viernes, 29 de julio de 2016

Kit de inglés 1: ¿Estás "all set"?

Este viernes comenzamos Mi kit de inglés con I'm all set. Si bien algunos defienden que su uso se limita a la zona de Nueva Inglaterra, esto es, los estados de Massachusetts, Maine, Nuevo Hampshire, Rhode Island, Connecticut y Vermont, esta expresión también aparece en los estados restantes, aunque a los del sur su uso les resulte más chocante.

La frase, que literalmente podría traducirse por "estar listo" o "preparado", además de usarse con esta acepción también se usa para indicar que no se necesita ayuda. Es otra manera de decir "No, gracias. Nada más". Veámoslo en esta situación en un restaurante.

Can I get you anything else? (¿Quiere algo más?)
No, thanks. I'm all set. (No, gracias. Nada más).

Set es una palabrita de uso muy extendido en inglés y se utiliza en innumerables combinatorias. Hasta el 2011 aparentemente era la palabra que más veces aparecía en el Oxford English Dictionary con 464 definiciones, aunque run, correr, la despojó del título ese año con 645.

Afortunadamente pronunciar esta frase no es muy difícil. Sería algo así como Aim ol set.

Are you all set?

jueves, 28 de julio de 2016

Fuhgeddaboudit. Excuse me?

Saludos,

Metidos en plena vorágine del verano, y con tanto turista americano por España, según datos del 2014 un millón doscientos mil estadounidenses pisaron suelo español, cifra que sigue creciendo, se me ha ocurrido que tal vez unas clases rudimentarias de palabras u expresiones utilizadas en inglés americano, pudieran seros de utilidad. En la sección Mi Kit de inglés que saldrá todos los viernes, encontraréis la palabra o frase del día. No es mi intención enseñaros localismos, como el Fuhgeddaboudit, ya casi una parodia del "Forget about it" (olvídalo) que se oía por Nueva York allá por los 90 y que, por mediación de la gran pantalla, se puso en boca de personajes mafiosos. Aquí dejo a Hugh Grant viéndoselas con la frasecita:


Ya sabemos que el inglés se las trae a la hora de pronunciarlo porque prácticamente no existe una correspondencia entre la grafía y el sonido, con lo cual uno se vuelve loco intentando averiguar cómo se dice la dichosa palabreja. Como el inglés es tan juguetón, entre otras cosas le apasiona estirar o acortar los sonidos vocálicos, sin querer nos puede meter en un lío, que, seguramente, quedará en risas.

Pero no desesperéis porque, como dicen por aquí, hay good news. La pronunciación del inglés americano estándar es más fácil que la del inglés británico. Por estándar entiendo que es el inglés con el que se expresaría un periodista en televisión o un profesor de universidad, por ejemplo. Vamos, un inglés que abrazaría los cuatro puntos cardinales de la geografía americana.

Tanto si estáis de vacaciones por Estados Unidos como si permanecéis en España, espero que os sirva.

miércoles, 27 de julio de 2016

Los misterios de Hacienda

Este año el plazo para la presentación de las declaraciones de Hacienda finalizó el día 18 de abril, fecha que suele variar entre el 14 y el 18, dependiendo del día en que caiga el 15 de abril. Y digo declaraciones, porque, en Estados Unidos, hacemos la federal, la estatal y, a veces hasta la regional, también llamada “la del distrito escolar”. No quiero dar ideas, pero, al paso que va la burra, lo mismo en poco nos plantan la de la “vecindad”.

Huelga decir lo tedioso que resulta responder a las numerosas preguntas, enrevesadísimas todas; cada año presentan nuevas variantes diseñadas para despistar al contribuyente. Y no exagero la complejidad de esta maquinaria pesada. Para hacernos una idea: mi esposo es doctor en neurociencia, y digo yo que si dice que comprender la naturaleza del cerebro es infinitamente más fácil, debe ser por algo. Es cierto que podría evitarse los quebraderos de cabeza llevando las declaraciones a un contable, porque aquí, los funcionarios de la agencia tributaria no te las hacen. Acabarían agotados. Aquí hay que soltar la mosca. Es cierto que en algunos sitios, normalmente bibliotecas, cuentan con voluntarios a los que no les importa echar una mano, pero su conocimiento es limitado. También se puede conseguir ayuda a través de las entidades estatales, pero sus funcionarios solo responderán las dudas del contribuyente. La tercera vía, aunque también cuesta, es comprarse el programa informático correspondiente, que, por supuesto, varía en precios y depende de la complejidad de la declaración.

Pero soltar la mosca tampoco es garantía. En un estudio reciente se ha comprobado que los contables solo atinaban en un 33 % de los casos. Es decir, 2 de cada 3 declaraciones que los contables hicieron, estaban mal. Y no es nada barato. De hecho, las grandes compañías que se dedican a elaborar declaraciones y los dueños de los establecimientos de coches usados, cuentan con una reputación atroz en este país. Conclusión: mejor que las haga uno, si puede y si sabe.

No sé si existen cursillos sobre cómo entrarles a las declaraciones, seguro que si lo googleo me salen a punta de pala, el espíritu americano nunca deja pasar la ocasión de ganar dinero. El proceso de su elaboración lo asemejo a los videojuegos, con distintos niveles de complejidad.

Os pongo mi caso. Recientemente nos mudamos a otro estado. Locura. No solo hemos tenido que hacer las de rigor, sino que también hemos tenido que añadir al combinado la declaración del estado al que nos hemos mudado. Y las preguntas… Tienen particular obcecación con los pescadores y los ferroviarios. Cada dos por tres saltaba una en la que se los tenía como protagonistas. ¿Los considerarán trabajadores de alto riesgo y, a su entender, merecedores de una bonificación? O, tal vez, ¿pertenezcan al grupo de los que hay que castigar? Misterios sin resolver…

martes, 26 de julio de 2016

¿Qué hay detrás de tu plato?

Saludos a todos,

Hace unos días colgué un comentario sobre Lucia Berlin. Hoy me gustaría hablar de M. F. K. Fisher. Por las iniciales uno podría pensar que se trata de un hombre, y algo de cierto hay en esta suposición, ya que, tras estas tres letras, la autora trataba de disfrazarse para que el mundo editorial la tomara en serio. Tan solo hace unas décadas parecía impensable que una mujer supiera cocinar y mucho menos que fuera diestra en la expresión literaria de ese conocimiento.

Gracias a Meryl Streep en Julie& Julia conocimos los entresijos de Julia Child, seguramente la primera chef americana que introdujo a sus compatriotas las bondades del buen yantar. Sin embargo, son menos los que han oído hablar de Mary Frances Kennedy Fisher, "la primera dama de la gastronomía", según Nancy Scott.

Criada en un ambiente dominado por su abuela, protestante acérrima, Fisher lo calificó de "Todo odio y prejucios", aprendió a leer con la Biblia, hecho que, seguramente, le inculcó ese lirismo extremo, esa sensibilidad que tienen sus composiciones, especialmente sus ensayos.

Su narración es natural, delicada, espiritual, transpira "gusto". Es como si todos sus sentidos estuvieran a flor de piel. Y todo para no perder ninguna emoción, ninguna sensación por horrible que fuera. Fisher, no cabe duda, no solo veía en el acto de cocinar un arte, también en su narración.

Serve it Forth, un libro que escribió en 1937 y que desconozco si ha sido editado en español, recoge la elegancia y mesura de su pluma. A través de un viaje culinario por la historia, Fisher no solo nos deleita con complicadísimas recetas, sino que, de su mano, también descubrimos su personalidad y la de los invitados al libro que ella tan magnífica y suculentamente retrata.

Un mundo de sensaciones que persiguió en Francia, Suiza, para hablarnos de ella, de sus memorias. Un recorrido en el que, no tiene más remedio si quiere atenerse a las reglas de la etiqueta que tan escrupulosamente le inculcara su abuela, debe invitar a sus compañeros de viaje, a los otros comensales de la página.

La mesa está servida.

lunes, 25 de julio de 2016

¿De qué color son algunas leyes?

Azul. Así se las denomina: Las leyes azules (blue laws), aunque también se las conoce por las leyes dominicales o Sunday laws.

Estas leyes no tienen a Estados Unidos a un único anfitrión. También aparecen en otros países como Canadá o Inglaterra. Y desde allí embarcaron a Nueva Inglaterra. Allá por 1610 recalaron por primera vez en Virginia. Su naturaleza puritana tenía como objetivo asegurarse de que la población complía con sus visitas puntuales a la iglesia. Ni que decir tiene que su presencia y comportamiento debían ser impecables. Una simple mácula en el zapato y ya no digamos un aliento delator hubieran podido suponer al desafortunado o desafortunada una simple multa o un castigo físico.

Afortunadamente con el tiempo esas reglas se fueron suavizando, hasta tal punto que, en muchos lugares, ya han desaparecido. Pero aún quedan reductos que se resisten a su total desaparición. Este es el caso del condado de Bergen, justamente en el estado donde me encuentro. Uno de los condados más ricos de Nueva Jersey. Su rigidez y adhesión extrema a los principios primigenios de estas leyes, dotar a las gentes de un día de asueto, ha molestado a muchos de sus habitantes, pero en referéndums sigue saliendo el voto favorable a que se mantenga el domingo como día de descanso. La compra de una botella de vino, una lavadora, unos zapatos o un body para el bebé, por nombrar unos cuantos objetos, no está permitida.

Los irritados, entre otras cosas, arguyen que se están violando los principios de la Primera Enmienda, ya que, con su existencia, se respalda una religión específica, en concreto la procedente del Vaticano, en detrimento de otras cuyo día de culto no es domingo. De hecho, existe una teoría de la conspiración en torno a este asunto sustentada por los adventistas del séptimo día, que con esta obligatoriedad, ven un ataque a su libertad religiosa.

A primera vista uno creería que a los habitantes de dicho condado, recordemos que las leyes varían de uno a otro, les mueven motivos altruistas. Sí y no. Los que las defienden aducen que, con la obligatoriedad del cierre, muchas tiendas locales, pequeños negocios de familia, no se verían forzados a abrir su local los siete días de la semana y a tener que contratar más mano de obra, una mano de obra a la que, en poco, seguramente tendrían que despedir, incapaces de soportar la presión de las megatiendas. Es, por tanto, una especie de barrera protectora. Los defensores del domingo también consideran que este es un día para pasarlo en familia y no haciendo compras.

Su existencia igualmente contribuye a evitar otro tipo de problemas. En este condado donde existen innumerables centros comerciales y dada su cercanía con Nueva York son frecuentes los atascos a cualquier hora, por no decir los accidentes derivados del ingente tráfico rodado que se crea.

Pero al final, la defensa de unos y la oposición de otros pone la argolla alrededor del mismo cuello: Dinero. Consumismo. Productividad.

El propio gobernador de Nuevo Jersey, Chris Christie, ya anunció que esta decisión le estaba costando millones de dólares en forma de IVA, pero sus compañeros de partido se le echaron encima para sofocar esa ansiedad.

Presiento que la existencia de estas leyes tiene mucho que ver con lo que aquí se denomina estado seco o estado mojado (Dry state, wet state). Efectivamente, el seco restringe el acceso al alcohol, mientras que el mojado es más permisible, también existen los mixtos. La venta de alcohol es muy lucrativa en este país y seguramente a los estados no les complace que se les desintegre esa fuente de ingresos. La mentalidad subyacente era prevenir el absentismo laboral, evitar que el trabajador se tomara un día de vacaciones cuando, en realidad, lo que le aquejaba era la resaca. Pero, si los clientes pueden abastecerse de tan preciado bien, pongamos el día anterior, y tirar de sus provisiones hasta que el fin de semana se les agote, ¿se justificaría la presencia de dicha prohibición?

Y a ustedes, ¿qué les parece?

Por cierto. Creo que en 2017 está previsto que abran otro supercentro, con parque de atracciones y todo, en Bergen. Curiosamente ocupará lo que se conocía por Xanadu, y que, ahora, pasará a llamarse American Dream (El sueño americano). ¿Acaso podía llamarse de otro modo?

domingo, 24 de julio de 2016

Ciudadano Kaine

Victoria del centrismo en las filas demócratas. Con la elección de Kaine, un hombre del que destacan su integridad y credibilidad, aunque también dicen las malas lenguas que recibió regalos durante su cargo, Clinton probablemente no solo tiene asegurado Virginia, sino también Florida, estado decisivo para los dos aspirantes a la Casa Blanca. Y ha sido aquí donde Kaine se presentó. En inglés con un poco de español, lengua que habla, lo que, no cabe duda, habrá sido bien recibido por muchos de los oyentes.

Muchos pensaban que Elizabeth Warren sería la elegida, pero la candidata a la presidencia era consciente de que el combo Clinton-Warren iba a ser una chispa con demasiados estrógenos, que, probablemente, echaría para atrás a una gran parte de sus votantes, sobre todo hombres y blancos.

Después del mal sabor de boca que ha dejado el "caso Bernie Sanders" donde se ha filtrado información que acusaba a Clinton de intentar quitarse del medio a su contrincante, aunque esta no se haya podido comprobar, es natural que intente congraciarse con la mayor parte de sus votantes.

Y, por lo visto, también se lleva bien con el otro Clinton. Lo mismo en su tiempo libre se juntan para tocar uno su armónica y el otro su clarinete.

viernes, 22 de julio de 2016

Las placas de la vanidad

Don't tread on me no es solo una canción de Metallica, sino que también puede ser una matrícula personalizada. Por las películas sabemos que en Estados Unidos se puede conseguir, normalmente sin problemas, una matrícula hecha a medida, previo pago del recargo pertinente, que también variará dependiendo del estado. Este lema, extraído de una bandera que se remonta a la Guerra de la Independencia y que podríamos traducir como "No te metas conmigo", parece que está proliferando en algunos estados.

Ni que decir tiene que, la legislación que regula la expedición de dichas placas, varía de estado a estado y que, cada uno, se reserva el derecho de admisión. Una de las razones por las que se puede rechazar una matrícula es porque la elegida ya tiene propietario. En otras ocasiones el rechazo se convierte en prohibición. Cada estado, como era de esperar, cuenta con una lista de matrículas prohibidas. Se procede a la prohibición cuando se estima que el objeto en cuestión puede resultar ofensivo para los demás, siendo, lo han adivinado, la religión, la política y el sexo los campos más afectados.

En Ohio, algunas de las combinaciones que forman parte de esa lista negra son Fuck1, Vagina o Chingas. En Pensilvania, a su vez, miembros de la alquimia prohibida son Dopeboy (Chico drogado), R3DNECK (Paleto), o Meneatr, en Florida lo fue ATHEIST (ATEO) y en Dakota del Sur "MPEACHW", que viene a significar "procesar a George W. Bush", y así imagino que en todos los demás.

Las autorizadas también suelen dividirse en distintos campos temáticos. Tenemos a las mamás futboleras o a los papás orgullosos de su perro o a los que adoran el pollo frito. Variedad a la carta. Además de las placas de la vanidad existen las llamadas matrículas especiales que igualmente conllevan un precio adicional y que están a caballo entre las vanidosas y las normales. Normalmente las solicitan integrantes de un grupo determinado: antiguos alumnos de una universidad, un cuerpo de bomberos o veteranos de guerra. Parte de los beneficios obtenidos van destinados a la organización que patrocina dichas matrículas.

Finalmente existen las normales, algo más discretas aunque no del todo ya que, los estados, también se valen de estas para anunciarse, añadiendo una imagen o un lema que los distingue. Incluso Obama, por razones solidarias con los habitantes de Washington D. C., usa la matrícula protesta que lleva el eslogan "Taxation without representation" (Impuestos sin representación).

Estados Unidos es un país muy litigante, siempre dispuesto a defender su libertad de expresión amparándose en La Primera Enmienda. Por eso, en los tiempos de Instagram o Facebook, cuando a un estadounidense se le dice que no puede contar su historia, cuando, en una palabra, se le corta su creatividad, se enfada, porque no puede comprender que, algunas composiciones, su composición, forme parte del catálogo de obras expurgadas, ¿no están de acuerdo?                                                                                                        

jueves, 21 de julio de 2016

Y a ti, cómo te llaman

Con la convención republicana en Cleveland me ha venido a la cabeza el apodo con que se denomina a esta ciudad. The Mistake on the Lake, (el Error sobre el lago). Y todo porque, a finales de los 60, el lago Erie, uno de los Cinco Grandes, prendió en llamas. Por lo visto el motivo fue la contaminación. Esta contaminación desgraciadamente no se ha erradicado. Filas interminables de peces en descomposición atestan las playas. Pero lo que realmente me sorprende es que los residentes sigan bañándose en sus aguas. La contaminación tampoco les ha restado el sentido del humor a los habitantes de Cleveland que incluso han hecho canciones comparándose a otras ciudades que están en peores condiciones (dígase Detroit).

En España tiramos de refranero para descalificar una localidad. En Badajoz andan los cornudos de dos en dos, el arriero de Fuenlabrada que vendió trigo para comprar cebada o el famoso Albacete, míralo y vete, son algunos de esos ejemplos. Pero en Estados Unidos parece que todo se vuelve más pegadizo si es con música, preferiblemente pop o rap.

Todos los estados cuentan con un apodo que busca engrandecerlos. A Ohio, por ejemplo, se lo conoce como The Buckeye State, el buckeye es una especie de bellota, y a New Jersey, el estado en el que resido, se lo llama The Garden State (el Estado Ajardinado). También existe el apodo extraoficial, el que, cuando se menciona, todo el mundo es capaz de asociarlo al estado al que pertenece. Así, si se dice The Orange State, (el Estado de la Naranja) el receptor automáticamente asume que se está hablando de Florida, o si se dice The Cyclone State (el Estado de los Ciclones), se tiende a pensar en Kansas.

Y luego están los otros, los que otros estados utilizan para ensalzar el suyo a costa de los demás. Los habitantes de Massachusetts se difuminan bajo Massholes, una combinación del nombre del estado con la palabra gilipollas. Maniacs, fácilmente reconocibles los habitantes de Maine, o cheeseheads (cabezas de queso) para referirse a Wisconsin. Pero, sin lugar a dudas, destaca sobre los demás el inmenso The Armpit of the States, (el Sobaco de los Estados Unidos), un desprecio superlativo que condensa la repugnante naturaleza, por lo que se ve a nivel nacional, del estado afectado, y que, probablemente sea debido a su gran cantidad de fábricas. El genio de esta memorable frase solo puede atribuírsele a The Empire State, Nueva York, para referirse a su eterno rival, el Estado Ajardinado.

Es obvio que, si hay algo que estas rivalidades traen, son grandes dosis de ingenio, ¿no están de acuerdo?

Tambores cercanos


Evitar a toda costa el cliché. Es la advertencia que se le hace a cualquier persona con afanes creativos. Pero parece que, al menos en el cine, el cliché no ha pasado de moda.

Lógicamente, alguien tuvo que ser el primero en instaurarlo para que el modelo llegara hasta nosotros. "Sheb" Wooley fue uno de esos descubridores. "Quería ser cantante cowboy, pero nadie quería cantantes cowboys", según él, así que se decidió por la interpretación y el doblaje. Fue en el doblaje donde dejó mayor huella: el famoso "grito Wilhelm".

Aunque el grito apareció por primera vez en 1951 en la película del oeste Tambores Lejanos, no se le atribuyó la autoría hasta 1953, donde daba voz, también en un western, al soldado raso Wilhelm. En esta ocasión era en La carga de los jinetes indios (The Charge at Feather River). Desde entonces, el grito, no ha dejado de tener imitadores.

Hay clichés que son muy socorridos, ¿no les parece?

martes, 19 de julio de 2016

Postales desde Berlin

Hay autores a los que el tiempo los descubre a agua pasada, cuando ya no pueden disfrutar del placer del reconocimiento porque ya se han ido. Ese fue el caso de Lucia Berlin. La verdad. No sé cómo llegué hasta ella. Tal vez por alguna reseña.

Lucia, si se me permite la cercanía, es diferente. Ya sé que el abuso de este adjetivo ha sido la causa de que le haya hecho perder su singularidad, pero es que es así. Para empezar, su vida. Fuerte, difícil, cargada de adversidades, de constantes mudanzas, vivió unos años en Chile, y sí, manejaba el español perfectamente. ¿He dicho que fue alumna de Ramón J. Sender, creo recordar que en la Universidad de Nuevo México? Berlin, con esos ojos suyos tan imponentes, tan abiertos, como si quisiera dejar que toda la humanidad le entrara por ellos, lo describe como un hombre solitario y triste.

Y, como tiene tanto que contar, es precisamente sobre su vida, la de su hermana, la de sus padres, abuelos, novios, exmaridos, hijos, cualquiera que se acercara a ella, sobre los que escribe. Escribió tres novelas, de las que, desgraciadamente, no conservamos ninguna. De una de ellas reconoce su mala calidad. Desconozco la certeza de su criterio, pero como corredora de media distancia, Lucia es imbatible. Su colección de relatos A Manual for cleaning women, lanzados el año pasado en inglés y creo que hace apenas unos meses en español como Manual para mujeres de la limpieza dan buena fe de ello. Por cierto, siempre a cuestas con el problema de las traducciones. La traducción pierde la sátira y la acidez de la autora. Es difícil dar forma a la expresión "for cleaning women" en la versión española, pero lo podríamos traducir por "quitarse del medio a las mujeres".

Del mundo de la limpieza Lucia Berlin sabía mucho, ya que durante algún tiempo se dedicó a limpiar casas. Y no solo eso. Trabajó de recepcionista en clínicas, de operadora en una centralita, lavanderías, centros de la tercera edad, profesora, antes de recalar en un puesto universitario por mediación de un buen amigo, pero eso ya fue casi al final de su vida. Lucia sabía mucho de la vida, y esa lucidez, a veces quema. Para soportar el dolor Lucia buscó refugio en el alcohol. Sus constantes idas y venidas a centros de desintoxicación, hospitales, la cárcel incluso, no solo tocó su cuerpo sino también su escritura, obligándola a escribir en los momentos donde el síndrome de abstinencia le daba una pequeña tregua.

Pero Lucia no se amilanó. En lugar de compadecerse de sí misma, qué carácter, logró salir a flote y crear unas piezas, unos retazos de una categoría envidiable. Sus detractores argumentan que sus historias no son historias, que son solo instantáneas, descabezadas, que andan sueltas por la página. Y algo cierto es. La propia Berlin calificó a algunas de sus piezas, que no todas, de "postales".

Supongo que esto es lo que en los autores venimos a denominar "estilo". Y Berlin viene cargada de "estilo" hasta las orejas. A ella no le gustaban los signos de puntuación, aborrecía la coma, las pausas forzadas que le obligaran a maquillar su pensamiento espídico y febril, velocísimo, certero.

Lucia, no dejes de enviar postales.

lunes, 18 de julio de 2016

Ferdinand

Es durante las vacaciones cuando nos parece que la vida se nos alarga un poco más, tal vez por el efecto "experiencias" que se nos ensarta en el hilo del tiempo. Como sucede con todo, las experiencias vienen en distintos tamaños y formas.

Ferdinand the bull, el toro bueno que se negaba a que lo "toreasen", pertenece a las memorables, a esas que son capaces de iluminarnos en la penumbra de los tiempos, y que conviene revivir constantemente.

El toro Ferdinando, un libro infantil que sin duda traspasa edades, fue publicado en medio de la Guerra Civil Española, pero Franco, consciente del daño que este clásico podía hacer al espíritu español, decidió prohibirlo. Mientras escribo estas líneas, me acabo de dar cuenta de que, precisamente hoy, se conmemoran ochenta años del golpe de estado franquista.

Ferdinand es un pacifista, un precursor de los hippies, casi un budista, que solo busca la felicidad en la contemplación. Ni que decir tiene que esta pasividad ha sido vilipendiada con comentarios que ponen en duda la hombría del animal o ven una apología a la indolencia y cobardía.

Desconocemos si Munro Leaf, el creador de The Story of Ferdinand (La historia de Ferdinand), únicamente quería reflejar el conflicto bélico español o si, por el contrario, España era un pretexto para alertar de la violencia desatada en Europa. Lo que sí es cierto es que su ilustrador, Robert Lawson, se inspiró en Ronda para describir las vicisitudes de Ferdinand. Fuese lo que fuese, el caso es que el autor fue acusado por distintos medios, incluso estadounidenses, de corromper a la juventud americana. Ni que decir tiene que a Hitler también le repugnaba dicha lectura, ordenando su quema inmediata.

Sabia y afortunada Alemania. El tiempo le derritió el odio. Pero Ferdinand, el pacifista, desde luego que tuvo algo ver. El mismo libro que Hitler ordenara quemar, se usó como antídoto en cuanto acabó el conflicto. Los niños alemanes llevaban bajo el brazo una copia, muchas de ellas gratuitas, entregadas por los americanos en un intento de pacificación. Y funcionó.

Pero aún quedan muchos, sin libro.

domingo, 17 de julio de 2016

And the winner is...

... Pence.

Trump ha decidido tirar por el camino más conservador. Christie tal vez le haya parecido muy "Kowalski", y Gingrich demasiado mayor, "demasiado católico" y demasiado "transparente". A estas alturas aún no tengo muy claro que Trump no cambiara su decisión en el último momento, decidiéndose por Pence ante las declaraciones de Gingrich días antes, en las que proponía, mirando a las cámaras, un test de islamismo.

Trump no solo ha sido capaz de aplacar las demandas del cuerpo republicano al que este martes rendirá cuentas presentando en sociedad a su media naranja, sino que también ha reconocido que necesita a su lado alguien que lo oriente en la política, alguien sólido, de confianza, una mente pensante, fría y calculadora, justamente alguien capaz de subsanar sus constantes meteduras de pata, alguien, en definitiva, que le arregle los problemas, no que se los dé.

¿No les parece?    

sábado, 16 de julio de 2016

Sí, armas otra vez

¿Sabían que en Estados Unidos también existen movimientos separatistas? Y no es de ahora.
En el 2009 el gobernador Rick Perry propuso la independencia de Texas, pero las ascuas de este ardor se remontan a la Guerra de Secesión.

Cuando pensamos en Estados Unidos, al menos a mí me viene a la mente la imagen de un país aglutinado, fuerte, defensor de objetivos comunes. Probablemente, también por influencia del cine, nos llegue la visión del llanero solitario, a caballo, con el cigarro en la boca. No cabe duda de que es en Texas, donde ese espíritu de rebeldía ha pervivido con mayor intensidad. Tanto es así, que Texas es conocida como the Lone Star State, (el estado de la estrella solitaria). Texas no quiere ser una tesela más en el mosaico federalista. Quiere ser la tesela.

Texas ha hecho del no me digas lo que tengo que hacer, sobre todo con mi dinero, y del somos diferentes, su bandera. El Texas Nationalist Movement es el movimiento encargado de agitar esa bandera.

En agosto, Texas recibirá un chute para que dicha bandera no deje de moverse. Se trata de la aprobación de una ley que permite llevar revólveres, eso sí, ocultos, a las universidades.

"Los tejanos son responsables, se han criado entre armas, y tener a estos ciudadanos en las aulas, solo añadirá seguridad y la posibilidad de salvar vidas", argumentan algunos. Otros, especialmente los profesores, esgrimen lo contrario. Que servirá para fomentar el miedo. Y no es que Texas sea la pionera de esta legislación. Colorado, Idaho, Kansas, Misisipi, Oregón, Utah y Wisconsin aprobaron esta misma ley con anterioridad. Esta palmada en la espalda es un intento por parte de Washington de ahuyentar las aspiraciones separatistas de Texas. Texas es el pasaporte de los republicanos a la Casa Blanca.

Pierde tu arma y perderás tu libertad. De momento, suyas son.

viernes, 15 de julio de 2016

La transparencia del odio

A raíz de los execrables actos cometidos en Francia, Trump ha decido posponer el anuncio de quién será su acompañante en la travesía presidencial. Como anuncié en un post anterior, Chris Christie era uno de los candidatos. Los otros dos pesos pesados son el gobernador de Indiana Mike Pence y Newton, "Newt", Leroy Gingrich, antiguo presidente de la Cámara de representantes, cargo que en la actualidad ocupa Paul Ryan.

La brecha generacional entre Pence y Gingrich no es abismal, pero es grande. Gingrich tiene 73 años, aunque esta circunstancia no sirva para descalificarlo automáticamente, solo hay que seguir los casos de Ross Perot o John McCain. Pence es más joven, tiene 57. Otra característica que los separa es su tradición religiosa. Mientras que los lazos evangélicos son de fuerte arraigo en Pence, Gingrich se crió como luterano, aunque hace unos años se convirtió al catolicismo. Un vicepresidente luterano probablemente contaría con el beneplácito de todos los republicanos, aunque la elección de un católico podría asegurarle a Trump el voto de confianza hispano.  

Pero lo va a tener difícil a la hora de decidirse, ya que son muchas las afinidades que comparten. Para empezar, su recalcitrante conservadurismo.

Su idiosincrasia, lógicamente, ha quedado reflejada en sus actos. A Christie, entre otras proezas, se le acusa de haber destruido la educación pública, de ordenar el cierre en hora punta de varios carriles de la autopista que dan a acceso a Nueva York desde Nueva Jersey como represalia a la negativa del alcalde demócrata Mark Sokolich a respaldarlo en las elecciones a gobernador, y de sobornar a las aerolíneas United Airlines para que cubrieran la ruta Nueva York-Carolina del Sur, donde tiene su casa de recreo. 

Pence tampoco está exento de perlas que lo adornen. El año pasado firmó una ley que garantiza el derecho de admisión a los establecimientos. Amparándose en motivos religiosos, la ley es un blindaje contra los homosexuales. 

Por su parte, Gingrich cuenta con llamadas de atención de su propio partido por sus comportamientos poco éticos. Para vender su billete de entrada a la vicepresidencia ha tenido la audacia de admitir que Trump es "una especie de pirata" y que, si sale elegido, ya serían dos los piratas.

La guinda la puso ayer con sus declaraciones en el espacio Hannity de Fox News Channel, donde abrió la botellita de las esencias para dejar verter el líquido de la irracionalidad.

"We should destroy them with kinetic power, using various weapons starting with predators and frankly just killing them." (Deberíamos destruirlos con la fuerza kinética, usando distintas armas, empezando por los depredadores y, sinceramente, simplemente matándolos). 

Y un test más de nacionalidad: el islámico.

A Gingrich, desde luego, no se le puede acusar de falta de transparencia. Ahora solo queda por ver si los piratas son dos. 

Por amor a Washington

Ha llegado a mis oídos que las enfermeras están cansadas. Están cansadas de visitar las casas desaliñadas, barridas de olores desagradables, ropas sucias, excrementos de rata y cucarachas de los inmigrantes hispanos. También he oído que, en varias ocasiones, han estado a punto de pegarlas por el mensaje que les llevan, que las casas en las que viven están cargadas de plomo, y el plomo es tóxico para cualquiera, especialmente para los niños, porque les da por comerse los costrones de la pintura plomada.

Estas enfermeras nunca piden una silla y llevan ropa interior ceñida por si alguna pulga las asaltan. Las enfermeras siempre van con traductor. A veces, las acompaña un policía, porque las madres no soportan que les echen en cara que, por su culpa, los hijos se les estén envenenando.

Estas enfermeras también están en un brete. Y todo porque presienten que, a veces, les acompaña un policía que también es propietario de unos cuantos pisos aplomados, y eso, las incomoda.

En 1992 el Congreso de Estados Unidos aprobó la ley Residential Lead-Based Paint Hazard Reduction Act (“Acta para la reducción del peligro por la pintura con plomo en residencias”), también conocida como Título X, con la intención de proteger a las familias, especialmente a los más vulnerables, de los efectos nocivos del plomo. En la actualidad el uso del plomo en las casas está prohibido, de hecho, fue prohibido en 1978, pero aún quedan en pie muchas viviendas construidas antes de la prohibición.

Por ley los propietarios de un inmueble están obligados a informar a los posibles compradores o inquilinos, siempre y cuando el edificio fuera anterior a 1978, de la presencia de plomo. Por supuesto, dicha información debe aparecer en el contrato de venta o alquiler.

Aunque los contratos se pueden cumplimentar en español, dudo mucho que haya uno de por medio, siquiera en inglés. Por razones obvias. Muchos de estos inmigrantes solo saben su lengua materna, chapuerrean el español, se encuentran en situación de ilegalidad y no quieren dejar rastro de por medio. En teoría, tienen capacidad de operación, de hecho, pueden denunciar al dueño, pero prefieren aguantar y pagar al contado antes que exponerse a la deportación.

Difícil papeleta para todos, especialmente para el gobierno, cuando el mal lo tiene en casa.

miércoles, 13 de julio de 2016

El limón en la cara

Allá por los 90 David Dunning y Justin Kruger, dos profesores del departamento de Psicología de la Universidad de Cornell, en el estado de Nueva York, llevaron a cabo una serie de experimentos que, básicamente, corrobora la siguiente teoría: los que saben menos, piensan que saben más y viceversa, los que realmente saben, piensan que no saben tanto. A esta falta de modestia se la conoce como el efecto Dunning-Kruger.

Para su estudio, parece ser que los investigadores se inspiraron en un atracador de bancos, McArthur Wheeler, arrestado en Pittsburgh. Wheeler actuó bajo la creencia, errónea, por otra parte, de que si se embadurnaba la cara con zumo de limón, su rostro se tornaría invisible. Al fin y al cabo si el líquido servía como tinta invisible en la caligrafía, era lógico pensar que su rostro también se desvanecería, siempre y cuando no estuviera expuesto a un foco de calor. Para comprobar la fiabilidad de su conclusión, incluso se tomó una fotografía, por aquellos días con una polaroid, que le fue devuelta en blanco. Tesis corroborada. A por el golpe.

Esta sobreestimación de las capacidades de uno es bastante común en Estados Unidos, a diferencia de otros países, como los asiáticos. Esta falsa creencia se les instala desde la infancia, donde frases como "Yes, you can", (Sí, tú puedes), incitan a dicha creencia. Y no hay nada malo con creer que, con esfuerzo y la búsqueda insaciable de la perfección y el refinamiento de las destrezas, no se pueda conseguir los objetivos propuestos. Lo malo viene, como se ha visto, cuando se asume que se sabe, y esa es una de las más terribles presunciones.

Desgraciadamente Wheeler está muy presente en las aulas. Es común encontrar alumnos que demandan una nota mejor, simplemente por haber hecho el esfuerzo de ir a clase, por, como diríamos vulgarmente, calentar la silla. Las universidades tampoco han quedado inmunes a esta onda expansiva.

El esfuerzo está denostado, de capa caída. Y todo por culpa de la titulitis, la presión social que fuerza al estudiante a avanzar, a veces, como un buldócer, sin mirar a los lados para ver si ha dejado heridos en su camino. Y pasa en las mejores familias. Como la de Harvard, en Massachussets, donde hace unos años, un profesor se dio cuenta de que unos 125 alumnos habían compartido examen, un examen, para hacer en casa.

Bajo el ala de esa perniciosa influencia, de esa ilusión, el "yes you can" malentendido, a veces el alumno se turba, se desespera, y puede llegar hasta el delirio, que, con demasiada frecuencia, nos sorprende con su cara más trágica.

Ya va siendo hora de que nos quitemos el limón de la cara.

martes, 12 de julio de 2016

Tutulitis aguditis

Un trillón de dólares: esa es la deuda que los estudiantes universitarios estadounidenses tienen contraída ya sea con el Estado o con una entidad bancaria. Como es de esperar, los intereses de los préstamos bancarios suelen ser más altos que los gubernamentales.

Cuenta la leyenda, que, durante los 70, los doctores, con el bolsillo repleto a partir de sus prácticas, se declaraban en quiebra dejando a deber al Fisco y a las entidades prestadoras, de ahí que el Estado tomara medidas para evitar estos fraudes. La misma leyenda dice que este tipo de préstamos no se condonan (solo en contadas excepciones y a discreción del juez), y que la persona afectada está obligada a devolverlo hasta el final de sus días.

Obama, mediante la Student Aid Bill of Rights, quiere abandonar el cargo flexibilizando estas demandas y, en algunos casos, incluso condonar la obligación de devolver el préstamo a nivel federal. La causa principal por la que un estudiante pudiera beneficiarse de dicha exención se basa principalmente en su capacidad para demostrar que la institución logró convencerlo con falsas promesas y publicidad engañosa.

En la fábrica de sueños estadounidense el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad se dan como derechos inalienables, y en la educación se han apoyado para alcanzarlos. Pero como los sueños, sueños son, también corren el riesgo de desvanecerse. En un país donde existen aproximadamente 5300 universidades sé de primera mano que no todas gozan de una espléndida salud y que, la calidad de la enseñanza impartida, normalmente hecha a medida de un alumno que no tiene motivaciones por el conocimiento, deja mucho que desear.

En esta fábrica de sueños la titulitis es de rigor. Mediante los costos de las, en muchísimas ocasiones, exageradas matrículas, el alumno considera que se ha ganado otro derecho que, a la vista está, pronto se hará inalienable: El derecho a tener su título enmarcado cuando a veces, intelectualmente hablando, no lo merezca. Es inevitable que la recurrente imagen del jugador profesional universitario becado con fondos de los contribuyentes o los contratos blindados de sus entrenadores me vengan a la cabeza.

Este sueño vuelto pesadilla puede y se debe contener regresando los ojos a los colegios, a los primeros estadios en los que aún podemos concienciar a niños y, tal vez, a sus tutores, de que no todos han nacido para ser programadores de videojuegos o para ser investigadores del crimen como sucede en la serie de televisión CSI: Las Vegas.

Solo así se parará esta factoría de pesadillas y, posiblemente, también se evitarían males mayores. Ahora solo está por verse si América quiere.

lunes, 11 de julio de 2016

Capitular pero con condiciones

Séneca ya se quejaba de que los alumnos de su tiempo sabían menos que sus predecesores. También en Salamanca, siglos después, Pedro Simón Abril, filósofo y pedagogo, pidió que se le permitiera impartir clases en la lengua vernácula en lugar del acostumbrado latín, seguramente hastiado con la reticencia de los alumnos, pero las Cortes de Castilla desestimaron esta petición. Y, supongo que, en otros muchos lugares, ocurriría lo mismo. Poco a poco los sabios tuvieron que ir adaptándose a las nuevas corrientes, si se prefiere, a los nuevos hábitos y costumbres que los estudiantes, estos ciudadanos, demandaban.

Ese mismo deterioro o evolución, depende de quién lo contemple, no quedó en el antaño y ha pervivido hasta nuestros días. Es indudable que el conocimiento nos da forma, moldea nuestro espíritu y, probablemente, nos hace más tolerantes. El saber es un tesoro que ensalza a la persona, la humaniza, y, su valor, es imposible de calcular.

Jay Leno, un famoso comediante y presentador de televisión estadounidense, se lanzó a la calle, cámara y micrófono en mano, para realizar el test de ciudadanía estadounidense, una batería de preguntas que se requieren para el examen, que la aquí presente suscribe, tuvo que aprobar para conseguir dicha ciudadanía. En otra ocasión hablaré del proceso de la obtención de dicha ciudadanía.

El resultado, desastroso: a las preguntas de "Contra qué país se luchó para conseguir la Independencia" o "Qué es la Proclamación de Emancipación", (respuestas correctas Inglaterra y la abolición de la esclavitud), se dieron respuestas tales como "Francia" o "No lo sé".

Indudablemente, esta ignorancia pone los pelos de punta, pero, lo que más sobrecoge, es la despreocupación y el flamenquismo con el que acepta esa laguna y que, a todas luces, la entrevistada no tratará de subsanar.

Esta resistencia al conocimiento comienza en el colegio, y es ahí, a mi entender, donde debe comenzar la transformación porque esta sociedad, al menos la estadounidense, se ha emperejilado en que todo el mundo salga con un título universitario bajo el brazo, como el que sale con una barra de pan, y no creo que esa sea la respuesta.

Tres bloques son los que ofertaría en los niveles esenciales. En el primero solo se impartirían lectura, escritura y nociones básicas de matemáticas. El segundo bloque incluiría las mismas nociones pero añadiría un idioma como materia opcional y un menú a la carta con estudios de formación profesional obligatorios, dependiendo de la especialización que se pretenda. Un mecánico, por ejemplo, no tendría las mismas necesidades de manejarse en otro idioma que el estudiante al que le gustaría ser, pongamos por caso, recepcionista, ya que, probablemente tendría más ocasiones para su uso. El último bloque sería el comienzo de la ruta a la carrera universitaria. El idioma, por supuesto, sería obligatorio, y, los conocimientos, más amplios, abarcarían las ramas que en la actualidad se ofrecen en la enseñanza básica.

Al alumno también se le daría la posibilidad de explorar todos los bloques, se mantendría una especie de jornadas abiertas perpetuas para que así pudiera, junto a sus tutores, determinar la opción por la que sintiera mayor inclinación. Un periodo de varios meses creo que bastarían.

Soy consciente de que, lo que acabo de proponer, algunos, tal vez lo secunden, otros, no sabrán que decir, mientras que al resto les parecerá una abominación. Pero una cosa está clara. Lo que sí es una abominación es que, en las universidades, se proyecte Kung Fu Panda para explicar, como han hecho algunos de mis antiguos compañeros, la filosofía oriental. Y no. No sé si fue la primera, la segunda, la tercera o la cuarta parte. A este paso seguro que ya han visto la tetralogía al completo.

domingo, 10 de julio de 2016

Harriet Carter


Con este nombre uno bien pudiera pensar que se trata de un personaje literario. Casi. Harriet Carter es parte del sueño americano.

Poco se sabe de esta mujer. Con ayuda de sus hijos, y desde la cocina, levantó un negocio de pedido por catálogo en 1958 que todavía perdura, y, de momento, no parece dar muestras de agotamiento. Esta tranquilidad probablemente proceda de la variopinta naturaleza de los productos ofertados. Revisando el catálogo, no, no soy subscriptora, he visto artilugios que van desde una hamaca para gatos a una barra para dar de sí la cinturilla de los vaqueros. Pero, las que más me han llamado la atención, han sido las de corte higiénico. El inodoro que se ilumina cuando alguien anda cerca y, sobre todo, el “refrescador personal”, que, además, se puede llevar a cualquier parte, una especie de escobilla de “plástico suave”, se advierte, para, sí, lo han adivinado, esas partes…

A estas alturas, aún seguimos con el choque cultural. Al bidé, y eso que es francés, tampoco lo quieren.

sábado, 9 de julio de 2016

Castigado, mirando a la pared, y sin postre

Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor. No. No en América. Tres cosas hay en mi vida: electrónica, deportes y comida… Sobre todo deportes y comida, mucha comida, verduritas pocas, a ser posible, carne, y bien fritita. De postre, pastelazos con ingredientes desconocidos, mejor no desenterrarlos, ahí, bien quietecitos, aunque el descubrimiento, si es que se produce, no suela provocar ningún vahído de asco o la adopción de nuevos hábitos, porque, seamos realistas, estamos hechos a golpe de hábitos, y quitárnoslos de encima, aunque nos estén matando, cuesta.

Por eso, cuando se juega con la comida, sobre todo si es de otro, podemos llevarnos una coz o quedarnos de piedra. De eso, el gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, y uno de los posibles candidatos a la vicepresidencia en el ticket republicano, sabe mucho, porque hace un par de meses, Trump le arrojó el peor de todos los castigos: “Te has quedao sin oreos”. Castigado, mirando a la pared, y sin postre. Y todo, porque Nabisco, propietaria de las famosas galletitas, ha declarado que se va… ¿Se va? ¿A dónde? A Méjico, lógicamente, a menos que el Primero de abordo, en caso de que llegue a la Presidencia, logre convencer a las multinacionales de que no se vayan, con incentivos económicos que, por deducción, supondrán una subida de impuestos a cebarse con las clases menos favorecidas, pues, para que algunos tengan, todavía más, habrá que quitárselo a otros, digo yo. Pero, a lo que nos ocupa. Como el foro no le siguió la gracieta a Trump, al fin y al cabo, seguro que algunos de los asistentes también le pegaban al oreo, embutió un ni pa ti ni pa mí, porque, como es bien sabido, las penas compartidas saben a menos.

Sé que es una decisión difícil, señor Christie, pero que sepa usted que este desacato puede costarle caro a América, porque, con el ejemplo, se predica. Piense que, si no se somete, puede que esté sacrificando la vicepresidencia. El poder, la gloria… se perderían. Y todo, por la gula del demonio. Por otra parte, Trump podría acusarlo de querer boicotear sus aspiraciones, y dado el caso, incluso podría expulsarlo del Paraíso. Y todo por unos cochinos oreos… Pero si accede, sepa que el castigo no será total, pues todavía podrá ver el éxodo de Nabisco desde la pared, la suya, claro, y provocar esos jugos gástricos tan apreciados. Si le sirve de consuelo, la mancha de la mora con otra verde se quita. Pero lo mismo no le gustan las moras… Por cierto, ándese con cuidado que también he oído que las gorras con el lema “Make America great again”, (Haz a América grande otra vez), no son de tela americana. Lo comprendo perfectamente, señor Christie: a este paso, uno no va a saber qué comer o qué ponerse. De vuelta al Paraíso: manzanas, parras… y casi en pelota…

Por cierto, la tela de la bandera..., ¿será made in USA?

viernes, 8 de julio de 2016

Qué cruz...

Hace unos meses me preguntaron cómo veía las elecciones presidenciales.

Desasosegante. Obama se equivoca: la población sí asiste a las presidenciales como si fuera un "reality show". No creo que vaya a imponerse el sentido común. Las zonas costeras, tradicionalmente un reducto de racionalidad, también están sucumbiendo a la locura. Muchos católicos, gentes de bien y adineradas, son adeptos al mensaje "trumpero" con la esperanza de que les bajen los impuestos. Aquí, esta palabra, tiene más poder que el Papa.

Por aquel entonces se me olvidó mencionar que no solo las “gentes de bien y adineradas” se adherían a esta proclama, sino que también existe otro sector, de corte rural y cristiano, gente mayor abrazada por lo que aquí se conoce por Medicare, o lo que en España equivaldría a la seguridad social, que, el Día del Señor, claman desde los bancos de las iglesias que el País va a la deriva porque está en manos de pervertidos descreídos.

Desconozco cuál es su criterio para hacer dicha afirmación, pero me da la impresión de que su modelo de “cristiandad” no debe incluir a mujeres que lleven pantalones, (a Hillary Clinton se le ha criticado por ello), o a presidentes que, aunque hayan vivido en la tradición cristiana, se les acuse de ser el Anticristo y de jurar el cargo sobre el Corán. Tal vez esté equivocada, pero me pareció entender que, en la Tierra de las libertades, no se podía estigmatizar a nadie por motivos religiosos, incluso después de afirmar su lealtad, ¿al país, al cristianismo?, sobre la Biblia de Abraham Lincoln. Seguro que prefieren al republicano de pro, al billonario protestante, que sabe de caudales, defensor infatigable de sus bolsillos. Y, si son coleccionistas de biblias, como Trump, entonces, es la guinda.

miércoles, 6 de julio de 2016

El celo patrio nos vuelve…tontos.

Siguiendo la estela del 4 de Julio, me parece oportuno repasar un poco de Historia. Hace años, cuando era profesora en un colegio de Boston, justo antes de que comenzaran las clases, teníamos que recitar el Juramento de lealtad a la bandera (Pledge of Allegiance). No es que fuera obligatorio, de hecho la Primera y la Decimocuarta Enmienda de la Constitución contemplan dicha ilegitimidad, pero aún sigue habiendo casos en los que este celo por el símbolo patrio quebranta esta normativa. Y le puede pasar a cualquiera. Así le sucedió a una enfermera de un centro escolar, (las escuelas cuentan con una como miembro permanente de la plantilla), la cual se negó a darle asistencia médica a una estudiante que no había cumplido con su obligación patria de levantarse para abrazar el Juramento, una adhesión, que muchos recitan como loros, pero cuyas palabras desconocen por completo.

Los ateos, esa banda de gángsteres que trastocan todo allí donde plantan el pie, han levantado una página web en la que exhortan a los estudiantes a que se nieguen a aceptar el texto enmendado de 1954 bajo el macartismo. Sí. Resulta que el propio himno es un “remiendo” creado para servir los intereses anticomunistas de Estados Unidos, aunque la cuña, ya había sido introducida unos años antes por los Caballeros de Colón, (The Knights of Columbus), una organización católica solo para hombres. “Y a la República que representa una nación bajo Dios, entera” (to the Republic for which it stands, one Nation under God, indivisible), es la cuña que identifica a creyentes con patriotas.

En esta obsesión por el respeto a la bandera, la representación de las trece colonias y los cincuenta estados, la limpieza de dicho símbolo debe ser esmerada. Se debe lavar a mano, y si toca el suelo o está en un estado irreparable, debe ser incinerada, y no puede ser mancillada por ningún tipo de imagen que sea ajena a la tela. Por supuesto, existe un código que regula sus prácticas.


Sin embargo, a tenor de lo que vemos en la imagen tomada el 4 de Julio, podemos apreciar, además de los colores tradicionales, el blanco, el rojo y el azul, una tonalidad foránea, a caballo entre el marrón, el amarillo y el negro, que de inmediato identificamos con el indiscutible color de la suciedad. Es un alivio saber que las autoridades competentes no se toman los rigores de estas disposiciones al pie de la letra.

Estados Unidos es el paladín de los derechos y libertades de los ciudadanos. La libertad de credo, así como su falta, las defiende la Constitución, aunque, otro día hablaré con más detenimiento sobre este punto, todavía está por verse que un presidente sin creencias religiosas salga elegido en este país. El celo, a veces, nos puede volver tontos, locos o una combinación de ambas. Si no, que se lo pregunten a las autoridades que izaron esta bandera…

martes, 5 de julio de 2016

Con La Boca Abierta

Es un hecho: América vive para la competición. Es competición. Las hay para todos los gustos y de emociones varias. Desde carreras con trineos hasta lanzamiento de excrementos de vaca. Pero, sin lugar a dudas, hay una especialidad que desbanca a las demás. Son las de tipo "comilona", en donde al concursante se le exige que, en un tiempo determinado, apure el mayor número de viandas. Para los golosos, tenemos el concurso de pies, tartas, normalmente de manzana o ruibarbo. Para respaldar esta apología al azúcar, se han instaurado en el calendario fechas tan señaladas como el Día Nacional del Donut, el primer viernes de junio, o el día, igualmente nacional, del waffle, lo que en España se conoce por gofre, el 24 de agosto.

El plano cervecero también está cubierto, pero a distancia de la afamada competición que se ha celebrado, precisamente este 4 de Julio, Día de la Independencia de Estados Unidos, en Coney Island, Nueva York. En esta ocasión las proteínas han sido las protagonistas, aunque los hidratos de carbono en forma de pan también han puesto su "granito" de arena. El patrocinador de tan apetitoso y pantagruélico evento es Nathan's Famous. El ganador, Joey "Jaws" Chestnutse ha metido entre pecho y espalda setenta perritos calientes con su pan correspondiente, superando así su marca personal del año pasado, ciñiéndose de nuevo el galardón del cinturón amarillo de la mostaza.
Casi todos los participantes han hecho de este insaciable hábito una profesión a la vez que lo elevan a la categoría de deporte, con un suave toque de "religiosidad". Ahí tenemos, por ejemplo, a Sonya Thomas, alias la Viuda Negra, capaz de embucharse 183 alitas de pollo en 12 minutos o a Takeru Kobayashi, que lleva ya cinco años sin qué llevarse a la boca en Estados Unidos, porque la Federación Internacional que regula los atracones, lo ha vetado por su negativa a firmar el contrato con las condiciones que la Federación le exige. Con este bloqueo, Kobayashi no ha tenido más remedio que abrirse otros caminos, y ha plantado cara, o mejor dicho, estómago, a concursantes tales como hámsters y osos. Cuando se le pregunta por su dieta declara "comer mejor que nunca".

Déjenme que disienta. "Competir no es sano".