miércoles, 31 de julio de 2019

Visita al centro de Munhall

En Munhall prácticamente no hay nada en el centro. Abundan los dentistas, las peluquerías y los salones de belleza, síntoma de una economía renqueante. Solo un restaurante con típica comida americana  y tres pizzerías para llevar. Una pastelería que elabora cupcakes anuncia su próxima apertura. Dos bancos. Un Citizens y un Commmonwealth e iglesias para todas las almas: católicos, presbiterianos, ortodoxos... Los bares para darle a la cerveza (aquí la cerveza parece una religión) tampoco faltan. Como tampoco falta el recuerdo a los veterenos de guerra. En cada farola, una banderola con la foto de un veterano. Curiosamente ninguno es un veterano de color. Para ver a uno de tez oscura hay que ir a Hampstead.

Esta es la localidad de Crafton, no la de Munhall, pero como se ve, también rinde homenaje a los veteranos.
Y a pesar de sus numerosas ausencias las calles del centro están impecables y dan la impresión de ser bastante seguras (vimos a varias chicas haciendo footing). El pavimento limpio, adoquines sin tacha, ya sabemos que, a veces, uno tiene que andarse con cuidado para no dejarse los dientes. Y las casas, en la zona de Pittsburgh parece predominar el ladrillo, maravillosamente cuidadas. Y un detalle que me recordó mucho a las costumbres de los pueblos de España. En la nocturnidad vecinos sentados en sus sillas plegables, hablando a la puerta de casa. En Quincy abundaban los porches, con lo que era mucho más complicado relacionarse con otros vecinos.

Munhall, auqnue está a unos veinte minutos en coche del centro de Pittsburgh, se puede ir en autobús aunque con transbordos, aún retiene un fuerte sabor rural.

lunes, 29 de julio de 2019

¿Y el gato al agua para?

Members of Congress leaving the U.S. Capitol after the closing of Congress

Con la internet puesta en casa, el técnico se ha pasado casi tres horas intentando colocarla, y el ordenador a medio gas, está llenito de programas que le impiden hacer una simple búsqueda, volvemos a la política. Biden, sacando pecho. A la zaga Sanders y Warren. Harris en cuarto puesto. En quinto lugar Buttigieg que acaba de adelantar a O'Rourke y se ha colocado sexto. Y la indecisión entre los votantes demócratas también a la baja.

Warren y Sanders cara a cara el martes. Biden y Harris al día siguiente. ¿Desquite de Biden tal vez?

viernes, 26 de julio de 2019

kit de inglés 154: Out of left field

Hoy, otra de béisbol: Out of left field. Literalmente fuera del campo izquierdo esta expresión se podría traducir por inesperadamente o venir de la nada.

La pronunciación casera áut of left fild. Y la buena aquí con Percy Sledge.

[Christy Mathewson, New York, NL (baseball)]

El término parece surgir en la década de los 40 para referirse a la acción del jugador que lanza la pelota desde la zona izquierda para sorprender al que corre.

Frase: His comments came out of left field.
Sus comentarios vinieron de la nada.

miércoles, 24 de julio de 2019

Esta vez la internet

Volvemos a escribir desde la biblioteca. Habíamos contratado servicio de internet con Comcast, la compañía proveedora, pero cada vez que se habla con sus teleoperadores nos cambian las condiciones. Resulta que han esperado hasta el último minuto para hacernos saber que tenemos que comprar el módem que ofrecen o no hay internet. La otra alternativa en la zona es Verizon. Me temo que toca hacer más periodismo de investigación.

martes, 23 de julio de 2019

Pittsburgh: entrega 2

Deprisa y corriendo a comprar un ordenador de segunda mano en Craigslist. Ha habido suerte. Hemos pasado la noche en Sarver, territorio en el condado de Butler, a unos tres cuartos de hora de Pittsburgh. En Butler se crió Barbara Feldon, el Agente 99.

Aquí el terreno descansa un poco y la cuesta nos da un ligero respiro. Lugar tranquilo y, cómo no, rodeado de vegetación. De vuelta a Pittsburgh, a eso de las 12, para que nos entreguen llaves de casa en alquiler. Pronto habrá que sacar los enseres que tenemos en un almacén que lleva la compañía U- Hal. Un mes gratuito con la mudanza. Dejar limpio el almacén puede llevar unas cinco horas. Con tanta mudanza a cuestas a uno le da por maldecir lo acumulado en estos años. No es de extrañar que estén proliferando los movimientos que abogan por simplificar. El tiny house (casas diminutas) probablemente sea el que cuente con mayor número de seguidores.

Miscellaneous houses. Small house surrounded by other buildings

lunes, 22 de julio de 2019

Pittsburgh: primeras impresiones

Escribo desde la biblioteca pública de Crafton, un barrio de Pittsburgh, porque el ordenador, tal vez el cable, ha dicho que ya no puede más, lo que resulta bastante incómodo cuando se pretende encontrar alojamiento. Llueve a mares. Hace unos diez minutos que ha sonado la alarma anunciando riesgo de inundaciones. Aquí van algunas impresiones de Pittsburgh:

El que quiera venir a vivir a la zona que prepare los cuartos para gastarlos en frenos. Pittsburgh es una especie de Cuenca española pero con sabor tropical. La vegetación es exuberante y algunos caminos inexpugnables, dignos solo de caminatas a lomos de burro o, como mucho, de caballo. Escaleras empinadas, por lo visto hay un concurso para subir una cuesta (una de las más empinadas del mundo, creo que las otras dos están en Australia y en Gales), en bicicleta. El ciclismo parece contar con cierta aficción en estas tierras. Si añadimos el calor bochornoso los competidores lo van a tener muy difícil para no sudar. En cuanto a los conductores están hechos al terreno y les va la velocidad.

Y puentes, puentes por todos sitios. Unos 446. No es broma. El que sufra de vértigo mejor que no se pase.

Amaina. Más, en otra entrega.

sábado, 20 de julio de 2019

kit de inglés 153: To upset the apple-cart

Y esta semana una de fastidiar el asunto o de desbaratar los planes. En inglés to upset the apple-cart. Literalmente molestar el carro con manzanas.

La pronunciación para salir del paso: tu apsét de ápol cart. Y la buena aquí.

Waiting for the human cargo to start for the Maryland berry fields. Taken on Fells Point, Baltimore, Md. Courtesy of Maryland Child Labor [Comm]ittee.  Location: Baltimore, Maryland.

Esta expresión viene de la mano de Jeremy Belknap, que, en 1788, la utilizó por primera vez en su Historia de Nuevo Hampshire (The History of New Hampshire).  

Frase: 

Yet Again, Donald Trump Has Upset The Anti-Abortion Apple Cart


Y una vez más, Donald Trump ha vuelto a inflamar los ánimos de los antiabortistas

miércoles, 17 de julio de 2019

Un poco de todo

No sé si alguna vez llegaré a las treinta y tres mudanzas de Berlin, pero he echado cálculos y, desde que vi la luz, ya llevo diecisiete. Desde que llegué a América una cada dos años. Y no, no es que le haya cogido el gusto a sudar, (suele ser en verano cuando acometo esta práctica). En las próximas semanas más detalles sobre cómo hacerse una mudanza sin empresa de mudanzas. Vamos. Que uno solo se las apaña, (necesita de otro), para levantar la lavadora y la secadora.

Hoy solo una de demócratas. Segunda ronda al caer. Martes, 30 y 31 de julio en Detroit. La tercera será en septiembre. Bill de Blasio, alcalde de la Ciudad de Nueva York, o  Tim Ryan, han quedado fuera de juego por no haber recaudado el mínimo requerido para mantener el tipo. Veinte candidatos nos quedan. Por cierto, que Warren hace unos días puso un anuncio en la sección de empleo solicitando una persona de habla hispana que le ayudara a traducir sus papeles.

lunes, 15 de julio de 2019

Adicción a Lucia

Reconozco tener una adicción a Lucia Berlin. Hace unos años que leí su Manual para mujeres de la limpieza y, desde entonces, voy tras ella. Esta vez la encuentro con Welcome Home (Bienvenido a casa). Se trata de postales autobiográficas que Lucia Berlin dejara inacabadas pero que uno de sus hijos, Jeff Berlin, ha rescatado para el lector.

La escritora concibió más de veinte capítulos atrapados en treinta y tres hogares en casi tres décadas (1936-65), pero Jeff Berlin, supongo que por cuestiones de espacio y de privacidad, ha hecho una purga considerable. Las instantáneas son retazos de vida aderezados con fotografías y misivas, casi todas destinadas a Helen y Ed Dorn, poeta y mentor de Lucia. A la memoria de ellos, Jeff Berlin ha dedicado el libro.

Los pensamientos de Lucia, vertiginosos, nos clavan sus esquirlas de humor e ingenuidad. Para lograr su diabólico plan, la escritora recurre a todo tipo de triquiñuelas: palabras malsonantes, interjecciones, frases ensalzadas a través de la mayúscula, párrafos tomados por el lirismo:


the datura bloomed in a profusion of white flowers that hung heavy clumsily until night, when the moonlight or starlight gave the petals an opalescent shimmer of silver and the plant's intoxicating scent wafted everywhere in the house (p.61).  

La datura reventaba en una exuberancia de flores blancas que colgaban, pesadas y torpes, hasta el anochecer, cuando la luz de la luna o la de las estrellas impregnaban sus pétalos con un resplandor de plata opalescente y el perfume embriagador de la planta barría la casa por doquier.     


 O la desesperación y que la hacen tan humana: 

She must have seen them racing canoes, heard their laughter echoing above the water. She must have seen us talking with friends in our beautiful garden, lying on the beach. She must have seen Buddy and me kiss, must have seen us happy. How could she send that box? (p. 65).

Debió verlos echando una carrera en sus canoas, oír sus risas, un eco sobre las aguas. Debió vernos mientras hablábamos con amigos en nuestro precioso jardín, tumbados en la playa. Debió vernos, a Buddy y a mí, besándonos, debió ver nuestra felicidad. ¿Cómo pudo ella mandar esa caja? (Berlin se refiere a una caja con drogas que, una tal Peggy, le enviara a Buddy, su último esposo, mientras vivían en Jalisco. Buddy estaba intentando dejarlas y Lucia la culpa de su recaída). 

En los apuntes de Berlin, también vemos la duda y los cambios de opinión propios de la naturaleza humana. A ratos, la oímos despotricar contra Méjico, y otras veces no dice que admira a sus gentes, aunque regresa a Estados Unidos porque no puede dar a luz a un niño en la jungla, en un país tan repulsivo e INTIMIDANTE para ellos (p.150). 

Veintinueve años de pantagruélico apetito por conocer, escribir, tal vez huir. Por vivir, en una palabra. 

viernes, 12 de julio de 2019

Kit de inglés 152: shoot the breeze

Hoy, una de disparos. Shoot the breeze. Literalmente disparar la brisa, la traducción de esta frase podría equivaler a nuestro darle a la lengua o estar de palique. La pronunciación casera: shut de bríz. Y la buena aquí. Según la wiki, esta expresión se registra por primera vez en 1919.

[Man and two women talking to minister inside church]
Frase: 

Watch Alec Baldwin's Donald Trump shoot the breeze with Alec Baldwin's Bill O'Reilly on SNL.

A ver: el Donald Trump de Alec Baldwin dándole a la lengua con el Bill O'Reilly de Alec Baldwin en Saturday Night Live. 

miércoles, 10 de julio de 2019

Y la strange fruit se hizo guitarra

Y otra de fotografía: esta vez gracias a los esfuerzos del fotógrafo y cofundador de la organización sin ánimo de lucro, Music Maker Relief Foundation, (Fundación para asistir a músicos), Timothy Duffy, que nos rescata a artistas sureños practicamente desconocidos del mundo del blues.

Sus fotografías ahora mismo se pueden ver en el Museo de Arte de Nueva Orleans donde estarán hasta finales de mes. Para retratar a los artistas, Duffy acude a los tinotipos o ferrotipos que Hamilton Smith introdujera en Estados Unidos gracias al francés Adolphe-Alexandre Martin, y que recuperan aquellos tonos grisáceos de las fotografías de la Guerra de Secesión.

Si las fotografías se quieren en formato libro las tenemos en Blue Muse: Timothy Duffy's Southern Photographs. El libro también incluye las piezas de los artistas seleccionados para que así los oídos y los ojos disfruten por igual.

[Untitled photo, possibly related to: Blind street musician, West Memphis, Arkansas]

Con su fundación y la ayuda de otros músicos, especialmente de Taj Mahal, Duffy ha podido sacar del anonimato a unos cuatrocientos artistas, casi todos superan los 70. Alabama Slim es uno de ellos. Como lo es Freeman Vines. Vines hace guitarras. Algunas, nos dice, son hijas de árboles de los que, una vez, colgó fruta extrañaAquí lo dejo con una muestra de su arte.

lunes, 8 de julio de 2019

Poético misterio es la verdad

Photographs, second annual exhibition, Sioux City Camera Club
Hace unos días vi el documental sobre la vida del fotógrafo neoyorquino Garry Winogrand: All Things Are Photographable. (Garry Winogrand: todas las cosas son fotografiables). La obra la firma Sasha Waters Freyer. El año pasado participó en el Festival Internacional de Cine de San Francisco y se llevó el premio especial del jurado en el Festival SXSW (SXSW Film Festival), en Austin, Tejas.

Mi curiosidad por este maestro de la fotografía apareció hace unos meses, gracias al Museo de Arte de Fitchburg y a su catálogo de nuevas adquisiciones. A Winogrand se le conoce principalmente por la realidad y el dinamismo de sus instantáneas. Sus capturas, la mayoría en blanco y negro, (el Kodachrome atempera la velocidad del momento), casi que le hacen sentir al vidente espectador del disparo.

A sus protagonistas, una suerte de actores bailarines que actuaran bajo la coreografía de su lente, los atrapa en movimiento, ya sea adelantando un pie para descansar, subir un peldaño o subirse a un coche. Una lente de 35 mm era su favorita, ya que esta le ofrecía una imagen más nítida, capaz de captar mayores espacios. Y no escatimaba en rollos para hacer esas capturas: todas las cosas son fotografiables. En la última etapa de su vida, en Los Ángeles, llegó a disparar 1500 rollos al año, que, a veces, dejaba sin revelar. Winogrand no reparaba en gastos porque vivía en esta magnífica obsesión, aunque el Fisco y su casero no la disculparan y él y sus familias (se casó tres veces, su hijo mayor, músico de jazz, está afincado en Oviedo) siempre tuvieran que vivir en esta agonía.

De Nueva York Winogrand nos trae a los vampiros de la noche. Intelectuales, como su amigo el escritor Norman Mailer, pasándoselo en grande. Winogrand se recrea buscando su aspecto diabólico: de sus risas, la piel tensa y la boca desencajada, saca un aura malévola y espectral. En el zoo, por ejemplo, nos acerca a una familia distinguida que tiene dos hijos: chimpancés. En su  época de Texas, la década de los 70, Winegrand deja la burla para concentrarse en lo social. Y en Los Ángeles lo tenemos retratando la vulgaridad californiana. 

En el documental no solo descubrimos la pasión profesional de Winogrand: también se nos revelan otras facetas humanas de este neoyorquino con habla a lo Al Pacino en Scarface. A veces es intimidante, siempre inteligente, buen conversador, apasionado de los excesos, café y tabaco a granel, exuberante, pantagruélico, enamorado de los animales, pero, sobre todo, es un padre arrepentido. Y un hombre convencido de que La verdad era un poético misterio.

domingo, 7 de julio de 2019

A ver si con el Monumento aprendo

Lincoln Statue, Lincoln Memorial, [Washington, D.C.]
A nuestro presidente no es que le maraville Lincoln. Nixon parece proporcionarle más alegrías. Y como Nixon no tiene monumento en Washington, y Nixon también peregrinara hasta la tierra que los mismísimos Lincoln y Martin Luther King pisaran, el presidente habrá pensado que sería bueno hacer de pararrayos, lo mismo le llegaban unos cuantos destellos. Aunque debería andarse con ojo si es que va tras los resplandores de Nixon, porque el monumento no le sentó muy bien que digamos. Y es que un 9 de mayo de 1970, por darle gusto a su chófer, Manolo Sánchez, que nunca había hecho un Lincoln La Nuit, acabó enzarzándose (verbalmente) con unos estudiantes que paseaban al amor del monumento. En menos que canta un gallo las voces contra la invasión de Camboya retumbaron en el mármol georgiano. La intención del presidente era dialogar y sacarles un poco del miserable estado intelectual en el que vagaban.

En cambio, si Trump iba buscando iluminación para hacer sus discursos más convincentes, lograr claridad y, sobre todo, reforzar su autoridad moral, entonces no cabe duda de que estaba en el lugar adecuado. Porque Lincoln era perfectamente sabedor del secreto: que, para hacer América grande de nuevo, tenía que incluir a todos sin denigrar, rodearse de las mejores mentes, aunque fueran las de demócratas que se oponían a la esclavitud.

jueves, 4 de julio de 2019

Kit de inglés 151: I pledge allegiance

Y como todavía está caliente el 4 de Julio, hoy, The Pledge of Allegiance (El juramento de lealtad a la bandera).

I pledge allegiance to the flag of the United States of America, and to the republic for which it stands, one nation under God, indivisible, with liberty and justice for all. 

Prometo lealtad a la bandera de los Estados Unidos de América, y a la república que representa, una nación bajo Dios, indivisible,con libertad y justicia para todos.

Japanese-American volunteers. Colonel James J. Doyle, second from right, commanding officer of Kauai, Hawaii Service Command looks on as the oath of induction is administered to the four young AJA [Americans of Japanese ancestry] volunteers of Kauai who went through the solemn pledge of allegiance immediately after Mitsuru Doi took his oath Thursday as the first man in the territory to be inducted. The oath is being administered by Major Charles V. McManus (extreme right), adjutant of the Service Command. The inductees are, from left to right: Goro Sadaoka, eighteen, of Lihue, who has two brothers on Oahu, both volunteers; Lenneth T. Tada, twenty-five, alumnus of the University of Hawaii, salesman for the Kauai Sales Company; Shigeo Suemori, twenty-one, of Lihue, whose brother Tadao was rejected after his physical examination, and Noboru Okamoto, eighteen, Lihue Plantation employee, who was born in Lihue and made a name for himself as pitcher for the Lihue baseball team

El juramento lleva en acción más de cien años aunque ha sufrido unos cuantos cambios. Al coronel George Balch, veterano de la Guerra de Secesión, se debe su creación. Años después, Francis Bellamy, un ministro baptista de ideas socialistas hizo nuevos cambios. La última versión es de 1954. Eisenhower le dio el toque final con el "bajo Dios".

El 4 de Julio sin regurgitar

El 4 de Julio aún no se ha ido. Aquí dejo unos cuantos datos (en inglés) que nos trae la Festividad.

martes, 2 de julio de 2019

Ellos y nosotros (los buenos)

Qué maravilla la opinión que nos dejara el otro día columnista y Premio Pulitzer Bret L. Stephens en The New York Times. Tuve que leerla varias veces para embeberme de su prosa. Con solo dos apariciones estelares, la de ellos (los inmigrantes) y nosotros (los buenos, los americanos que no queremos a los inmigrantes), se colgó una pieza capaz de sacarle los colores (de espanto) al mismísimo Edmund Burke, el papá del conservadurisímo moderno.

Immigrants, Ellis Island

Ellos hablan español. Nosotros no. Ellos no son ciudadanos estadounidenses ni residentes legales. Nosotros sí. Ellos rompieron las reglas para entrar en este país. Nosotros no. 

Blablablá, blablablá.

Resumen: Los que quieren que ellos se queden, que lo sepan, sí, que se enteren de una vez, que, aunque tienen la suerte de ser americanos, son unos indeseables. Cualquiera que quiera eso para su nación, el demócrata de turno, ese, ese es un indeseable. Porque lo digo yo, que soy de los buenos, y punto pelota.

¿Otro Pulitzer?

lunes, 1 de julio de 2019

Amor por lo ruso

Y ya que el otro día no íbamos de viaje con su exmajestad José y su temor a ser deportado a Siberia, me ha dado por pensar en el amor por las ciudades rusas que se profesa en el país: unos treinta Moscúes, treinta y cinco San Petesburgos, un Odesa en Tejas, un Tólstoi en Dakota del Sur, una Chitá, también en Tejas, dos Sebastopoles, ocho Volgas, una Rusia en Nueva York y dos Siberias, curiosamente una, la de California, es una ciudad fantasma. Y la lista no se cierra aquí.

Moscou

Esta rusofilia, ¿a qué se deberá? No hay una explicación común. En algunos casos se elegía un  nombre ruso para llamar la atención de posibles habitantes. Muchas veces estas comunidades casi no tenían vecinos y temían desaparecer. En otras ocasiones, la palabra parte de otra lengua pero que, al resultar impronunciable para los nativos, deriva en algo reconocible para ellos y que, en este caso, se parece a una ciudad rusa. Es lo que sucede con el Moscú de Kentucky. Que partió de una palabra de las tribus nativas (Mashetow) y ya conocemos el desenlace. En otros casos la unión de dos palabras inglesas es la que da en la geografía rusa. Aquí va un ejemplo: moss y cow (musgo y vaca). De ahí Moscow. Moscoso Alvarado, de profesión conquistador, también acabó de ruso. Otro Moscow. Y luego salen los imitadores. El Moscú de Tejas le robó el nombre al Moscú de Tennessee. A veces, el nombre respondía a una impresión sensorial de los habitantes: las sierras sobre la madera a algunos les recordaba el repicar de las campanas de la catedral de Moscú. Y el toque napoleónico con el que abríamos tampoco faltaba: Los Moscúes de Maine y Minnesota conmemoran la derrota del corso.

Este amor, ¿será recíproco?