martes, 31 de diciembre de 2019

Avanzando, que no es poco

Y abrimos el año con una celebración: la ratificación de la Decimonovena Enmienda. Un 18 de agosto de 1920, gracias a Tennessee, (se necesitaban treinta y seis estados para aprobar la Enmienda), las mujeres, después de unos cuantos añitos de lucha, estructurada en la Declaración de Sentimientos de la convención de Seneca Falls que se celebró en 1848, consiguen el derecho a voto en este país. Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton quizás sean las sufragistas más conocidas.

Suffragists' march to the Capitol, Apr. 7, 1913

Como era de esperar, la Primera Guerra Mundial tuvo mucho que ver con el reconocimiento de este derecho. Wilson, el por aquel entonces presidente, se apresuró a dar a estas protestonas lo que le pidieran, no fuera que el país se quedara sin mano de obra. Aunque claro, esta concesión también fue parcial, ya que ni a las mujeres afroamericanas, ni a las hispanomericanas, ni a las americano-asiáticas y tampoco a las nativas americanas se les entregó el derecho al voto. A estos grupos les tocaría esperar hasta otro agosto, pero de 1965, cuando entra en vigor lLey de Derecho al Voto.

Fue Aaron A. Sargent, nacido en Massachusetts pero senador de California, el que, en 1878, presentara año tras año la misma propuesta, seguramente gracias a la insistencia de la señora Sargent, amiga de B. Anthony. Hubo que esperar unos cuarenta años para que llegara a convertirse en Enmienda.

Curiosidades: en los estados de Nueva Jersey, Wyoming y Utah a las mujeres se les permitía ejercer el derecho a voto antes de que se ratificara la Enmienda. La Constitución de Nueva Jersey daba el voto tanto a hombres como mujeres, aunque no a las casadas, que estaban a disposición del amparo del esposo. Algunas solteras sí que ejercieron su derecho entre 1776 y 1807, año en el que también a estas se las quitaron del medio cambiando la cláusula que incluía las palabras tanto ella (a rellenar con como él tienen derecho a voto).

Mientras tanto, en Wyoming, con tan poca pionera, una por cada seis hombres, y con la quimera del oro encima, no había más remedio que hacer concesiones. Y las tenemos votando entre 1840 y la década siguiente, hasta que el oro desaparece y los pioneros dejan de venir.

En el Territorio de Utah, controlado por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, es la poligamia la que permite, un 12 de febrero de 1870, el voto a la mujer. Sarah Young, la nieta de Brigham Young, fue la primera mujer en ejercer este derecho, aunque luego el derecho desparece con la Ley Edmunds-Tucker en 1887, cuando el Congreso aprueba la Ley para evitar "la importación de mormones". El derecho al voto lo vuelven a recuperar en 1896, cuando Utah se convierte en el estado número cuarenta y cinco.

Para conmemorar la victoria de nuestras congéneres, exposiciones itinerantes. One Half of the People: Advancing Equality for Women. La mitad de la gente: avanzando la igualdad para las mujeres es una de las muchas que podemos ver. Comenzó en abril del año que nos acaba de dejar y que, si estamos interesados, podremos seguir hasta el 18 de agosto del 2021, cuando Temple, en Tejas, la clausure. En este otro enlace se puede encontrar una lista bastante completa con las exposiciones dedicadas a estas luchadoras. Avanzando, que no es poco.

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