Tonny Randall de refinado Félix y Jack Klugman es el ordinario de Óscar.

jueves, 15 de noviembre de 2018

Kit de inglés 120: is a tin foil hat


Gov. Glasscock of West Virginia

Y ya que esta semana va de predicadores, una de paranoia. El creador de la expresión es inglés pero se le da bastante uso por estas tierras. A los que creen en teorías de la conspiración y cositas paranormales, por ejemplo invasiones alienígenas, se les puede tachar de ser un sombrero de papel de aluminio o bien de llevarlo puesto. En inglés to be a tin foil hat. La pronunciación para salir del paso es bastante asequible: tu bi a tin foil, y la buena aquí, en la maravillosa voz de uno de mis cantantes favoritos, el fantástico Todd Rundgren (segundos 49-53). La traducción, como habremos supuesto, equivaldría a estar chalado o a haber perdido el juicio.

El término fue acuñado por el hermano de Aldous Huxley, Julian Huxley. En 1927 apareció en su relato de ciencia ficción titulado The Tissue-Culture King, (el rey del cultivo de tejidos). En su obra, algunos de los personajes que aparecen en el relato llevan cascos para bloquear que les lean la mente.

Frase: Trump is the man in the tin foil hat.

Trump es el majareta. 

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Aunque lo diga internet no son nómadas


Two families were represented here, topping beets on farm near Ft. Collins, Colo. Out of 12 workers, 7 were children, aged 7- 8- 9- 11- 12- 13- 14- years. This is an exceptional group. Although there are thousands of children under 14 yrs. in this state working beets, yet the actual percentage of the total number of beet workers is small -- many farms work no children and many have only one or two. If children under 14 yrs. were eliminated from this work during school session, their places would be filled easily by older ones, and the economic loss felt very little in most cases. See Hine Report for actual counts of adults and children in the various beet districts of Colo.  Location: Ft. Collins [vicinity], Colorado

Los que hayan leído en Todoliteratura mi reseña del libro de Jessica Bruder Nomadland: Surviving America in the twenty-first century (Tierra de nómadas: sobreviviendo en la América del siglo veintiuno) se habrán dado cuenta de que sus protagonistas no son vanlifers, dilentantes, normalmente treinteañeros, que se echan a la carretera los fines de semana con su compañera de toma y rasga. Otras veces, es cierto que se lanzan y deciden tomar la carretera, aunque con las vicisitudes que esta proporciona, dígase pinchazos, miedo a la oscuridad, tormentas de nieve o calor insoportable se les haga más cuesta arriba que a los nómadas de Bruder, y en un pis pas abandonan el asfalto. Otros, más precavidos, no han renunciado al trabajo, y lo siguen desde la comodidad de su furgoneta. Y los hay que, con su ojo mercantil, han sacado patrocinadores de sus aventurillas, proyectos, así suelen llamarlas. No voy a negar que, entre los nómadas, alguno que otro también haya podido beneficiarse, aunque parece menos habitual. Quizás inexperiencia a la hora de saber venderse, falta de contactos y de tecnología o el deseo a que los dejen en paz, tenga que ver con ello.

La capacidad de elección en los nómadas de Bruder es mucho más estrecha. Prácticamente ahogada. Neil Peart, casi filósofo en Freewill, nos recuerda que nadie cede su capacidad de elección, porque, hasta la inacción, es una elección. A los vanlifers no se les ve por los Camperforce, frotando inodoros o recogiendo remolacha. Pero evidentemente no es lo mismo elegir entre una pechuga de pollo carbonizada a los sesenta, que te traigan el pollo jugosito a los treinta. Idéntico vamos.

martes, 13 de noviembre de 2018

¿Y el predicador más joven seguramente fue?

Ayer hablábamos de Win Worley, y hoy nos acercamos al que probablemente sea el predicador más joven que haya dado esta tierra. Marjoe Gortner que, a la edad de cuatro años, ya ofició un matrimonio. Tanto a la mama como al papa, sobre todo a la primera, les volvía locos que el pequeño tuviera labia. Así que decidieron que se hiciera predicador episcopal en cuanto dijera adiós a los pañales. De vez en cuando la criatura no recitaba el sermón como se lo imponía la mama, y esta le hacía saber su descontento cubriéndole el rostro con una almohada o poniéndolo bajo el chorro de agua, según declaraciones del ya adulto Gortner. Gortner dejó de ser predicador, se pasó al cine, aunque, probablemente, ese gusano aún le quede. Aquí dejo un video con sus tiernas habilidades.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Hijo del demonio

El juicio de la secta Migueliana me trae a la cabeza las orgías verbales de los predicadores estadounidenses. Por ejemplo, las salvaciones en masa del pastor Win Worley son imperdibles. Como Rosendo, tiene una fijación especial por las posesiones demoníacas, aunque, a juzgar por su aspecto, su mayor angustia probablemente era el no tener nada que llevarse a la boca al día siguiente.
The dogma of the redem[p]tion
Las películas siempre ayudan a aquellos que sueñan a lo grande. En su caso, El exorcista, de 1973, seguramente fuera la que lo salvara de la hambruna. Pera alejarse de ella, añadió todos los demonios impensables a su lista particular. Por ejemplo, un simple catarro para él ya constituía un caso claro de posesión. Con sus sermones espectáculo Worley era capaz de tocar todas las vísceras de los endemoniados. En sus retahílas, ni una sola enfermedad o condición quedaba en el tintero, por eso las donaciones nunca dejaron de llegarle. Su técnica para exorcizar: ordenar a los demonios, en el nombre de Jesús, que salieran del cuerpo del poseído. Aquí dejo el video con su habilidad para la retórica y conjurar gritos de alivio entre los presentes. La reacción de algunos exorcizados no tiene desperdicio. La traca, en los veinte minutos del final.

domingo, 11 de noviembre de 2018

La talla presidencial

En el instituto donde trabajo un compañero mencionó que votaría por la demócrata Warren y por el republicano Baker. Reconozco que estos haceres me descolocan un poco, pues tiendo a pensar que la gente vota ideales, no a los paisanos que los encumbran. Pero no, con cada elección se me presenta una nueva ocasión para corroborar que, en efecto, la imagen, sobre todo en este país, es la que se lleva al votante de calle y no parece que esta tradición esté en peligro de extinción.

No hay nada como un rostro que dé confianza, que se vea casi como si fuera el de un pariente cercano, quizás un tío, para la tía todavía nos queda, una imagen imponente, poderosa, masculina, para asegurarse la confianza del electorado.

No es mi intención quitar el mérito a aquellos que, aun siendo bien parecidos, altos y/o imponentes, un Kennedy o un Washington, por ejemplo, no merecieran la talla de hombres de estado, pero digo yo que su presencia no sería una rémora. Me he paseado por la Wiki y he tecleado altura de los presidentes y voila. Con su 1,63 Madison era el más bajo. Luego pegamos un salto al 1,68. Hay uno con 1,70 y de ahí para arriba, hasta llegar a Abraham Lincoln, Lyndon Johnson y sí, Donald Trump, que, con su 1,93, 1, 92 y 1, 91, forman un triunvirato.

Para llegar al poder, la imagen y la altura sí que ayudan. Y si no que se lo digan a uno de Massachusetts, a Michael Dukakis, con casco y asomando la cabeza por el tanque, con su casi 1,73. Menuda birria. Comparado con el 1, 88 de H. W. Bush no hay color.