domingo, 6 de junio de 2021

Allan Gurganus: sudorosos y en pelotas.

Acabo de terminar las Historias no recopiladas (Uncollected stories) de Allan Gurganus y admito que no me ha defraudado ninguna. 

Esta es la primera vez, apechugo con la vergüenza, que tomo un libro de este escritor sureño, (Gurganus es de Carolina del Norte), y eso que, en 1989, con su primera novela, el exitoso Oldest Living Confederate Widow Tells All, (La viuda confederada más longeva lo cuenta todo) recogió la atención de los medios y su adaptación televisiva se llevó cuatro Emmys.  

Gurganus lleva el sello de presentación de uno de mis escritores favoritos, John Cheever: "Moralmente, es el que más se compromete y, en cuestión de técnica, ninguno de los de su generación lo supera". (Gurganus está a punto de cumplir los setenta y cuatro, precisamente el viernes 11 de junio es su cumpleaños). Estos relatos, casi todos transcurren en el Medio Oeste o en lugares húmedos y cálidos como son Carolina del Norte o Florida, rezuman ese ambiente sureño que destila en las obras de Faulkner. 

Aunque todas las historias tratan temas distintos, es el paso del tiempo el que hace temblar con su oscura mano el entramado de cada una. Así, en la primera, The Wish for a Good Young Doctor, (El deseo de encontrar un doctor bueno), Gurganus convierte a la ingratitud y superchería, activas en medio de una epidemia de cólera, sí, una epidemia, en las protagonistas: "In La Verne, if we act too kind or smart or interested in much, they'll make us pay. And pay. And pay. "En La Verne, si nos comportamos desinteresadamente, actuamos con inteligencia o nos interesamos demasiado, nos hacen pagar, y pagar y pagar",  cuenta la anciana que nos relata lo sucedido. 

En la terrible y originalísima The Mortician Confesses, (El empleado de la funeraria confiesa), encontramos a un hombre que siente una abnegación extrema por algunos de sus clientes fallecidos y que, digámoslo así, trasciende los límites legales. En He's at the office, Está en la oficina, Gurganus, siempre tirando del hilo del humor y del ingenio, nos acerca a la vida de un hombre con dificultades para recordar, probablemente aquejado de Alzheimer. En Unassisted Human Flight, (Vuelo humano sin asistencia), nos encontramos de nuevo con el pasado a través de un joven periodista que va a entrevistar a un hombre de mediana edad al que, cuando tenía ocho años, un tornado levantó por los aires. El hombre, ahora ingeniero, en un principio se niega a la entrevista, ya que en ella se ve obligado a recordar que su hermano gemelo, su otro yo, no corrió su suerte y sucumbió en el mismo tornado. Para los que no dominamos inglés a la perfección, el lenguaje resulta bastante complicado, aunque los nativos a los que he preguntado, mi esposo entre ellos, me han dicho que recoge a las mil maravillas la musicalidad sureña. 

Siempre hay una historia que sirve de contrapunto a tanta desolación, y la de esta colección es A Fool for Christmas, Loco por las Navidades. Sin dejar de lado la veta humorística, Gurganus nos presenta a un hombre maduro enamorado de una chica joven, prácticamente una niña, a la que han dejado embarazada. El final es caótico y elegante, y goza de esa delicadeza que solo el dolor y la honestidad pueden otorgar. 

En Fetch, (Ve a cogerlo), la protagonista femenina del relato, volvemos a las andadas con la amenaza de lo inevitable, sufre una enfermedad terminal. El relato a veces puede resultar pesado, ya que el autor describe con ojo de lupa las acciones juguetonas del perro de la pareja con el que pasean por una de las playas de Maine. El animal, de venerable edad, barrunta que su ama está enferma y se ha propuesto contentarla, a pesar de su propia vejez, dando brincos y pegando pequeñas carreras para animarla. Pero su edad no perdona, y, cuando los amos le tiran un palo al agua para que vaya a recogerlo, estos se dan cuenta de que, lo que los une, está en peligro de perecer. Hay que destacar el cuidado, amor y respeto con el que Gurganus describe a los animales, en especial a los perros. El relato está narrado en tercera persona omnisciente y nunca presenta diálogo entre los protagonistas a los que solo vemos communicarse entre ellos mediante gestos. 

En The Deluxe $19.95 Walking Tour of Historic Falls (NC) — Light Lunch Inclusive, Recorrido exclusivo, guiado a pie del Falls histórico, en Carolina del Norte, por $19.95. Ligero almuerzo incluido, Gurganus nos presenta a una jubilada, voluntaria en el centro de interpretación de Falls, un pueblo imaginado en Carolina del Norte, explicando a un grupo de escolares la historia de la localidad. En esta historia solo oímos a la señora du Pre Wells, así se llama la protagonista, aunque sabemos de la presencia del grupo porque la mujer repite o responde las preguntas de los niños. Sus preguntas le dan pie al autor a desvelarnos innumerables detalles de la vida de esta mujer. Sabemos, por ejemplo, que, aunque comenzó con una fuerte ideología conservadora, ahora ha dado un vuelco y ha "resucitado". Es decir, se ha vuelto más liberal. Muestra de esta liberalidad es que, a los niños, valiéndose de la figura de Jefferson, no tiene reparos en hablarlos de sexo, de homosexualidad o de la esclavitud, aunque el asco intelectual que siente por los yankees, y que Gurganus trata con gran comicidad sin caer en la burla y el cliché, no la ha abandonado. 

Describir el paso del tiempo es una prioridad para Gurganus. El museo, el repaso genealógico, el tour ofrecido por la venerable voluntaria, los comentarios que la señora de Pres Wells hace a algunos de los niños para que presten atención y dejen de mandar mensajes de texto, o la constante mención a doctores, cirujanos, dolores o partes del cuerpo, nos impregnan, siempre de la mano de una inmensa compasión, de esa decadencia física inevitable que a todos nos espera. 


En la última historia, My Heart Is a Snake Farm, (Mi corazón es una granja de serpientes), Gurganus regresa a las jubiladas. Esta vez nos las vemos con la que fuera bibliotecaria en un centro escolar de Toledo, Ohio. La jubilada, que ahora dirige un motel en Florida, de esos antiguos con luces de neón y que rellenan las letras "No vacancy", "No hay vacantes" o dejan el "No" opaco para indicar que hay disponibilidad, está enamorada de Buck, un bebedor en la sesentena de gran magnetismo. Tanto es así, que aún visita a tres de sus exesposas. La cuarta es la que le deshará su granja de reptiles, (treinta serpientes y cuarenta caimanes), presentándole los papeles de pensión conyugal y dejándolo prácticamente sin blanca. 

Bellas historias de amor y supervivencia, pequeñas perlas de sabiduría crecidas gracias a las inclemencias del tiempo, huracanes, tornados, inundaciones que dejan a los cuerpos desnudos, siempre rebosantes de humanidad. Esto es lo que son estas historias ahora afortunadamente recopiladas. Humanidad: aunque esté sudorosa y en pelotas.    

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