jueves, 16 de julio de 2020

Eddie, lo mismo te la estoy jugando...

El sueño de la razon produce monstros
Y ya que hoy, aquí todavía 15 de julio, Twitter celebra cumpleaños, 14 años funcionando, una forma que salió de su servicio de mensajería y que, últimamente, está trayéndonos de cabeza. La famosa cultura de la cancelación. Esta cultura no tiene autoría reconocida, aunque se piensa que salió de usuarios afroamericanos hacia el 2015, nos dice el diccionario Merrian Webster.

Según Aja Romano, la primera referencia que encontramos de la forma cancelar sale de la película New Jack City, de 1991, cuando Nino Brown, un gángster interpretado por Wesley Snipes, ordena que se cancele a esa hija de perra (en referencia a su novia). Ya compraré otra, añade. 


Esta cultura se caracteriza por tumbar a una figura pública que, según los canceladores, se ha comportado de manera reprochable. Actores, músicos, presentadores, escritores y comediantes son los que parecen tenerlo más crudo. A Kevin Hart, por ejemplo, unos tweets en el 2011 contra los homosexuales le costaron la presentación de la ceremonia de los Óscars en el 2019. A Dave Chapelle, los canceladores también lo tienen frito, especialmente por una situación cómica que representó en el 2004. La escena, que lleva por título Love Contract, (Contrato de amor), digamos que utiliza vocabulario que va más allá del amor...

Esta cultura es un intento de los progresistas americanos de patrullar la cultura, delimitar lo que debe ser aceptable en el humor, en la sexualidad y en la conducta en las redes. Ridículo...  Es moralmente reprobable, se queja Chappelle  

Estos hipercorrectores, ¿acaso son una suerte de trumpistas que siguen el porque quiero y porque puedo y así me siento superior? ¿Tal vez servidores de la justicia?

Aquí dejo al sensacional Eddie Murphy con un burladocumental. Espero que, por hacerse pasar de blanco allá por 1984, no la tomen con él.

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