martes, 26 de septiembre de 2017

El mes de septiembre es el mes para...

Septiembre, además de ser el mes que encumbra los desayunos solo americanos, la seguridad en las mochilas, (esta dedicatoria no la entiendo muy bien, la verdad sea dicha), el mes del burbón, el mes de a comer pollo sea dicho, la pizza baja en calorías o el mes en el que se anima a fomentar la felicidad de los gatos, también es el mes en el que se nos invita a sacarnos el carné de la biblioteca. 


La verdad es que casi todas las bibliotecas públicas americanas en las que he estado, ya sean de pueblo o de ciudad, suelen contar con bastantes recursos. Gentileza del señor Benjamin Franklin y del pueblo de Massachusetts que lleva su nombre, ya que fue este pueblo el que, con buen ojo, adoptó el nombre de tan insigne ciudadano. Franklin no pudo resistirse a tan grato acontecimiento, y donó 116 libros a la ciudad que los habitantes del pueblo depositaron en nuestra primera biblioteca para que estuvieran a disposición de sus habitantes sin ningún costo. Aunque parece que no fue el pueblo de Franklin ni el mismísimo Franklin los que primero pusieron la idea en práctica, sino el reverendo John Checkley, que se atrevió con la primera biblioteca en La Vieja Casa de Estado en Boston. Parece que la inauguró entre 1711 y 1725. Desgraciadamente el fuego se comió años después la colección.

Las bibliotecas acaban de recibir otro espaldarazo con fecha de 30 de agosto por parte de Pew Research Center, un grupo de investigación de estadística y análisis de datos, que nos dice que un 78% de los americanos, sobre todos los milenians, se van a la biblioteca cuando quieren encontrar información con todas sus letras y en mayúsculas, no la que salta en la red a la primera de cambio. El que quiera saber ya sabe: a la biblioteca.

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