lunes, 10 de octubre de 2016

Las dos preguntas que deberían aparecer en el examen de ciudadanía

Totalmente de acuerdo con Trump. El examen de ingreso para alcanzar el derecho de permanencia en el país debería ser obligatorio. Y, ni que decir tiene, que las preguntas a incluir deberían ser de temática estadounidense.

Teniendo esto en cuenta, me parece entonces que dos cuestiones de conocimiento general se hacen inevitables. Acojámonos al tipo test, treméndamente socorrido, pues no creo que el comité evaluador vaya a estar por la labor de leerse preguntas de desarrollo, demasiado cansado y lleva mucho tiempo, quizás requiera ahondar en fuentes de información bibliográfica y, lo que es peor, se deja la puerta abierta a algún contestatario que no esté de acuerdo con el veredicto y, encima, sea capaz de defenderlo.

1 ¿Quién escribió en su diario yo soy el americano?

A Bill Clinton  
B Hillary Clinton 
C George Carlin  
D Mark Twain

Efectivamente la respuesta correcta es la D. Mark Twain tomó esta cita de su amigo Frank Fuller, aunque mucha gente se la atribuye, erróneamente, al escritor. Por cierto que Fuller era muy diestro con los negocios, entre ellos, llevaba uno de preservativos. Me parece que esta curiosidad, tal vez por falta de espacio o por pudor, no aparecería en el test. 

Me he atrevido a incluir a George Carlin, (este vínculo contiene lenguaje obsceno), porque, entre cosas, George es un nombre bastante común y, he pensado que, quizás alguien, todavía retenía la memoria de este comediante, sino ya por sus sátiras políticas y humor negro, por su uso y abuso de la cocaína y por su lenguaje blasfemo y soez sobre el escenario, que eso siempre anima mucho a retomar a los ausentes. 

Los otros dos miembros ya los conocemos, pero me ha parecido necesario darle un respiro al equipo creador del test dada la dificultad de las opciones restantes.

2 ¿Quién dijo dejar América es como perder veinte libras y echarse una novia nueva?     
A Bill Clinton  
B Phil Ochs
C Samuel Clemens
D Hillary Clinton 

Esta pregunta, lo admito, es un arma de doble filo, porque, aún más que su antecesora, pone a prueba la integridad y la lealtad del examinando. El tándem Clinton, aunque proscrito, reconoce que se está al tanto de los enemigos electorales, con lo cual, aunque su presencia resulte molesta, nótese que también aparecen en 1, al mismo tiempo se marca la naturaleza recalcona del combinado, hinchando así su efecto demoníaco, que también salvador, para el aspirante. En la opción C, de nuevo, tenemos al grandioso Mark Twain, esta vez con su nombre y apellido de nacimiento.  

Solo nos queda la opción B. Admito que separar al matrimonio ha sido cruel por mi parte, pero tengo plena confianza en que el candidato pasará este obstáculo sin problema alguno.  

Phil Ochs es la respuesta correcta. Bien es cierto que podría haber incluido a Bob Dylan en lugar de a Ochs, pero es que a Dylan, lo conocemos todos, y me atrevo a decir que hasta casi que en los ámbitos más conservadores se lo respeta. Ojo, que no quiero quitarle el mérito a Dylan, ni mucho menos. 

Phil, el terror de Dylan y de los gobiernos, aún permanece, injustamente, oculto a muchos. Y no es que no se estén haciendo labores de rescate. Sin ir más lejos el sábado se celebró un acto homenaje a Phil que su hermana Sonny, incansable, lleva celebrando año tras año por la geografía estadounidense. 

El problema de Phil es que, además de ser un visionario, era un contestatario. Y qué decir de sus amigos, sobre todo ese latinoamericano, Víctor Jara. Sus letras, furiosas y asqueadas, nos cantaban a todos, a los braceros también, sí.

Eso sí, ineludible. El tribunal examinador, sin plantilla. 

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