lunes, 9 de octubre de 2017

Persiguiendo a Corita

Hoy, una de arte. Hace tiempo escribí una historia que salió publicada en el número 396 de la Revista de Occidente y que también está incluida en Perro Verde. La historia se titulaba "Cosas sin importancia", y en ella recogía un momento en la vida de unas monjas. La vida de la hermana Corita Kent fue la que la suscitó. ¿Cómo supe de la hermana?  Como suceden muchas cosas, por casualidad. Mi esposo notó que la biblioteca de la universidad en la que trabajábamos acababa de exponer unos cuadros suyos. Junto a ellos, un breve panel informativo sobre su vida y arte. Icono del pop art,  quedó relegada a un segundo plano, incapaz de competir con el ojo escandaloso y publicitario de Warhol.

Aún así, la hermana Corita también se hizo notar o hicieron que se notase. Supongo que agotada con las apariciones públicas y hastiada con las imposiciones de la Iglesia que la instaba a no ser tan revolucionaria en la visión artística que desperdigaba entre sus estudiantes, (con el cardenal McIntyre tuvo sus más y sus menos ya que este no terminaba de hacerse a la idea de las reformas del Concilio Vaticano II), recordemos que Corita era monja y que un Vietnam quedaba de por medio, colgó los hábitos a los 50, y se dedicó por entero a lo que le gustaba. Pintar. Lo suyo era impregnar espiritualidad y belleza en la serigrafía.

De camino al trabajo, mis ojos se topan todos los días con un gran tanque. Puedo ver que está decorado con gruesos trazos; amarillo, naranja, rojo, azul, verde y un marrón amoratado. El tanque ahora pertenece a National Grid, la compañía de gas y electricidad a la que le mando mis dineros. La obra es conocida como el Rainbow Swash (El Salpicado con el Arcoíris), pero no lleva título, solo su firma. Corita. Fue un encargo que se le hizo en 1971, aunque el original se tiró abajo y su pintura se traspasó a otro tanque. Algunos quieren ver en el azul el perfil de Ho Chi Minh que, por cierto, también vivió en Boston durante un tiempo. Corita lo pintó el año en el que nací. Aquí dejo una fotografía. Por supuesto, Corita tenía su decálogo de artista que dictó a sus alumnos en 1967 y que dejo aquí en versión original, y en traducción más abajo, dándole un poco su aire.

  • Busca un lugar que te dé confianza para trabajar y encomiéndate a él un tiempo.
  • Extrae todo lo que puedas de tu profesor y de tus compañeros de clase
  • Obligaciones del profesor: saca lo que puedas de tus alumnos
  • Considera que todo es un experimento  
  • Sé disciplinado. Encuentra a alguien con sabiduría o inteligencia y síguelo. Ser disciplinado es  seguir de manera acertada. Saber disciplinarse a sí mismo es saber seguir aún mejor.
  • Nada es un error. No hay ni vencedores ni derrotados. Solo hay intentos. (Esta es su regla más conocida). 
  • Solo hay una regla: trabajar. Si trabajas llegarás a algún sitio. Son los que trabajan los que, al final, llegan a algo.  
  • No intentes crear y analizar al mismo tiempo. Son procesos diferentes.
  • Sé feliz siempre que puedas. Diviértete. Cuesta menos de lo que crees. 
  • No hagamos caso a las reglas. Ni siquiera a las nuestras. ¿Y cómo lo hacemos? Haciendo hueco a lo que venga.


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