jueves, 29 de agosto de 2019

Kit de inglés 159: to swap horses in the middle of a stream

Esta semana una de caballos en Pittsburgh. To swap horses in the middle of a stream. Literalmente cambiar de caballos en medio del río y que equivaldría a nuestro cambiar de bando, de equipo o de ideales en medio de un proyecto que ya está en marcha. En una palabra, ser un chaquetero. Pronunciación para salir del paso: tu suáp jorses in de midel of a strim. Y una versión casi idéntica a esta forma (el verbo swap también se puede intercambiar con change, cambiar) en boca del sensacional grupo californiano Tower of Power (Torre del poder). Segundos 55-59.

[Mexican War, 1914: refugees crossing (Rio Grande?) river by horse]

Parece que la expresión salió en septiembre de 1863, cuando el Pittsburgh Post publica una falsa epístola que atribuye al presidente Lincoln. Lincoln, que sin duda debió leer la carta, adoptará esta forma meses más tarde en un discurso a la National Union League (Liga de la Unión Nacional), cuerpo que vuelve a nombrarlo candidato a la presidencia.

It was not a good thing to swap horses while crossing a stream, (No era buena idea pasarse al otro bando) decía la falsa carta.

martes, 27 de agosto de 2019

Más whisky

digital file from original photographic print
Y otra de historia. Parece que la Rebelión del whisky iniciada por los colonos de las zonas rurales colindantes a Pittsburgh le dio bastante trabajo al tándem presidente Washington y secretario del Tesoro, señor Hamilton. Tanto, que el mismísimo presidente decidió acercarse por estos lares para apagar la insurrección popular que demandaba la eliminación de un impuesto sobre su whisky, impuesto que ya existía en otras bebidas.

Pero el federalista Hamilton era implacable. Lo acusaban de ayudar a las grandes destilerías con tarifas planas, que, sin duda, perjudicaban a los pequeños negocios. El secretario tal vez consideraba que, en la defensa de las grandes empresas, el trabajador se beneficiaría. El caso es que Hamilton no se achantó y consiguió que Washington desplegara 13000 hombres a las zonas subordinadas. El famoso impuesto entró en vigor en marzo de 1791 y es en octubre de 1794 cuando los hombres de Washington sofocan la rebelión, una rebelión que prácticamente fue inexistente, ya que la población, sorprendida con la respuesta del gobierno, acató las órdenes de inmediato. Solo se castigó a unos pocos.

Lo bueno de la visita es que dejó sus dineros, porque unos cuantos desplegados decidieron asentarse en la zona. No sé si para dedicarse a la elaboración de whisky. Las carreteras también mejoraron sustancialmente, el miedo a otra insurrección requería un acceso rapidito a la zona. El comercio se revitalizó. Restaurantes, hoteles... todo gracias al whisky. Cuando vino Jefferson, némesis de Hamilton, fuera impuesto.

En la actualidad el estado de Pensilvania lleva el negocio alcohólico. Por cierto, que las leyes de la Commonwealth de Pensilvania en esta materia son para caerse de espalda. Se necesita una guía para no perderse. Una de sus rarezas. Las bebidas espirituosas no se mezclan con la cerveza. Para comprar cerveza hay que irse a otro tipo de establecimiento. Y esta locura gracias al que fuera gobernador de Pensilvania de 1923 a 1935, Gifford Pinchot, un abstemio con un odio feroz por el alcohol. Parte de su plan era desanimar y agotar al posible comprador antes de que echara mano a la botella. No sé si lo conseguiría. Pero a datos del 2017, Pensilvania está empatada con Tejas en el consumo de alcohol per cápita. Curiosamente los estados menos bebedores fueron Utah, donde sobra el dinero pero las convicciones religiosas derrotan los placeres terrenales, y Virginia Occidental, donde no sobra el dinero para permitirse el lujo de comprar una botella con asiduidad. El estado más beodo, Nuevo Hampshire, la tierra del vive libre o morirás. Lo mismo de cirrosis. O en la carretera.

lunes, 26 de agosto de 2019

De Oz

Fred R. Hamlin's musical extravaganza, The wizard of Oz
Y el domingo pasado se cumplieron 80 años del estreno del Mago de Ozla versión del 39, se entiende, porque hubo varias anteriores: una, de 1910, The Wonderful Wizard of Oz, (El Maravilloso Mago de Oz), y otra más reciente, de 1925, con Oliver Hardy metido en el traje del Hombre de hojalata, aunque antes de ser película fue musical y antes, libro que Frank Baum terminara en 1899 en Chicago.

Y una curiosidad, la actriz Margaret Hamilton, que interpretaba a Miss Gulch y también a la malvada Bruja del Oeste, era maestra de preescolar. Porque sentía que los niños vivían atemorizados de ella, pidió a Mr. Rogers que la invitara a su barrio. Y allí estuvo en 1975. Aquí los dejo.

domingo, 25 de agosto de 2019

Reconociendo el terreno comunista

Y seguimos con labor de reconocimiento del área: el sábado le tocó a Old Economy Village, en Ambridge, una localidad a una media hora de Pittsburgh. Gracias a la socorrida intervención bibliotecaria, pudimos hacernos con unos pases gratuitos para visitar el complejo comunista. 

Los inicios de Old Economy Village (Vieja villa económica, económica aquí debe traducirse por organizada, ya que procede de un término pietista que hace referencia a la economía divina), hay que buscarlos en Europa, de una sociedad que George Rapp funda en 1785 en Alemania y que desembarcaría en Estados Unidos en 1803. Antes de instalarse en la Vieja villa, el señor Rapp ya había probado con dos emplazamientos distintos: Harmony, (Armonía), también en Pensilvania, y otro en Indiana. Al industrial galés, Robert Owen, que quería abrir una comuna de carácter secular, las de Rapp eran de origen religioso, le vendió el terreno de Indiana en 1824, pero en manos de este la aventura que rebautizó con el nombre de New Harmony (Nueva Armonía) duró menos de dos años. Rapp adquirió la tierra para su tercer y último asentamiento en la ribera del río Ohio, en el condado de Beaver al este de Pittsburgh. En 1825 el experimento ya estaba en marcha.

A los armonistas, así hacían llamarse, miembros de la comunidad George Rapp and Associates (George Rapp y Asociados) fundada en 1805, también conocida como Harmony Society, (Sociedad Armonía), no les faltaba de nada en este barrio de nueva construcción. Bibiloteca, museo, escuela, sala de música, salón para fiestas que celebraban de cuatro a ocho veces al año, la Fiesta del Amor o Liebesmahl, común entre los pietistas, también la seguían los armonistas, cocina comunal, panadería, jardines, un sistema con bombas de agua para apagar incendios de última generación, (los armonistas, a diferencia de los Amish, eran amigos de la tecnología), bodega, por aquí se dejó caer Lafayette y había que agasajar a los invitados con sus armoniosos caldos, vino, cerveza, sidra con alcohol... También bebían güisqui, aunque no está claro si era de elaboración casera. Herrería, taller de carpintería, de zapatos, de corte y confección (los armonistas tenían tres trajes, dos de andar por casa y el de gala para ir a la iglesia dos veces en domingo y otras dos durante la semana), tienda de ultramarinos, oficina de correos, establos, telares, uno de los mejores en Estados Unidos hasta que cerrara a mediados del siglo XIX, dedicados al algodón, lana merina y seda, y tres graneros de cinco plantas a imitación de los de la zona de rtemberg, para guardar lo que se consumía en un año. Al fin y al cabo había que estar preparado, antes de que el primer año del Nuevo Milenio se les echara encima.

Interior de la tienda de ultramarinos

El señor Rapp, profundamente influenciado por la clarividente Frederica Hauffe y sus sueños proféticos, declaró el 1829 el año del Arrebatamiento, gracias a la llegada de un falso profeta, el "Judío de Jerusalén", que fue arrestado en Kentucky, inmediatamente después de su vista a Harmony, por algunos asuntos turbios que dejara en Kentucky. Para evitarse el marrón entre sus armónicos, Rapp volvió a echar cálculos declarando esta vez 1836 como el Año. Pero en 1831, aunque Rapp ya había anunciado la buena nueva de la llegada del verdadero Mesías, la impaciencia de los armonistas ardía. Menos mal que el conde Leon, así se hacía llamar Bernard Proli, aunque tampoco se sepa a ciencia cierta que esta fuera su verdadera identidad, logró atajar su espíritu revolucionado.

No cabe duda de que el conde debía estar bastante atento a los periódicos, pues en septiembre de 1829, tras el chasco con el primer Mesías, un tal Dr. Johann George Göntgen escribió a Rapp anunciándole la llegada del verdadero. En su misiva el doctor presentó al conde con el sobrenombre de El León de Judá. Rapp, que en verdad lo esperaba, le abrió las puertas de par en par, sobre todo para calmar los ánimos, y en 1831 ya le tenemos probando al nuevo. Fueron el trayecto desde Europa y las condiciones metereológicas adversas las que retrasaron la venida del conde dieciocho meses.

De nuevo Rapp se da cuenta del engaño pero para entonces el daño ya está hecho. El conde se llevará hasta Luisiana a unos cuantos de sus feligreses (unos ciento setenta de los quinientos que había) con su correspondiente dote. Unos 250000 dólares de la época. Rapp lógicamente era reacio a tal entrega, aduciendo que se dieran por pagados ya que estancia, comida, educación y hasta gastos médicos habían salido de su bolsillo. Además, los armonistas habían consentido entregar todas sus posesiones a la asociación (el libro de cuentas con su contribución inicial fue presa de las llamas). Que trabajaran unas doce horas diarias para el mantenimiento de la comuna era lo esperado.

Las ventanas de su casa apedreadas bastaron para poner punto y final a la Gran División que le había traído el conde, y que, años más tarde, fallecería víctima de la fiebre amarilla. Eso sí, George Rapp, escarmentado, juró que nunca volverían a pillarle con los pantalones bajados y volvió a amasar un capital, supongo que gracias al trabajo de los armónicos que le quedaban, que superaba el medio millón de dólares. La caja fuerte que guardaba bajo su dormitorio aún contiene unas cuantas piezas de oro visibles al visitante.

La sociedad, que, como la Shaker, obligaba al celibato, perduró gracias al trabajo de mano de obra contratada que no practicaba la abstinencia sexual y a sus magníficas inversiones en petróleo y ferrocarriles. Su último gestor, Susie C. Duss disolvió la sociedad en 1905.

Recomendaciones. Destinar unas 3 o 4 horas para la visita. Se puede pasar comida y bebida en la zona de picnic que está en el jardín pero hay que sacar entradas primero en el centro de interpretación. No hay aire acondicionado en las casas a visitar con el guía. Llamar primero para asegurarse de que está abierto, ya que lo lleva un cuerpo de voluntarios.

Y pregunta de Trivia: la película American Pastoral basada en el libro de Philip Roth se rodó aquí, pero me parece que el señor Rapp y sus armonitas aún están sin peli.

viernes, 23 de agosto de 2019

Kit de inglés 158: Touch base

Para la épocas estival, una de juegos: Touch base, el equivalente a nuestro Ponerse en contacto y que literalmente podría traducirse por tocar base. La pronunciación para salir del paso: tach béis y la buena aquí (23:16-17).

Aunque de origen desconocido, parece que la expresión sale de ese saco sin fondo que es el béisbol. Tocar la base es el carrerón que el jugador se tiene que pegar hacia una de las bases para que no se lo invaliden.

[Baseball players John J. McGraw of N.Y. and Frank Chance of Chicago National League baseball, standing beside each other on baseball field]

Esta expresión parece que se utiliza bastante en el gremio de los que se dedican a la venta por teléfono, en especial a los que les da por llamar a la hora de la cena para pillar a todos en casa. No me extrañaría que David Mamet la utilizara en su Glengarry Glen Ross. 

Frase: I will touch base with my friends
Me pondré en contacto con mis amigos

miércoles, 21 de agosto de 2019

¡Más sexo, por favor, que ya tenemos 60!

A los de Pittsburgh, desde luego, parece que el verano les exalta el humor y la creatividad. En julio me encontré con Sex Please, We’re Sixty!  ¡Más sexo, por favor, que ya tenemos 60!, del matrimonio Parker, Michael y Susan, británicos afincados en Florida. Casi al mismo tiempo, un bingo drag queen en beneficio del cuerpo encargado del rescate gatuno. Y por lo que muestra el calendario parece que este tipo de bingo tiene bastante tirón. Y hoy, un karaoke en cueros para los naturistas. Esperemos que el aire acondicionado no les deje sin cantar sus líneas.

Women playing bingo, a very popular game at state fair, Donaldsonville, Louisiana

martes, 20 de agosto de 2019

En la plaza hay un todo a dólar, un Anticipo rápido y...

Pennsylvania The little red schoolhouse /
Es en las pequeñas plazas comerciales de las zonas más devastadas por la economía, donde podremos encontrar casi con toda seguridad un par de tiendas de todo a cien, el equivalente aquí es el dollar store, o tienda del dólar. También son comunes las tiendas donde te dan un anticipo del cheque semanal a un desbordado interés. Los letreros de estos establecimientos suelen anunciarse con las palabras Fast Cash o Quick Cash (las dos formas se pueden traducir por Anticipo rápido). A veces, una oficina de reclutamiento militar y un establecimiento igualmente dedicado a los anticipos, pero esta vez de fianzas, para aquellos que tengan que vérselas con la ley, acompaña el conjunto. Hace unos días que descubrí dos edificios nuevos: un colegio y un instituto. 

Los dos centros educativos pertenecen a la misma institución. Se trata de una entidad concertada. Los dos edificios son grandes y planos, y miran al aparcamiento. He supuesto que los niños matriculados no irán en autobús y que los recogerán sus padres o tutores. Con más de 1000 alumnos en sus aulas (por lo que he leído), no quiero ni imaginar la congestión automovilística que se puede montar. Pero, desde luego, es innegable que mientras los niños están en clase, los padres pueden hacer la compra a tiro de piedra.

lunes, 19 de agosto de 2019

Todos queremos a Mr. Rogers y Tom Hanks no iba a ser menos

Recuerdo que hace unos años me hice una foto junto a la estatua de bronce que tiene Mister Rogers en la zona que se conoce por North Shore (Playa Norte), aquí, en Pittsburgh. A este hijo de la ciudad, nació en una localidad cercana pero vivió toda su vida aquí, aunque parodiado hasta la saciedad por los grandes, Johnny Carson, Eddy Murphy o Jim Carrey se deleitaron en doblar su bondad y la suavidad de sus gestos, (algunos lo veían afeminado y dudaban de su orientación sexual), se le quiere mucho, no solo en Pensilvania sino en todo el país.

Mr. Rogers, Fred, era su nombre, nació sin preocupaciones económicas, (su padre era dueño de una empresa de ladrillos), aunque las piscológicas lo comían. En el colegio era el gordito de la clase, el inevitable objeto de burlas y del temido acoso escolar. Con inclinaciones religiosas y dispuesto a entregar su vida a la causa fue ordenado ministro presbiteriano, de ahí tal vez la procedencia de la delicadeza y mesura de sus ademanes. Pero fue en la Universidad de Pittsburgh en la que también estudió, donde decidió dar un volantazo a su vida para entregársela por entero a los niños. Seguramente el acoso al que fue sometido influyera en esta decisión. Y alguna huella debió dejarle este trauma, porque Fred, al alcanzar la juventud, decidió plantarse en un número que él consideraba mágico: el 143. Número que, además de ser su peso ideal, nunca sobrespasó las 143 libras, menos de 65 kg. metidos en un cuerpo de 183 centímetros, también interpretaba como el número del amor. I love you (Te quiero), Un 1 para I, ya que solo cuenta con una letra, un 4 para love, con cuatro letras, y 3 para you, ya que tiene tres.

La psicóloga infantil Margaret McFarland, profesora en la Universidad de Pittsburgh y coordinadora de un estudio en el que participaba Rogers, tuvo mucho que ver con el éxito de este. Tan grande era la confianza que Rogers tenía depositada en ella, que, hasta el fallecimiento de esta en 1988, actuó como consultora y revisora del contenido que él sacaba en pantalla para su audiencia infantil de lunes a viernes en su Mr. Rogers' Neighborhood (El vecindario del señor Rogers). Casi novecientos capítulos rodados en WQED, la emisora de Pittsburgh. En un principio El vecindario del señor Rogers solo se retransmitía en la zona pero luego, en 1968, alcanzó difusión nacional gracias a la National Educational Television (Televisión Educativa Nacional).

Mr. Rogers era un Juan Palomo: para su serie infantil cantaba, componía la música y letra de las canciones, era un excelente pianista, elaboraba los diálogos y creaba sus marionetas, Daniel, el Tigre de Rayas, su alter ego en las primeras décadas, es la más conocida y probablemente apreciada. En cada capítulo un tema y se atrevía con todos: el divorcio, la muerte, (motivado por la explosión del Challenger), la tolerancia, la creencia en los superhéroes, (la llegada de Superman en el 78 del siglo pasado y de otros superhéroes a la gran pantalla le produjeron gran malestar. Algunos niños habían fallecido tirándose de grandes alturas tratando de emular a estos héroes), el racismo, (en uno de los episodios se le ve remojando juanetes y compartiendo palangana con un amigo, el policía Clemmons, un hombre de color, homosexual en la vida real, no en los episodios, al que después del remojón le secará los pies) o el asesinato (acababan de matar a Bobby Kennedy).

Y aunque Mr. Rogers creía en los valores republicanos, le tocó defender la causa contra los planes que la administración Nixon, cargada con Vietnam, tenía para la televisión pública. Un 1 de mayo de 1969 fue el día en el que Mr. Rogers, con su franca oratoria, logró meterse en el bolsillo al senador Pastore y asegurar así veinte millones de dólares para el proyecto público.

Mr. Rogers siempre comenzaba sus episodios cantándole al televidente menudo si quería ser su vecino. A continuación abría un armario en el que colgaba su chaqueta de jornada laboral y la reemplazaba por otra de punto con cremallera. Después se sentaba en un banco para quitarse los zapatos y sustituirlos por unas zapatillas deportivas. Con estos actos Mr. Rogers pretendía que el niño, a veces ya maltratado por la vida, sintiera el calor de un hogar, aunque fuera a través del tubo. Mr. Rogers verdaderamente tenía esa capacidad para el ensueño, para hacerle creer a uno que era un ser querido y especial. Pero siempre hay desagradecidos que encuentran su irritante voz en los medios de difusión. "Está destruyendo una generación", dijeron en la Fox, en The New York Observer también se recogieron las mismas quejas, como sucediera en el Boston Herald, The Wall Street Journal y otros muchos. A Mr. Rogers lo acusaban de haber creado una generación monstruo, una generación de jóvenes que había acabado convencida, al mantra de Mr. Rogers, de que en verdad eran especiales y, de que, por tanto, no tenían por qué mover un dedo para ganarse esa etiqueta. En una palabra, la filosofía del trabajo se veía amenazada. Estos acusadores fueron incapaces de reconocer el valor cristiano de su sentencia.

A pesar de las críticas, con su voz cálida y su interés genuino por su vecino, Mr. Rogers fue capaz de mantenerse ininterrumpidamente en las ondas hasta el 2003, año en el que falleció. Fue en el 2008 cuando oficialmente se le sacó de las ondas públicas.

En el 2018 Morgan Neville sacó un excelente documenal Won't you be my neighbor? (¿No quieres ser mi vecino?) sobre Rogers y que acabo de ver. También este mes está de gira en Pittsburgh Maxwell King, el autor de la biografía The Good Neighbor: The Life and Works of Fred Rogers (El buen vecino: la vida y obra de Fred Rogers) que salió el año pasado. Y por si no fuera poco en otoño Tom Hanks nos lo traerá a la gran pantalla.

Si se quiere ver colección de marionetas y attrezzo hay que venirse a Pittsburgh, al museo Heinz. Fotos a colgar en el blog si es posible, en cuanto se produzca la visita, programada para noviembre.

Vamos a ver si Tom Hanks es capaz de revivirnos un poco las bondades y el estilo de los políticos estadounidenses y, ya puestos a pedir, de todo el orbe.

domingo, 18 de agosto de 2019

Un gran corazón

Hoy domingo, 18 de agosto, hubiera sido el cumpleaños de un gran corazón, pero un acidente de aviación se lo impidió. Quería entregar personalmente los víveres para aliviar a los damnificados del terremoto que asoló Managua en 1972. Roberto Clemente era de Puerto Rico pero trabajaba en Pittsburgh y, afortunadamente, también tiene su estatua. Aunque han pasado años desde el accidente, seguro que cualquier aficionado al béisbol es capaz, al menos, de identificar el equipo para el que jugaba, los Pittsburgh Pirates, además de las circunstancias de su trágico final. Para el que no guste de este deporte, raro, puede que lo haya conocido en la escuela durante el Mes de la Herencia Hispana, del 15 de septiembre al 15 de octubre. Y si aún así se resiste, no faltan los documentales y material educativo sobre su persona.

Roberto Clemente, El Grande
Considerado uno de los mejores jardineros (posición más alejada del bateador) de la historia del béisbol, fue el primer jugador latinoamericano al que se le concediera la entrada (a título póstumo) en el Salón de la Fama Nacional de Béisbol, en el estado de Nueva York.

Aquí, una foto de la familia, esposa y tres hijos, del 2013, con motivo de la presentación del libro que presenta la humildad, generosidad y sabiduría de nuestro hombre: "Cuando tenemos la ocasión de impactar de manera positiva en la vida de los demás y no lo hacemos, estamos perdiendo el tiempo en la Tierra".

Feliz cumpleaños, señor Clemente.

sábado, 17 de agosto de 2019

Kit de inglés 157: easy as pie

Esta semana, una de gastronomía: as easy as pie. Literalmente fácil como un pastel y que podría traducirse por nuestro estar chupado o ser pan comido. La pronunciación casera: isi as pái. Y la buena en boca del cantante de música country Billy Wayne"Crash" Craddock (segundos 26-29).

Taking out food for dinner at the day community sing, Pie Town, New Mexico

Esta forma se registra por primera vez en 1887 en The Newport Mercury, un periódico de Rhode Island.

Frase: The test was easy as pie.
El examen fue pan comido.

miércoles, 14 de agosto de 2019

¿Quién lo hizo?

A sus estudiantes de literatura creativa en Princeton, Toni Morrison les daba muchos consejos que iban de lo obvio, pero no por ello menos relevante, "Busca un lugar propicio que suelte tu creatividad" hasta un "Cuando escribas no te quejes". Ellen Raskin no contaba con estos mandamientos, aunque con Morrison compartía su extremada atención al detalle y su capacidad para purgar sus escritos. Como Morrison, además de tener en el mes de agosto la fecha de fallecimiento pero de un 1984, Raskin también cuenta con premios literarios, (en 1979 ganó la Newbery Medal, el premio más prestigioso de Estados Unidos en literatura infantil y juvenil con su obra The Westing Game, El Juego de Westing, que tiene película de 1997 pero es horrorosa). El uso irreverente que hacen las dos de la lengua también las une. Morrison la rechaza para volver a reclamarla bajo su prisma de realismo increíble, mientras que Raskin la retuerce con fines humorísticos.

Raskin, autora de libros infantiles y juveniles, no era una sola Raskin. También existía la Raskin ilustradora, hizo más de 1000 dibujos, algunos ganadores de prestigiosos galardones, para las cubiertas de otros libros. Probablemente el más importante fuera el que hiciera para Dylan Thomas de su A Child's Christmas in Wales en 1959 (Las Navidades de un niño en Gales). La Raskin música y compositora dibujó las imágenes y dio las notas musicales a las Canciones de Inocencia de William Blake, uno de sus artistas favoritos, aunque en su lista también entraba Velázquez. Y la Raskin inversora, que, por lo visto, tenía un instinto muy bien desarrollado para las finanzas. Cuando Raskin no estaba ocupada en crear, se la podía ver animando al equipo de hockey en Nueva York, (aunque nació en Milwaukee, Wisconsin, vivía en Greenwich Village), en el zoo o de viaje (los zoos de Tokyo y de Barcelona no le pasaron de largo. Raskin también menciona a España como una de sus pasiones). 

Mystery of Babylon
La meticulosidad de Raskin era bien conocida. A una imprenta le hizo desechar y volver a imprimir unas cuantas copias porque no respetaban las medidas que ella requería. Los dedos infantiles tenían que contar con suficiente espacio para manipular el libro sin tapar las ilustraciones ni los caracteres. Ninguno podia tener más de doscientas páginas, ciento noventa y dos era el número mágico, el uso del gris limitado y los márgenes debían cumplirse con religiosidad. Todo para asegurarse de que al niño se le estaba garantizando una observación limpia y amplia para encontrar las pistas ocultas que le ayudarían a reconstruir la escena y resolver el misterio. Las obras de Raskin son eso: precisión relojera. Una perfecta obsesión por la investigación que, inevitablemente, nos llevará a demostrar quién lo hizo.

Por si interesa, parece que uno de sus libros, The Tattooed Potato and Other Clues, El disfraz disfrazado y otros casos, fue traducido al español.

martes, 13 de agosto de 2019

En la semana de Woodstock, gracias Polident

Hace unos días celebrábamos los 50 años del Abbey Road de los Beatles y mañana (del 15 al 18) celebraremos otros cincuenta para Woodstock. La idea salió de Joel Rosenman, un niño con pudientes que, junto a su amigo aún más pudiente, (se conocieron jugando al golf), el desaparecido John P. Roberts, heredero del imperio Polident, especialista en dentaduras postizas, buscaba, además de un proyecto con el que entretenerse, sacarse unos dineros.

A Nueva York que se van en 1967 dispuestos a saciar su espíritu emprendedor. En cuanto tienen piso, colocan un anuncio en el Wall Street Journal para sacar ideas para una comedia televisiva: "Dos jóvenes forrados buscan propuestas de negocio lícitas e interesantes". Ese mismo año también invierten capital en la construcción de un estudio: el Media Sound. Aunque casi todas las propuestas que les llegan efectivamente son material de comedia, otras les parecen perfectamente viables.

Que entre el abogado, Miles Lourie. Conocedor de los planes de sus clientes Rosenman y Roberts, les presenta a Michael Lang, también cliente suyo. Lang, que en 1968 ya había traído al Miami Pop Festival a Frank Zappa, Lee Hooker y Jimi Hendrix, también quiere levantar un estudio, pero en Woodstock, Nueva York. La idea es construir el estudio y trabajar en los planes para el concierto al mismo tiempo. Artie Kornfeld, amigo de Lang y el que más sabía de la industria musical, también participa en el proyecto. En la calle 57 de la Gran Manzana montaron la oficina. En su libro Young Men With Unlimited Capital, Jóvenes con dinero a patadas, Rosenman y Roberts nos cuentan su aventura.

Encontraron un huequito (previo pago de 10000 dólares) en Wallkill, también en Nueva York. Pero cuando los nativos se enteraron de que cabía la posibilidad de que más de 50000 greñudos en pelotas se desplazaran a sus tierras para fumar maría mientras se ponían a la luz de los focos les entró un ataque de pavor que despidió a los organizadores y a la plantilla, que ya tenía medio escenario levantado, con aguas destempladas. Max Yasgur, un granjero republicano de Woodstock, les sacó del apuro. Por otros 10000 que luego le sabrían a poco ya que los desmelenados le dejaron el campo hecho un asco y tuvo que reclamar daños y perjuicios, se opuso a la resistencia de sus conciudadanos haciendo valer el arma más poderosa que esgrime este país: el derecho a la libertad. Y con eso logró acallarlos. Los habitantes de Wallkill se quedaron cortos en los cálculos: más de trescientos mil asistentes.

Colocarlos no resultó nada fácil: de hecho, la logística de los imberbes organizadores fue un desastre: Atascos nunca vistos, (los músicos solo podían llegar en helicóptero), ausencia de taquillas para asegurarse el pago de las entradas (unas chicas monas en bata fueron luego pasando un cesto pero solo lograron recaudar una ínfima parte), escasez de cabinas sanitarias para aliviarse, falta de médicos para atender a los vomitadores mariáticos, (el gobierno envió médicos en helicóptero para atenderlos), falta de apósitos o vendas, (a uno hasta lo mordió un mapache). Lo peor sin duda fue la falta de comida y agua al tercer día. Pero de nuevo el buen republicano salió al rescate. Fustigó a aquellos conciudadanos que querían cobrar el agua a los sedientos. Los convenció para que donaran sus huevos, pan, leche... De su granja salieron botellas de agua y abundante comida. Solo la seguridad con Wavy Gravy y su Hog Farm parecía funcionar.

Pero el joven ardor no se extinguió: posiblemente pensaron que el miedo a una cancelación hubiera podido arrebatar los espíritus de aquella nación improvisada. Además, también cabía la posibilidad de que los representantes de los artistas les pidieran indemnizaciones. De hecho, ya tenían problemas con algunos, que no se fiaban de que fueran a cobrar. Me parece que el agente de The Who era uno de ellos. Price, el encargado de los depósitos bancarios, después de una llamada telefónica nocturna de Rosenman, fue abducido en bata y zapatillas desde un helicóptero para sacar del banco el efectivo que el representante les pedía de inmediato. Mejor dejarlo como estaba.

El escenario lo inauguró Richie Havens. Fue el primero que llegara a Woodstock. Y tuvo la ocasión de chupar más focos porque los que lo seguían estaban en medio del atasco. Entre medias Joan Baez, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Crosby, Stills & Nash, Joe Cocker, The Band... Y para el final, cuando ya muchos de los veinteañeros se habían marchado porque al día siguiente tenían que trabajar, el que más dinero cobró, Jimi Hendrix con su himno nacional. De su guitarra seca salían ráfagas que, al oído, parecían imitar la violencia de la metralla en un ataque aéreo. Un Vietnam musical...

View of Fort Clifton showing the Water Battery and obstructions in the Appomattox River

Doce años estuvieron pagando deudas del festival. Pero no les importó. Al fin y al cabo eran jóvenes forrados que lo habían pasado fenomenal. Gracias Polident.

lunes, 12 de agosto de 2019

¿Qué les pasa también a los doctores?

b&w film copy neg.
En Estados Unidos es imposible seguirle el rastro a las pesadillas que salen de la industria sanitaria. Hoy volamos de Wichita Falls a Fort Worth, dos localidades de Tejas. El año pasado, el doctor Khan tuvo un accidente de tráfico y fue evacuado en helicóptero para salvarle el brazo que, desgraciadamente, perdió. La compañía le dio tres días de cortesía para sacarle del atontamiento presentándole la factura: 56603 dólares. Su aseguradora, que en un principio le denegó la cobertura, sorpresa, accedió a cubrir unos doce mil y el resto a pagarlo en módicos plazos.

Esta industria de altos vuelos es prácticamante un monopolio que está en manos de empresas que se dedican a la financiación de capital-riesgo. Los helicópteros proliferaron en el 2002, cuando el gobierno, con su Medicare, (el plan federal para los mayores de 65 y algunas personas con discapacidades), se hizo mejor pagador. Ahora los cielos están plagados de ambulancias aéreas. El año pasado más de novecientas, que, cuando reciben una llamada del 911, el servicio de emergencia aquí, caen como buitres sobre el desventurado para llevarse el cacho. Si el accidentado se encuentra consciente y tiene fuerzas para articular un esto ¿lo cubre el seguro? y le da tiempo a responder antes de desangrarse, quizás prefiera optar por el desplazamiento terrestre que también lleva víctimas en estado crítico por un precio más asequible. Si la víctima tiene seguro con póliza anual de unos cien dólares contratada con una empresa de ambulancia aérea, también puede esperar a que lo recoja un helicóptero de esa compañía, nunca de otra. Aunque la víctima, si es que puede, lo tendrá bastante difícil para convencer a los que se han presenciado de que no se lo rifen.

Las ambulancias aéreas, aunque se dediquen a la sanidad, están gestionadas por compañías privadas que se rigen por la industria aerocomercial y que, por tanto, pueden imponer los precios que consideren sobre el consumidor. La Asociación de Servicios Médicos Aéreos (Association of Air Medical Services) echó los cálculos y llegó a la conclusión de que se necesitaban casi tres millones de dólares anuales para mantener una base con trescientos traslados al año. Cada trayecto les sale a a unos diez mil dólares de media, según la Asociación. Y aunque estas cifras sean altas, supongo que a estas compañías no les debe ir nada mal cuando proliferan y se mantienen en el aire.

El doctor ha tenido suerte. Sondeando la red, he dado con facturas que superan el medio millón de dólares.

domingo, 11 de agosto de 2019

Los hombres de Ackerman

Como seguramente el Lolita Express se lleve documental y libro, contaremos otra historia. La de los hombres de Ackerman. Durante muchos años, treinta y ocho, Ackerman McQueen fue la fiel espalda de la NRA (La Asociación Nacional del Rifle, ANR en español). Pero en mayo partieron peras.

A la agencia publicitaria radicada en la Ciudad de Oklahoma y que se encargara de enardecer y moldear la conciencia de los devotos de la libertad a llevar armas (la culpa de los asesinatos en masa la tienen los videojuegos, la locura de los asesinos y la ausencia de armas en los colegios son sus ocurrencias más memorables) su ex le ha plantado una querella que, Ackerman, le ha devuelto con otra. La ANR acusó a su exquerida agencia de no enseñarle las facturas y de conspirar para cargarse la imagen de su máximo ejecutivo, Wayne LaPierre. Por su parte, la Agencia le pide a la Asociación cien millones de dólares por el dinero que ha perdido y por el que le va a hacer perder.

Ya se sabe que en cuanto nos toquetean los bolsillos, nos ponemos muy nerviosos, especialmente cuando no tenemos que darle cuentas al Fisco porque somos una asociación sin ánimo de lucro 501(c)(4) que tiene por objetivo velar por el bien común. Pero si los lazos de sangre están de por medio, entonces la batalla puede adquirir otros tintes.

La Asociación no ha podido resistirse y le ha sido infiel con Brewer Attorneys&Counselors, un despacho de abogados que lleva William A. Brewer III (Tercero), y que da en ser el yerno de Angus McQueen, el que fuera director general de la agencia publicitaria Ackerman McQueen, y que falleciera el pasado 16 de julio. 

Rebobinemos: un año antes, el señor LaPierre le pide a su amada Asociación seis milloncetes de dólares para escapar a posibles ataques de desalmados, perturbados incapaces de sobreponerse a los horrores de Parkland. Los casi dos que ganó en el 2017 aparentemente no le llegaban. Aunque la Asociación le ofreció pisito en torre de apartamentos en Dallas, su esposa Susan, (cofundadora del NRA Women's Leadership Forum, un brazo filántropo femenino de la Asociación que apoya la Segunda Enmienda con fervor), y él ya le habían echado el ojo a una mansión estilo francés en una urbanización privada con su laguito y club de campo (Vaquero se llama el club) para patear al golf. El señor LaPierre finalmente pasó por el aro y accedió a bajar sus tarifas. Con 70000 dólares depositados en una entidad corporativa creada (a petición del señor LaPierre) por un despacho de abogados que trabajaba para Ackerman McQueen, según el Washington Post, el ejecutivo y su esposa se las apañaron para encontrar casa.

Con la noticia del intento de compra en los medios, LaPierre quiso quitarse el muerto de encima acusando a Ackerman McQueen de haberle sugerido dicha compra. Ackerman, como era de esperar, lo niega, aunque, a 21 de mayo de 2018, queda constancia escrita de que uno de los empleados de la agencia le envió a la señora LaPierre una lista por correo electrónico con las reparaciones y obras que quería en la casa y que ella previamente le había comunicado por otro canal al escriba. Lo que menos le gustaba, por lo visto, era el vestidor en el dormitorio de su esposo. Había que agrandarlo.

En julio, con el miedo a verse salpicados, los hombre de Ackerman volvieron al ataque, aduciendo que era la Agencia, y no la Asociación, la que corría con los viciogastos de setenta y seis altos ejecutivos, entre ellos los del señor LaPierre. 542000 dólares en jets privados y ropita de marca con viaje a las Bahamas para los LaPierre tras el horror de Sandy Hook, todos justificados como gastos en concepto de representación. 

George Washington Univ. Girls Rifle Team
Ackerman McQueen en un principio se hizo cargo de ellos, pero luego presentó factura. De ahí el enfado de LaPierre y la ruptura de la pareja. El asunto ya está en manos de la Fiscalía de Nueva York. Y, aunque el señor LaPierre últimamente deba tener la cabeza como un tambor y tanta  preocupación lo deba estar matando, el martes hizo un hueco en su agenda para reunirse con el presidente y, de paso recordarle que, si se decide imponer un psicofísico al posible comprador de armas, va a perder votos. Con esta advertencia LaPierre fulmina una de las creaciones Ackerman: "la locura de los asesinos es el problema, no las armas" pero, se me olvidaba que de los Ackerman, ni la pólvora.

jueves, 8 de agosto de 2019

Kit de inglés 156: stay woke

Hoy, Stay Woke. Su autoría se reconoce a William Melvin Kelley, miembro de la corriente del Renacimiento de Harlem, (el boom literario y cultural de la comunidad afroamericana), que, en 1962, sacara un ensayo en el New York Times titulado “If You’re Woke You Dig It,” (Si estás al tanto, lo pillas). En el 2008 la artista tejana Erykah Badude le da un nuevo impulso a esta expresión incluyéndola en Master Teacher, una canción de corte racial. Pronunciación casera: sssstéi gúouk. Y la buena aquí. (Segundos 50-51).

[Wall St., N.Y., 2 A.M. in broker's office: Clerks sleeping in office due to excessive work caused by heavy stock business]

Georgia Anne Muldrow, también música, nos da la definición de Stay Woke: "Estar en contacto con la lucha que nuestra gente ha librado y la que aún se está se librando aquí". Literalmente se puede traducir por permanecer despierto y que equivaldría a nuestro estar al tanto, andarse con ojo mirar por donde se pisa. 

En el 2014 esta expresión comenzó a utilizarse con el movimiento Black Lives Matter (Las vidas negras cuentan), aunque, como suele suceder, esta forma ya se ha sacado del contexto afroamericano y ya todos vayamos mirando por donde pisamos.

Frase:

To keep a healthy life, I stay woke

Para llevar una vida sana, miro por donde piso.

lunes, 5 de agosto de 2019

Negocio cervecero

Y hablando de negocios cerveceros. Yuenling es unos de los nombres que más se oye en Pittsburgh, y aunque pueda sonarnos a chino, salió de Stuttgart. En 1828 el señor David Gottlieb Jüngling abandonó Alemania para instalarse en Pensilvania. Al año siguiente ya lo tenemos con su fábrica de cerveza funcionando, y aunque se perdiera en un incendio dos años después, volvió a levantar otra. Yuenling (la forma anglizada) subió como la espuma. De hecho, la cerveza Yuenling no es solo la cerveza que más se consume en el estado, sino también una de las que más vende en el país. Con la Samuel Adams de Boston, su gran competidor, (hace muchos años tuve la suerte de visitar sus instalaciones en Jamaica Plain, por aquel entonces vivía allí) se alterna en los puestos de honor. Su producción es tan amplia, que han tenido que buscar fábrica en Tampa, en la Florida. Unos tres millones de barriles anuales.

A la familia Yuenling también hay que darle crédito por inventar la sin. Y es que durante la Ley Seca, a Frank D. Yuenling, para no cerrar, se le ocurrió lanzar al mercado la especial, con tan solo un 0, 5% de alcohol.

A Consignment recently received from Phila., Pa. 749 cases of beer (18,000) bottles were today destroyed in the District of Columbia

La fábrica es un negocio familiar que, en estos momentos, está en manos de Dick Yuenling y que, tras su jubilación, entregará el mando a una de sus cuatro hijas. Por cierto, que el señor Yuenling dio que hablar en el 2016 por su apoyo incondicional a Donald Trump for president.

Y si se prefieren los helados el señor Yuenling también los despacha. En el 2014, después de un hiato de casi cuarenta años, volvió a colocarlos en el mercado. Y no, no tienen helado con sabor a cerveza (el de vainilla no falta), pero quizás a uno no le importe probar el de canela con trazas de churros.


Y no, aún no he probado la Yuenling.

Las carreteras de Pittsburgh están llenas de

Putting a kick in the staid old Schuylkill here go a few barrels of beer -- not 1/2 of 1 percent -- into the Schuylkill River.
Muy lentamente una se va haciendo con el terreno pitsburgués: en busca del tofu asequible, el fin de semana pasado incursionamos en el barrio conocido como Strip District. Encontrar aparcamiento no fue muy difícil porque llegamos antes de las 7 de la tarde, cuando los parroquianos (es zona de restaurantes y bares) todavía no han anclado.

Acabábamos de poner el pie en el asfalto cuando una especie de barril gigante abierto en los costados nos pasó de largo. Tres pasajeros (hombres) sentados en una especie de bicicleta a un lado y tres mujeres en el otro en bicicletas similares. En la parte más redonda, supongo que la popa si se tratara de un barco, iban dos más, creo que hombres. Su pedaleo, activado con un altavoz a todo trapo que descolgaba la canción Macho Man movía el tonel hacia delante. Para hacer el camino más tolerable los pedaleantes iban dando sorbos a una cerveza en jarra. El resultado se puede ver aquí.

Darse el gustazo de pedalear y conocer la ciudad a ritmo de Macho Man o de lo que se quiera, se puede elegir el hilo musical, sale a 35 dólares por dos horas, con parada de veinte minutos recomendada. No sé si para tomar el resuello o para llenar las jarras.

Y para los amigos del tofu. Lo encontramos en Lotus, una tienda de comestibles dedicada a los productos chinos. Cuentan con tofu casero. Pero tiene los mismos precios que en Quincy, con lo que la compra vegana va a resultar más cara en Pittsburgh, ya que los sueldos de la zona de Boston, en general, son más elevados.

Siempre queda la opción de elaborarlo en casa.

domingo, 4 de agosto de 2019

Más americanos blancos

Dayton hace la número veintidós este año en la tabla de la vergüenza y el horror. Hasta la veintiuno, 106 vidas menos. Y subiendo.

sábado, 3 de agosto de 2019

Kit de inglés 155: one-hit wonder

La expresión de la semana: One-hit wonder. Pudiera traducirse por flor de un día o golondrina de un solo verano. Normalmente esta forma se utiliza en el ámbito musical para referirse a cantantes y grupos a los que solo recordamos por una o varias de sus canciones. En España el Aserejé de Las Ketchup sería un ejemplo. En Estados Unidos tenemos al Maniac de Michael Sembello.

Hughes

La pronunciacón para salir del paso: gúan jit gúander. Y la buena aquí (segundos 18-19, 36-37).

Aunque esta forma la registra por primera vez de manera escrita el Winnipeg Free Press en 1977 para referirse al grupo Abba, parece que ya se usaba a principios del siglo XX, y vuelve a salir del mundo del béisbol.

Frase:

Bernie Sanders is probably just another one-hit wonder

Probablemente Bernie Sanders es otra flor de un día