
Obvia decir que esta hazaña, enmarcada por las tensiones de la Guerra Fría, Carter acababa de anunciar que boicotearía los Juegos Olímpicos de verano que se iban a celebrar en Moscú como protesta por la invasión de Afganistán, sirvió para calentar los motores americanos.
Trump parece que también quiso repetir hazaña y sobrecalentar motores, al traerse al equipo a una de sus campañas políticas. Sucedió en Las Vegas. Trump les invita a subir al escenario. El organizador, ojo avizor, antes de tocar las tablas, uno a uno les va despachando una gorrita roja. Lleva una inscripción. Es la MAGA. La Make America Great Again. Haz América Grande Otra vez. Diez jugadores se la ciñen sin reparar siquiera en el color. Otros cuatro, más recelosos, deciden no ponérsela. Lo que iba a ser la celebración de una proeza, Trump la ha dejado en maniobra política. Estos veteranos atletas, a los que habría que haber convocado en la Casa Blanca si se les quería honrar de verdad, allí les dio Carter la enhorabuena, ahora tienen que lidiar con la animadversión de demócratas y republicanos.
Un tanto marcado por el presidente.
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