lunes, 30 de noviembre de 2020

¿Qué nos trae el frío, la Acción de Gracias y las Navidades?

Pues nada,

Con casi siete millones de personas en los aeropuertos la semana de Acción de Gracias, vamos a ver hasta dónde llega la curva covídicaEstos son los datos a día de ayer, 29 de noviembre. Todo el país en zona roja con las excepciones de Vermont y Maine, que están en estado naranja, y de Hawái, que se viste de amarillo. Ahora mismo, los estados a evitar son todos, pero especialmente estos lugares tan frescos: las Dakotas, Minesota, Wyoming y Nebraska. Y digo lo de frescos porque las temperaturas nocturnas ya no ven el 0. A esperar unos días a ver qué nos trae el frío y la Acción de Gracias. Y las Navidades a la vuelta de la esquina. Y más avión. 

Aurora y Mary.

Hace unos días, en la Feria del Libro de Miami, asistí a la presentación virtual del libro La madre de Frankestein, de Almudena Grandes. La autora novela la vida de Aurora Rodríguez Carballeira, una mujer dotada de una inteligencia excepcional que saltó a los periódicos por asesinar a su hija, también de inteligencia prodigiosa, en 1933. Su reclusión primero en la cárcel de Ventas y, después en Ciempozuelos hasta 1955, año en el que falleció, me han recordado la vida de otra mujer que, aunque no tenía intención de matar a nadie, de sus manos salieron unos cincuenta fallecimientos. La malhadada Mary Mallon.

Mary salió de Irlanda hacia las Américas atraída, como otros tantos, por mejorar en la vida. Momentáneamente lo consiguió, colocándose de cocinera en unas cuantas casas adineradas de Nueva York de las que siempre acababa huyendo, ya que alguien de la familia a la que servía sus preparados, su helado de melocotón era su plato estrella, al poco de entrar a su servicio, o se ponía enfermo, o fallecía. Así estuvo siete años de casa en casa, de 1900 a 1907,  sin poder explicarse el misterio y la desgracia que la seguían.

Hasta que al señor Thompson, temiendo no poder alquilar la casa porque, ese verano, la hija del señor Warren, el último inquilino, había perdido a su hija con Mallon al frente de la cocina, se le ocurrió contratar los servicios de George Soper, un investigador experto en salud, lo que hoy llamaríamos un epidemiólogo, que, finalmente, dio con Mallon. Mary era portadora asintomática del tifus. Ella nunca contrajo la enfermedad pero, desgraciadamente, sus manos, poco amigas del agua y jabón, y sin vacunas de por medio, eran letales.    

Las autoridades de Nueva York la confinaron a North Brother Island, una isla que hoy es santuario para aves y área protegida que no se puede visitar, pero que por aquel entonces servía para retirar de la circulación a todos aquellos que sufrieran de algún tipo de peste.  


Tras casi tres años de cuarentena, la presión de Mary amenazando con llevarlos a los tribunales y la mano del señor Hearst, propietario del periódico The New York American que fue el primero en divulgar la noticia en junio de 1909, Mary Mallon salió a la calle con la promesa de que nunca volvería a la cocina. Durante algún tiempo Mary cumplió el trato. Estuvo trabajando en lavanderías, pero el sueldo y el prestigio de una cocinera superaba con creces el de la limpiadora. Imposible no recaer. Mary regresó al confinamiento para nunca salir. Ya sin el apoyo económico de Hearst que se había involucrado personalmente en su caso facilitándole sin ningún costo asistencia legal, y con la opinión pública en su contra, ya que en su indulto se le había ocurrido trabajar de cocinera en un hospital, a Mary solo le quedaba resignarse a su destino.

Si hubiera seguido las indicaciones de Eugene H. Porter, inspector de salud del estado de Nueva York, probablemente Mary, a la que los hombres de Hearst apodaban Mary Tifoidea, hubiera podido vadear su suerte. Y si alguien le hubiera dicho que las bacterias se conservan en frío, y que mejor que se ahorrara el helado con melocotón, seguramente hubiera podido continuar en la cocina.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Kit de inglés 221: That’s the way the cookie crumbles.

Y como esta semana le damos el día al pavo y el horno de las cocinas estará que arde, una de comida.  That’s the way the cookie crumbles. Literalmente "esa es la manera en la que se desmorona la galleta", y que equivaldría a nuestro así es la vida o las cosas son así.  

Pronunciación caserísima: "dat is de guéi de cúqui crámbl". Y la buena aquí, con Jim Carry

Esta forma es bastante nueva, ya que se registra por primera vez en febrero de 1955 en el periódico The Cincinnati Enquirer, en Ohio. Esta era la frase:

Well, as we say in the publishing business, sometimes that is the way the cookie crumbles.

Como decimos en el mundo editorial. A veces, las cosas son así. (Estas cosas pasan).

martes, 24 de noviembre de 2020

De gabinetes y pavos.

Mientras el presidente indulta a dos americanazos, Corn y Cob, en español Maíz y Mazorca, los dos superpavos que han logrado dar esquinazo a su destino, el presidente electo nos va revelando más miembros para su equipo de gobierno. Y, de momento, parece que Biden está vadeando la furia progresista. Aunque Ocasio-Cortez no está muy contenta con un nombre que se ha llevado a la mesa, el del excalde de Chicago, Rahm Israel Emanuel. A Emanuel se le achaca su falta de transparencia en un incidente en el que, un menor, perdió la vida a manos de la policía. 

En caso de que Biden decida contar con Emanuel para su línea comercial, es en Comercio donde quiere colocarlo, y ya que Warren se ha quedado sin la Tesorería, quizás conceda con Sanders, aunque no con la Secretaría de Trabajo, sino con un premio de consolación. Sanders tiene muchos forofos, sobre todo entre los más jóvenes, y quizás sería buena estrategia nominarlo para esta cartera. Otra cosa será que McConnell dé el visto bueno.  

domingo, 22 de noviembre de 2020

¿Para qué sirve un vicepresidente?

Prácticamente para nada. Ya se quejó el primer vicepresidente, John Adams, cuando le tocó ocupar la vicepresidencia en 1791, de la insignificancia del cargo. Además de tener que estar siempre con la maleta hecha, asesorar al presidente cuando este se lo pida o la de ocupar la segunda plaza en la línea sucesoria presidencial, la principal tarea con la que se reconoce al vicepresidente es con la presidencia del Senado. 


Pero la Noche de Reyes en Georgia puede darle una sorpresa a Harris, y tal vez pudiera acogerse al acertijo, respondido, que nos dejara Adams. Soy vicepresidente. Con este cargo soy nada, pero puedo ser todo. Y es que en caso de que los candidatos demócratas de Georgia se lleven los dos escaños en juego, (hay que votar de nuevo ya que en las elecciones del 3 de noviembre ningún candidato alcanzó el 50% requerido para asegurarse el asiento), Kamala Harris entrará en acción para romper el empate del Senado. 

De ser así, regalo de Reyes para los demócratas...

viernes, 20 de noviembre de 2020

Kit de inglés 220: Sockdolager.

 Y, hoy viernes, 20 de noviembre, cumpleaños de Biden, palabra presidencial. Sockdolager comenzó a usarse para designar algo enorme, significado que aún mantiene. James Fenimore Cooper ya la utiliza en 1838 pero con una grafía distinta. Parece que sockdolager también se utilizaba para definir un tipo de anzuelo. El uso que nos ocupa y que podríamos traducir por golpe de gracia, golpe decisivo o remate también despierta en esa misma década. 

La pronunciación casera: "sakdoloyer". Y la buena aquí


Pertenencias de John Wilkes Booth.

He mencionado que sockdolager es presidencial porque esta fue la palabra de la que John Wilkes Booth, el asesino del presidente Lincoln, se guiara, para reconocer el momento en el que debía disparar a su víctima. 

Wilkes Booth, que era actor y conocía a la perfección Our American Cousin, Nuestro primo americano, la obra teatral que en esos momentos se representaba, esperó a que llegara la frase "Well, I guess I know enough to turn you inside out, you sockdologising old man-trap". Aquí va mi tradu. (Pues bien, sé lo suficiente como para darte la vuelta como un calcetín, viejo tramposo y trapisonda), frase que siempre provocaba la risa entre los asistentes y que, sin duda, Wilkes Booth sabía enmudecería los disparos.

lunes, 16 de noviembre de 2020

El Día del retorno.

Me preguntaba si, el Día del retorno (Return Day), habría tenido lugar, aunque fuese de manera virtual, pero, entre la covid y, ¿tal vez la negativa del presidente con el pie fuera a aceptar los resultados?, no se ha llevado a cabo. 

Este día no es una fiesta nacional, ya que solo se celebra en Delaware. En 1791 la localidad de Georgetown se convirtió en el centro administrativo del condado de Sussex, y es de aquí de donde salió el Día del retorno. Este día, los ganadores de las elecciones se dan un vuelta por la ciudad en carruaje tirado por caballos, (aunque algunos han hecho hueco para que también entren los derrotados), mientras que los perdedores, acompañados por altos cargos de cada partido, proceden a enterrar el hacha de guerra (un tomahawk) en arena traída de Lewes, la ciudad que, hasta 1791, fuera cabeza administrativa.     


La tradición, que se celebra cada dos años, parece que comenzó en 1792. Se llama Día del retorno porque los votantes del condado de Sussex, si querían participar en las elecciones, estaban obligados a desplazarse hasta Georgetown para votar. Dos días después, si querían saber los resultados, tenían que regresar a la ciudad, de ahí el Día del retorno. 

Curiosidades: esta tradición solo se ha suspendido varias veces. Entre 1942 y 1946, con la Segunda Guerra Mundial, y este año. 

viernes, 13 de noviembre de 2020

Kit de inglés 219: Gimmick.

Hoy nos vamos con una de trucos de magia. Gimmick. Palabra que podemos traducir por eso mismo, truco para llamar la atención y darse publicidad

La pronunciación casera: "guímik". Y la buena aquí

El origen de esta palabra se desconoce, aunque se la da por un americanismo surgido entre 1910 y 1920. Algunos piensan que fue del mundo del timo y de la magia de donde salió. Otros dicen que se trata de una palabra derivada de la palabra magic, en español mágico. Otros sitúan su origen en la misma mesa sobre la que se efectuaba el truco, ya que piensan que este era el nombre del dispositivo que el jugador activaba para amañar la partida. 

Frase: It is a gimmick to gain votes.

Es un truco para llevarse votos.

jueves, 12 de noviembre de 2020

¿Secretario de Trabajo? ¿Secretaria del Tesoro?

Bernie Sanders le ha confiado a Biden que le gustaría ser su secretario de Trabajo, pero me parece que ni él ni Elizabeth Warren, que, a su vez pretende ser secretaria del Tesoro, van a conseguir el cargo de sus sueños con esta administración. El estrecho margen con el que se han quedado los demócratas en la Cámara de Representantes y el aún más ajustado en el Senado prácticamente les saca de la lista de los aspirantes al cargo. Hay dos asientos que todavía están en juego en el Senado pero el partido republicano de momento cuenta con 50 y el demócrata con 48. Recordemos que el grupo mayoritario en el Senado, el que consiga más de cincuenta y un votos, tiene derecho a vetar a los candidatos presentados. No veo yo a McConnell muy por la labor de dejar que los secretarios sean unos....unos... progres. A un centrista seguramente no lo vetarían, sobre todo si fuera una cara conocida que ya hubiera ocupado un cargo con Obama. Pero Sanders, que ya ha pedido ayuda a sus amigos los sindicatos para que lo avalen... 


Además, Biden también tiene que prestar atención a las opiniones de los grandes pensadores, a voces como la de Steven Pinker, que le han pedido que, si teme por la supervivencia del partido demócrata, que se aleje de la palabra socialismo. Y el tío Bernie exuda socialismo. 

Desde luego Biden no lo va a tener nada fácil a la hora de elegir, no ya por la presión para que se aparte de la endemoniada palabra, ni por la gran cantidad de aspirantes en su lista, sino porque Sanders, sin lugar a dudas, ha sido la estrella del voto joven, especialmente del latino. Y en Nevada, para más señas. Uno de los estados pendulares de estas elecciones. De llevarse los escaños que andan sueltos, quizás nos llevemos una sorpresa, aunque improbable.       

domingo, 8 de noviembre de 2020

La hora de Trump.

Como me quedé corta con las predicciones, aquí algunas más. En cuanto la silla quede vacante, tendremos la Hora de Trump, un show televisivo o podcastero desde el que el exmandatario pondrá a hoja de perejil a aquellos que le han querido mal. Y sus memorias, que lo mismo ya están escritas, requetecompradas y magníficamente remuneradas por una poderosísisima editorial, caen por Navidades.

Y sigo: Eric Trump, por lo visto al mayor el padre no puede verlo ni en pintura, se presentará a la presidencia en el 2024. Kamala Harris tendrá que vérselas con él. De ser así, doy por ganador al muchacho. En caso de que Ivanka, la favorita de papá, fuera la candidata, me parece que la victoria le costaría menos a Harris, ya que al electorado republicano parece que le cuesta más marcar la casilla con la opción mujer para la presidencia. 



Una pena que la diversión a la que nos tenía acostumbrados el presidente toque a su fin. Menos mal que, gracias a la magia de las ondas, aún podremos disfrutar de su desparpajo habitual.

jueves, 5 de noviembre de 2020

Kit de inglés 218: Put a foot in the door.

Esta semana, una de pie con put a foot in the door.  Literalmente "poner un pie en la puerta" y que equivaldría a nuestro meter la cabeza, hacerse escuchar o encontrar el momento oportuno 

La pronunciación de andar por casa: "guet a fut in de dooor". Y la buena aquí.


Esta expresión surge a partir de la insistencia de vendedores y predicadores, que, incapaces de aceptar un no por respuesta, metían el pie y la pierna en la puerta para que no les dieran con ella en las narices, obligando así al inquilino a que los escuchara. Como forma idiomática, es el periódico The Oakland Tribune el que nos la trae por primera vez en el verano de 1914.  


La frase que aparecía en The Oakland Tribune:

"You've got a mighty clever way of getting your foot in the door, and then we can't get it closed until the whole proposition is carried", said Turner."

«A usted se le da muy bien eso de meter la cabeza (encontrar el momento oportuno), y luego no podemos cerrar la puerta hasta que termine de hablar, "dijo Turner"».  

Y para relajarnos, una de marihuana en..

Y para relajarnos, qué tal un recorrido por Arizona, Nueva Jersey, Dakota del Sur y Montana, que ayer mismo decidieron rellenar el circulito con el sí quiero al consumo de marihuana con fines recreativos, siempre que se sea mayor de 21. A celebrar el nuevo ciclo electoral con más impuestos... 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Allá vamos...

Allá vamos.

Acción legal contra Pensilvania, por permitir recuento de votos enviados por correo dentro del plazo establecido y petición de Trump de recuento de votos en Michigan. Normalmente esta petición se contempla si la diferencia está por debajo del 1% . Seguramente caerá otra en Nevada.

Sí, señor presidente.

 A las diez vuelven a abrir las urnas en Allegheny, el condado donde vivo, para seguir con el recuento. Más de 144000 votos aún por escrutar. Y, lógicamente, el escáner de las tragaperras se atoró, con lo que habrá que contar unos 29000 votos a la vieja usanza. En Pensilvania, con un 64% escrutado, más de dos millones de voto todavía sin amo que, en estos momentos, el presidente clama son hijos ilegítimos a los que no hay que querer... Tengamos en cuenta que, los votos que quedan, son mayoritariamente demócratas, ya que el cuerpo republicano, más valeroso, no teme al virus, y prefiere confirmar in situ que su voto ha entrado.  

El conteo seguirá hasta el viernes por la mañana. En Wisconsin y Michigan supongo que terminarán antes. 

Me atrevo con predicción. Nevada, Michigan y Wisconsin para Biden. 270, la cifra mágica que Trump intentará llevar hasta el Supremo para que se estrene la nueva jueza. 

La verdad es que a América no se le puede echar en cara que no sabe cómo mantener el suspense. 

Y una cosa más. Ayer claramente se vio que, el partido republicano, es Trump.  Así que lo que el presi diga...

martes, 3 de noviembre de 2020

Calentando motores.

Calentando motores. 

A las 3 de la tarde solo dos almas para ejercer el derecho al voto. Fuera, dos pancartas anunciando a los candidatos de cada partido clavadas en el césped de la iglesia electoral. Las pancartas tienen que estar situadas a más de diez pies (unos tres metros) de la entrada, ya que está prohibido hacer campaña electoral bajo las narices, estos meses encapotadas, del votante. La mesa electoral, dos pupitres separados por una mampara de plástico transparente. Hay que enseñar carnet de conducir o algún tipo de identificación que contenga una fotografía. Cuando el miembro de la mesa da con el nombre del votante, este tiene que firmar. Se le pide que retenga el bolígrafo, ya que, a continuación, otro miembro en una mesa más lejana, le hace entrega de una papeleta blanca, kilométrica, una cartulina, en la que uno deberá rellenar de tinta azul, sin salirse, el círculo elegido. En caso de borrón o de que uno se salga del círculo, hay que repetir la jugada y pedir otra papeleta. Eso dicen las instrucciones en el margen superior izquierdo.

Primera opción el grupo demócrata. Segunda republicana y tercera libertaria. Y cuarta, a rellenar con el nombre del candidato que uno quiera. Ejemplo: Tom Cruise. Arnold Schwarzenegger quedaría invalidado ya que el pobre no nació en Estados Unidos y, por lo tanto, la presidencia le está vetada. 

El votante se sienta en unos pupitres más alejados. Están cubiertos por amplias orejeras de cartón blanco que llevan la bandera estadounidense estampada en el centro. Una vez acabado el proceso de selección, uno de los vocales da instrucciones al votante para que, en una maquinita que parece una tragaperras de bar, se meta la papeleta boca arriba. Hay que esperar unos segundos para que el aparato dictamine que todo está a su gusto y nos despida con un ha votado


Antes de salir, el vocal que tiene asignada la vigilancia de la puerta de acceso despide al votante con una pegatina, un duplicado del mensaje que dio la maquinita pero en papel: ha votado. 

Esperemos que ni la tecnología ni los profesionales que la tratan hagan de las suyas esta vez.